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La consultora Ecolatina proyecta que el comercio exterior de la Argentina con Brasil cerrará con un déficit comercial de US$ 4500 millones, producto de exportaciones argentinas por US$ 11.500 millones, que reflejarían un aumento del 22% interanual no obstante, e importaciones brasileñas por US$ 16.000 millones, un 10% menos que lo comprado en el país vecino en 2017.

“En lo que resta del año, la marcada contracción económica interna significará un alivio en el frente externo porque el mayor tipo de cambio estimulará la competitividad-precio de la producción local, impulsando las exportaciones y atenuando las importaciones. En segundo lugar, porque la menor demanda doméstica apuntalará a las ventas externas como una salida contracíclica y frenará la expansión de las importaciones”, explica el informe.

“En el intercambio con Brasil, la compleja situación que transita el Gigante de Sudamérica, envuelto en una coyuntura marcada por una creciente tensión política y social de cara a las elecciones presidenciales, será un factor que modere la expansión de nuestras exportaciones. Por ende, a pesar de que estimamos una marcada mejora del rojo bilateral en comparación al registrado en 2017 (US$ -8200 millones), el intercambio de bienes con Brasil se mantendría en terreno negativo y marcaría un déficit en torno a US$ 4500 millones en el acumulado de 2018”, agrega.

Los datos de agosto relevados por Ecolatina dan cuenta de que la Argentina exportó por US$ 1178 millones a Brasil, un gigante salto de casi 39% respecto del mismo mes de 2017. En tanto, las importaciones brasileñas sumaron US$ 1547 millones, cayendo un 4,8% en relación con agosto del año pasado. El mes, así, cerró con un saldo negativo para la Argentina de US$ 369 millones, poco más de un 52% menos que el déficit del mismo mes de 2017.

Autos y sequía

Por su parte, la consultora Abeceb destaca que “las exportaciones a Brasil han mostrado un desempeño mejor al agregado del mundo, teniendo en cuenta que la canasta exportadora al país vecino es menos vulnerable al efecto sequía”.

“De hecho, las exportaciones del primer semestre se componen en un 50% de productos de la industria automotriz, un 18% de ventas de trigo (que por una cuestión en los tiempos de cosecha no fue afectado por los factores climáticos en la región pampeana) y otros productos principales que incluyen polímeros plásticos, aceites de petróleo, cebollas y aparatos. Así, el comercio bilateral se ha beneficiado marcadamente de la situación del comercio automotriz, donde las ventas a Brasil han crecido en torno al 38%, a cuenta de la mayor demanda por una economía brasileña que se recupera lentamente y la puesta en marcha de algunos modelos nuevos de fabricación local y de la mayor demanda de trigo de Brasil”, explica el informe de Abeceb.

Por su parte, explican que la importación de autos desde Brasil ya venía desacelerándose (con un crecimiento del 4% interanual en las compras del primer semestre), lo que “se acentuará hasta convertirse en caída por la suba del tipo de cambio y el menor consumo en el país. Además, se suma el freno generalizado en los sectores de importación que supone la baja en la actividad y la apreciación relativa del real brasileño”.

La participación de las ventas argentinas en el total de las compras brasileñas prácticamente no se movió: se pasó del 6,1% al 6,3% en un año, amplía Ecolatina. La Argentina dejó de ser un proveedor de relevancia de Brasil, a pesar de integrar el Mercosur y tener beneficios arancelarios respecto de terceros mercados.

En cuanto al acumulado desde enero pasado, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los US$ 7280 millones (+18,2%). Por su parte, Brasil le exportó a la Argentina en lo que va del año US$ 11.537 millones (+0,9%).

El saldo acumulado es deficitario para la Argentina en US$ 4258 millones, no obstante, es un 19,3% menor al registrado en el mismo período de 2017.