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La situación de la industria del petróleo y gas hacia el final de 2020 presentó una mejora considerable respecto de lo registrado en los meses previos, sin implicar un cambio repentino de la tendencia reinante, dice el último informe elaborado por IES Consultores.

En medio de la crisis global por el Covid, el sector energético de Argentina cerró 2020 con el saldo comercial de la balanza (incluida la energía eléctrica) superavitario en US$890 millones, con lo que se revirtió el registro negativo de US$92 millones de 2019 y se convirtió en el mejor registro de los últimos 10 años.

Exportaciones e importaciones

Las exportaciones totales de energía alcanzaron los US$3567 millones, lo que significa una caída de 19,3% en comparación con 2019.

Las exportaciones de carburantes, principal componente con el 40% del total de las ventas externas del sector en 2020, lideraron el descenso general con una disminución de 29,4% interanual al totalizar US$1425 millones.

Por su parte, las importaciones del sector energético alcanzaron los US$2677 millones el año pasado, 40,7% menos respecto del 2019.

Inyección de fondos

Alejandro Ovando, Director de IES Consultores, cree que “la mejora evidenciada en el contexto sectorial en los últimos meses da lugar a una mayor inyección de fondos por parte de las empresas, que recién se verá reflejado en la segunda mitad de 2021”.

El trabajo de IES Consultores indica que el año pasado se elaboraron en Argentina 27.956.000 m3 de petróleo, con una caída de 4,8% interanual respecto de 2019. La extracción de gas alcanzó los 45.096 millones, con una fuerte caída del 8,6% interanual (-10,8% en el cuatro trimestre de 2020).

El consumo aparente de petróleo presentó una caída de 14,8% interanual, mientras que el consumo aparente de gas disminuyó 6,4% interanual.

Las ventas de los principales combustibles se derrumbaron 22,3% en volúmenes en 2020 como resultado del confinamiento. La venta de nafta súper se contrajo 29,6%, mientras que la caída de la nafta premium fue mayor: 31,7%.

Mientras que “la producción de gas volvió a contraerse y presiona por nuevas inversiones que eviten un salto en las importaciones para abastecer al mercado doméstico”.

Cambios en la política

La frágil situación del sector empezó a forzar cambios en la política energética para contrarrestar la caída productiva.

“Destacamos el giro gubernamental con el objetivo de orientar la política energética hacia un círculo virtuoso, en el cual se destaca el lanzamiento del Plan Gas.Ar, cuyo resultado en la primera licitación fue satisfactorio al cumplir su principal objetivo: establecer un precio adecuado para incentivar la producción de gas natural y contrarrestar la declinación actual”, dice el informe de IES Consultores.

Perspectivas

En el plano productivo se espera una mayor presencia de equipos de trabajo activos que permitan detener la caída productiva en 2021, indica el trabajo.

En el caso del gas, se daría un giro durante el primer trimestre de 2021 ya con un sendero de precios previsible (y más altos que los operados durante año pasado), pero insuficiente pare evitar un incremento de las importaciones.

En el caso del petróleo, que concentró buena parte de la actividad desarrollada en el último tiempo en términos de punciones y fracturas, la producción podría reaccionar con rapidez ante un incremento significativo de la demanda en el corto plazo, siempre hablando dentro de un margen acotado para incrementar el volumen extraído.

Sobre la demanda, las expectativas son positivas acerca de un posible impulso del consumo de combustibles líquidos (sobre todo aeronaftas) y GNC con la habilitación de los viajes turísticos dentro del país en automóvil, ómnibus y avión a partir de diciembre.

Para el caso del gas natural, el consumo permanecería estable ante la ausencia de un repunte significativo de la economía que dé lugar a un incremento de la demanda industrial.