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El miércoles 13 de abril, la Administración General de Puertos (AGP) adjudicó la licitación 22/21 para el mantenimiento de boyas, balizas y spars de la vía navegable troncal a la empresa Emepa.

Emepa fue justamente la encargada de las tareas de señalización y balizamiento durante los 25 años que duró el contrato de Hidrovía SA, en la que participaba en un 50% de la sociedad con la dragadora belga Jan De Nul.

En esta licitación “corta”, a diferencia del proceso de dragado, no hubo mayores inconvenientes, probablemente porque tampoco se presentaron tantos interesados de peso: sólo dos, Emepa y la unión transitoria entre Pentamar y Sade.

Obviedad

A pesar de la obviedad de contar Emepa con los mejores antecedentes técnicos, el Gobierno avanzó con la formalidad de licitar. Además, su presupuesto fue, también, más bajo que el de su único competidor: poco más de US$ 17 millones, incluyendo eventualidades.

No obstante, la licitación hermana de dragado sufrió múltiples contratiempos judiciales y políticos, y se frustró por no haber podido ofrecer una carpeta con más de una propuesta técnica calificada. Este argumento no corrió para la licitación de balizamiento, que contó con apenas dos oferentes frente a los cuatro presentados en la licitación de dragado.

Ahora la AGP realiza contrarreloj una nueva licitación, mientras Jan De Nul continúa contratada para garantizar las profundidades en un sistema de navegación estresado por una bajante récord.