La Administración General de Puertos (AGP) decidió dejar sin efecto la licitación 13/21 para el dragado de mantenimiento del sistema de navegación troncal y emitió el dictamen que precalifica a Emepa para alzarse con el balizamiento en la vía navegable, de lo que se informará por separado.

De acuerdo con fuentes del organismo, se deja entonces sin efecto la resolución 126/21, de septiembre del año pasado, y se “reiniciará” la licitación del dragado dentro de 20 días para dotar al proceso de “mayor competitividad y transparencia”. De hecho, la próxima compulsa sólo contará con 1 sobre, donde los oferentes deberán volcar su propuesta económica y técnica.

Según informó Trade News, la licitación encontró propuestas con demasiados errores formales y falencias que llevaron a considerar inadmisibles las propuestas y sólo precalificar a Compañía Sudamericana de Dragados (CSD). No obstante, tras conocerse el dictamen inicial, todas las empresas descalificadas (salvo una) protestaron por vía administrativa y públicamente, impugnando el dictamen y abriendo la posibilidad a una judicialización del proceso.

Urgencia y viabilidad

Desde el Gobierno evitan hablar de una licitación “fracasada”, pero reconocen que la urgencia obliga a una resolución donde la única posibilidad para avanzar en concreto con las obras de mantenimiento de la principal vía de salida de las exportaciones –en un contexto crítico de cosecha y estiaje– es reiniciar el proceso licitatorio. Además, resulta inviable continuar con un proceso donde la mitad de los oferentes protestó la descalificación.

Jan De Nul, propietaria de Compañía Sudamericana de Dragados, continuará realizando las tareas de mantenimiento de acuerdo con el contrato inicial realizado por el concesionario (AGP), hasta tanto se resuelva licite y adjudique las obras por 180 días, plazo que podría revisarse en el nuevo contexto.

La incógnita es qué hará CSD. En rigor, el dictamen -que no fue ratificado por la AGP- la consignaba como la única competente para alzarse con el dragado. En un clima de extrema tensión política, las señales toman más preponderancia que los argumentos técnicos y económicos: las primeras destraban pragmáticamente los entuertos políticos; los segundos avivan el fuego político con la dilación judicial, donde pierde todo el sistema.

Sería ingenuo pensar que CSD se quedará inerme ante la decisión oficial. Mientras analiza los pasos a seguir, el tablero muestra un dato excluyente: la victoria política de Gabriel Romero, el titular de Emepa.

El avance de Emepa

Sucede que no sólo se alzó con la licitación por el balizamiento -a valores que excederían ampliamente los que percibió la empresa mientras fue responsable de esta actividad como socia de Hidrovía SA, durante los últimos 25 años de concesión- sino que se postuló como dragador con la experiencia prestada de la danesa Rohde Nielsen.

Descalificada su oferta por irregularidades varias que el propio dictamen subrayó, Romero fue artífice necesario de la suspensión de la licitación al haber depositado los US$ 800.000 necesarios para impugnarla. ¿Los habría depositado sin, al menos, algún tipo de garantía de que el proceso se truncaría?

Asimismo, la presión que derivó en la necesidad de dotar a la licitación por el dragado de “más competitividad y transparencia” al quedar sólo una oferta precalificada en materia técnica (CSD) antes de avanzar a la propuesta económica no se replicó como argumento en la licitación por el balizamiento.

Sucede que el Gobierno consideró en su decisión que “el grado de participación real y efectiva pretendido por esta Sociedad del Estado (la AGP, en la licitación por el dragado)” no fue suficiente y se frustró así “la posibilidad de conocer mayor cantidad de ofertas económicas”.

En la licitación por el balizamiento, con más empresas en el mercado capaces de cumplir con la tarea, sólo dos compañías se presentaron y sólo una fue precalificada: Emepa, de Gabriel Romero.

Descargar (PDF, 165KB)