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La relación comercial con Brasil, en lo que va de 2019, refleja como pocas el comportamiento de las exportaciones e importaciones de la Argentina con el resto del mundo: superavitaria porque el peso específico de la caída de las importaciones supera por mucho la incidencia del aumento de las exportaciones.

El dato se complementa además con el hecho de que la balanza positiva para nuestro país revierte, a su vez, el déficit comercial que signó prácticamente la primera mitad de 2018.

Nuevamente, la explicación encuentra más sentido en el lado de la depresión del mercado interno que resiente las importaciones que en los grandes logros exportadores por aperturas de nuevos mercados para nuevos productos.

Así se desprende de sendos análisis realizados por las consultoras Ecolatina y Abeceb respecto del comercio de la Argentina con su principal socio comercial.

Nueve meses

“En el acumulado a los primeros nueve meses, la balanza comercial arroja un superávit de US$ 375 millones para nuestro país, más que revirtiendo el déficit de US$ 450 millones registrado en igual período del 2018”, destaca Ecolatina.

“Al igual que para el dato mensual (superávit de US$ 81 millones vs un déficit de US$ 17 millones en septiembre de 2018) la mejora obedece íntegramente al deterioro de las importaciones (-40% interanual)”, agregó la consultora.

Abeceb complementa el dato: “El saldo a favor se explica por exportaciones por un valor de US$ 777 millones e importaciones por US$ 696 millones”.

Un dato no menor reside en que el flujo total del comercio bilateral cayó el mes último un 20%, “en un contexto de crecimiento de 19% interanual” del total de las importaciones que Brasil realiza de todo el mundo, señala Ecolatina. 

Contracción

“Vale destacar que parte de la contracción obedeció al freno de líneas de producción locales por motivos de la coyuntura interna que pospusieron la producción de bienes exportados, de modo que el desenlace negativo queda con un signo de pregunta. Habrá que seguir de cerca estos números en los próximos meses para ver si responden a la dinámica de un mes puntual o marcan un retroceso tendencial”, advierte la consultora dirigida por Santiago Paz.

Abeceb, por su parte, matiza los datos al señalar que “en relación septiembre de 2018, las importaciones argentinas desde Brasil se redujeron un -24,9% (US$ 696 millones vs US$ 927 millones), y un -12,2% en comparación con agosto de este año (US$ 793 millones). La variación interanual fue considerablemente menor al -48,7% de agosto, sin dejar de ser un número relevante”.

“Luego del shock electoral –continúa Abeceb– ocurrido en las PASO, el salto de tipo de cambio encarece las importaciones, generando una disminución en las mismas. Si bien muchos pedidos de agosto ya estaban realizados al momento de la elección, el impacto de la devaluación comienza a hacerse presente con mayor relevancia desde este mes. A esto se suma una gran incertidumbre por parte de los mercados que no parece disminuir en los próximos meses. Los productos con mayores caídas fueron los automóviles de pasajeros, autopartes, soja en granos y minerales de hierro”, resumió la consultora que preside Mariana Camino.

Proyección

Ecolatina proyecta que el saldo bilateral de 2019 con Brasil rondará los US$ 600 millones en favor de la Argentina de la mano de un “tenue avance exportador (0,5%), producto de la mejora cambiaria post PASO y la menor demanda interna, y por un fuerte deterioro de las importaciones (-30%), consecuencia de una actividad que no logra recuperarse y un poder adquisitivo en moneda dura que no encuentra un piso”.

“Así, pese a que se logrará un significativo ahorro de divisas respecto del año pasado –en un contexto de elevados pagos de deuda– la alegría no será total: la mejora llegará por razones negativas (menores compras) y no por avances o aspectos positivos (mayores ventas)”, resumieron desde Ecolatina.

Escenarios disimiles

“En lo que resta del 2019, las circunstancias de Brasil y Argentina son disimiles”, subraya Abeceb.

Destaca que por un lado existe en Brasil una “crisis de confianza” debido a las demoras en la aprobación de la Ley de Reforma Previsional, que abre la puerta a la gran reforma estructural, es decir, la tributaria.

“Además, el Banco Central de Brasil aprovechó el margen de maniobra otorgado por la Reserva Federal de Estados Unidos, y disminuyó su tasa de interés a mínimos históricos, lo cual ayudaría a incentivar la actividad económica”, advierte.

“La Argentina, por su parte, continúa con una macroeconomía que debe estar bajo un constante monitoreo, al menos hasta tener mayores certezas desde el punto de vista político”, concluyó.

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