(*) Una vez más, la Argentina vuelve a estar en el mapa mundial. Esta vez cortesía de Javier Milei, el recién elegido presidente libertario que ha asombrado al país y a la comunidad internacional con su ascenso a la Casa Rosada. El mantra del nuevo presidente -“¡Viva la libertad, carajo!”- resuena naturalmente en la comunidad de las zonas francas, que ha hecho del libre comercio y la inversión su razón de ser.

Lisandro Ganuza, director de la oficina regional en América del Sur de la Organización Mundial de Zonas Francas, y a cargo de las relaciones internacionales de PTP Group, analiza las perspectivas para las zonas francas del país, ya que Argentina parece estar a punto de abrirse al comercio y la inversión extranjeros.

¿Cuál es su propuesta para desarrollar más zonas francas en Argentina?

Lisandro Ganuza

Los inversores están mostrando un renovado interés en Argentina. ¿Cuál será el papel de las zonas francas en este contexto? Aunque el régimen de las zonas francas no ha cambiado en años, pueden ofrecer estabilidad jurídica y técnica. Estamos planteando una propuesta sobre el régimen fiscal de las zonas francas para sumar a una reforma fiscal que se está discutiendo en este momento.

Proponemos disminuir la tasa del impuesto a la renta corporativa dentro de las zonas francas del actual 35% que se aplica en todo el país al 15%. Cumpliría con el impuesto mínimo global y ganaríamos en competitividad y atraeríamos inversiones, en lugar de perderlas.

Aquí destaca un detalle: de los 11 unicornios que se fundaron en Argentina, solo uno mantiene su sede en el país. Muchos de ellos, como MercadoLibre o Globant, fueron a Uruguay, que no tiene impuesto a la renta corporativa en sus zonas francas. Hablé con algunos funcionarios del gobierno nacional y me brindaron comentarios positivos.

Creo que es el momento adecuado para proponer alternativas y despertar el interés de los inversores. En repetidas ocasiones he recibido intereses de fondos internacionales para invertir en el país. Necesitamos aprovecharlo al máximo.

¿Cuál es el panorama actual de las zonas francas en el país?

Tenemos una ley de zonas francas que data de 1994, inspirada en la promoción de las exportaciones. Pero no ha ofrecido ningún incentivo importante. Su principal beneficio tiene que ver con la capacidad de importar y almacenar bienes libres de aranceles y escalonar la liberación de los bienes importados en la economía nacional y, por lo tanto, también escalonar el pago de aranceles.

Eso sirvió bien en el contexto de una economía que no se había abierto al comercio exterior, con diferentes gobiernos introduciendo regularmente aranceles al comercio exterior. El país se encuentra ahora en un punto de inflexión ya que el nuevo gobierno está dispuesto a integrar a Argentina a la economía global.

¿Cuáles son las principales oportunidades para el desarrollo de zonas francas?

El plan de Argentina para integrarse a la economía global se basa en cuatro pilares y las zonas francas pueden desarrollarse en consecuencia.

El primero es el desarrollo de hidrocarburos no convencionales como el gas de esquisto. Ya tenemos la zona libre de Zapala en el campo de gas de esquisto de Vaca Muerta, que está por entrar en operación.

El segundo pilar gira en torno al litio y la minería. La zona libre de Perico en la provincia de Jujuy, autorizada el año pasado, atiende a ese sector.

Otro pilar es el desarrollo de la hidrovía que recorre la cuenca del Paraná, donde ya tenemos una zona franca en Villa Constitución, que ya está dando pasos para convertirse en un polo de producción de fertilizantes.

El cuarto pilar es la economía del conocimiento. En total tenemos 14 zonas francas activas en el país.


(*) Por Jacopo Dettoni para FDI Intelligence
Imagen de portada: Edificio Celebra, Zonamérica, Uruguay