El proyecto de ley que busca estimular el cabotaje marítimo en Brasil (conocido como BR do Mar) volvió a la Cámara de Diputados tras algunas modificaciones en el Senado y tuvo su aprobación definitiva, por lo que sólo resta la firma del presidente Jair Bolsonaro para su reglamentación definitiva.

Brasil introdujo una serie de modificaciones que le dan un giro de 180 grados a su política portuaria y marítima. Entre ellas, promovió no sólo innumerables concesiones y subastas de terrenos portuarios (28 áreas en total) y terminales (33, netamente particulares), sino que comenzó a “privatizar” las administraciones portuarias, empezando con una prueba piloto: Codesa, que administra el puerto de Vitoria, en el Estado de Espíritu Santo.

Y, en materia de transporte marítimo, dos decisiones marcarán un antes y un después: en primer lugar, decidió la baja del acuerdo bilateral de transporte con la Argentina, que cesará de existir en febrero de 2022; en segundo lugar, propició una apertura a las líneas marítimas internacionales para participar del cabotaje marítimo, un sector históricamente cerrado en el Brasil.

Más competencia

Ahora, el proyecto de ley PL 4199/2020 cuenta con la aprobación de ambas cámaras legislativas, y Brasil se acerca así a un modelo de mayor competencia y de creación de nuevas rutas, bajo la premisa de reducir los costos operativos (un buque de bandera brasileña es un 70% más caro que uno de bandera extranjera, entiende el proyecto).

La iniciativa presentada en el parlamento brasileño a fines de 2020, busca aumentar el volumen operado por agua de 1,2 millón de TEU a 2 millones en 2022, a partir de un incremento del 40% de la oferta de bodega.

“A pesar del crecimiento del cabotaje en los últimos años, este transporte tiene potencial para crecer aún más, cerca del 30% anual. Con el programa BR do Mar vamos a equilibrar la matriz de transporte, liberarnos de ciertos amarres, aumentar el uso de buques fletados, reducir costos y burocracia, además de aumentar la oferta y fomentar la competencia ”, explicó el ministro de Infraestructura, Tarcísio Gomes de Freitas.

El programa prevé que los armadores brasileños puedan fletar buques extranjeros, al tiempo que promoverá la construcción y reparación naval con recursos del Fondo de la Marina Mercante.

Cambios

Hasta ahora, el cabotaje brasileño sólo puede ser realizado por las armadores locales, con buques propios o fletados a casco desnudo (sin tripulación), pero sólo pueden chartear buques por el equivalente al 50% de su flota.

Es decir, sólo los armadores con buques propios pueden chartear, y siempre y cuando no existan bodega de bandera brasileña disponible para realizar el tráfico.

El proyecto prevé la creación de las compañías de Inversión en Empresas Brasileñas de Navegación (EBN-i) que podrá construir buques o simplemente chartearlos para que sean operados por armadores brasileños, eliminando así la necesidad de invertir en flotas propias.

De esta manera, con contratos de largo plazo, los armadores extranjeros podrán comenzar a operar en el cabotaje, mediante el charteo de buques y sin necesidad de contar con flota propia.

Lo que se espera es que los armadores brasileños armen subsidiarias en mercados para el charteo de buques. La tripulación, no obstante, deberá brasileña en 2/3 como mínimo. No obstante, los convenios de trabajo corresponderán a los del mercado donde se encuentre registrada la subsidiaria, con el fin de reducir la parte más importante de los costos operativos.