fbpx

Desarrollar la flota fluvial de bandera argentina es un proceso de largo plazo.

Cuando se proyecta ese objetivo se pueden visualizar algunas variables notorias que no se deben descuidar. Entre ellas está asegurar disponibilidad del recurso humano. 

Casi en la totalidad de los casos, las legislaciones de los países que cuentan con marinas mercantes propias reservan los puestos de capitán y de la oficialidad para sus connacionales por distintas razones, entre ellas las estratégicas.

Asegurar esta variable, a diferencia de la renovación del material naval, conlleva tiempos prolongados.

Dos ejes

Aparecen dos ejes. Uno es garantizar la capacidad productiva de los centros de formación, tanto en infraestructura como de modernización tecnológica constante.

El otro eje, y tal vez el más crítico, se trata de que el personal embarcado existente tenga una actualización continua; en particular, la que está asociada a la experiencia práctica en el ejercicio de la profesión. Donde los baqueanos, capitanes, jefes de máquinas, contramaestres y bomberos puedan ir acompañando los avances tecnológicos de la industria. 

Líder en formación

La Argentina estuvo a la cabeza de los recursos humanos de la hidrovía.

Desde esa plataforma varios centros de formación y simulación de navegación y operaciones (privados y estatales) con buenos y experimentados profesionales fluviales, durante la década pasada han capacitado al personal embarcado de países vecinos.

O sea, hemos formado a nuestros competidores a cambio de que nuestros docentes locales e itinerantes recibieran el pago de un curso, de una comisión de servicios en el exterior o la “chapa” por haber enseñado fuera del país.

Sin beneficios

Como contrapartida, en el plano puramente estratégico, no se puede asegurar que la Argentina haya obtenido grandes beneficios. 

La absorción voraz de formación marinera por parte de oficiales bolivianos y paraguayos fue acompañada por la transferencia de activos (buques) hacia sus banderas; pero estas son hoy cuestiones pretéritas.

Ahora es necesario llamar la atención sobre la evolución de otros aspectos acontecidos en la región durante el último quinquenio, por ejemplo, la modernización de las unidades fluviales, de la operativa y de la comercialización. Nuevos escenarios a los que Argentina y sus marinos no han tenido acceso.

Operaciones vinculadas

Los grupos internacionales que dominan el transporte hidroviario vienen incorporando unidades de navegación cada vez de mayor nivel tecnológico. Operan, por ejemplo, linkeadas con otros medios logísticos como cosechadoras, transporte terrestre y terminales portuarias de ultramar, como el puerto de Santos.

Los sistemas de operación son más modernos, más sofisticados. Las tripulaciones fluviales son más profesionales y están siendo capacitadas por especialistas extra Mercosur. Simultáneamente los marinos paraguayos y bolivianos siguen ganando experiencia práctica en los ríos, operando nuevas tecnologías.

En el día a día, conservar los puestos de trabajo argentinos es muy importante, pero la capacitación práctica del recurso humano no debe quedarse atrás y ello es muy difícil de lograr si no hay renovación del material naval.

Seguir operando con tecnología del año 2000, un compás, una sonda, un VHF y un ECDIS es estar atrasados un cuarto de siglo cuando lo comparamos con el resto del mundo.

Afuera de la hidrovía

Si esto lo proyectamos en un escenario fluvial regional 2025/2030, la marina mercante argentina está frente a un problema incipiente, se está quedando definitivamente afuera de la hidrovía.

Trabajar para la recuperación de una flota de bandera argentina es un proceso continuo, desde lo inmediato y hasta el largo plazo. De igual modo lo es la actualización profesional del personal embarcado.

Es necesario pensar “acciones transitorias” para que los marinos argentinos puedan superar este escollo. Buscar alternativas que posibiliten el mantenimiento de la competencia profesional de los oficiales y tripulantes actuales para que sigan siendo aptos a futuro y, oportunamente, puedan liderar profesionalmente a las nuevas generaciones. 

¿Qué se hace al respecto?


El autor es capitán y perito naval TL13486295

Dejar un comentario