Siempre que hay datos a mano, científicamente recopilados y estandarizados, la retórica política y los grandes titulares quedan de lado. Puntualmente los que presagian el fin de la globalización.
La edición 2026 del DHL Global Connectedness Report, elaborado en conjunto por el operador logístico y la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York (NYU) sostiene que el nivel de conectividad global se mantuvo firme el último año, igualando el récord histórico alcanzado en 2022.
Es decir que, lejos de una retirada generalizada “fronteras adentro”, los flujos transfronterizos de bienes, capital, información y personas continúan fluyendo. El comercio no se está achicando: se está adaptando a una nueva normalidad marcada por la diversificación de riesgos y un actor tecnológico excluyente: el boom de la inteligencia artificial (IA).
Desacople EE.UU/China: no hay fractura
El mayor interrogante de la logística internacional y el transporte marítimo es conocer a ciencia cierta el impacto real de la rivalidad entre Washington y Beijing. El informe confirma que el “desacople” avanza: el comercio bilateral entre ambas potencias cayó hasta representar apenas alrededor del 2% del comercio mundial, su nivel más bajo en una década.
Sin embargo, esto no se tradujo en una fractura de la economía mundial en bloques geopolíticos rivales. De hecho, el estudio revela que apenas entre el 4% y el 6% de los flujos de comercio e inversión globales se han alejado de rivales geopolíticos durante la última década.
Las corporaciones están aplicando agresivas estrategias de de-risking (reducción de riesgos) y friendshoring, reconfigurando sus cadenas de suministro, pero sin desconectarse del mercado global.
El motor inesperado
Para la industria del transporte de cargas, 2025 fue un año de un dinamismo inesperado. El comercio mundial de bienes creció a su mayor ritmo desde 2017 (excluyendo la anomalía del rebote post-pandemia). ¿El responsable principal? La frenética carrera global por desarrollar infraestructura tecnológica.
Los productos vinculados a la IA —desde el silicio en bruto y los semiconductores hasta los servidores y equipos de transmisión de datos— explicaron el 42% del crecimiento del comercio mundial de bienes en los primeros tres trimestres del año.
Históricamente, la tecnología ha sido el gran lubricante de la globalización al reducir los costos asociados a la distancia; hoy, además, es la carga que llena las bodegas y bodegas de los aviones cargueros.
Aranceles y el horizonte 2029
Si bien los aumentos arancelarios de Estados Unidos generaron fuertes movimientos especulativos (los importadores estadounidenses aceleraron y adelantaron embarques a principios de año para esquivar las penalidades), el reporte desestima un escenario apocalíptico a mediano plazo.
Las proyecciones indican que el comercio mundial de bienes se expandirá a una tasa anual promedio del 2,6% hasta 2029, en total consonancia con la tendencia de la última década.
El dato clave para entender esta resiliencia es matemático: la inmensa mayoría de los flujos comerciales globales no involucran a Estados Unidos. Ante el cierre de ciertas puertas, múltiples países están diversificando activamente sus asociaciones y cerrando nuevos acuerdos comerciales.
El mito de la “hiperglobalización”
A pesar de la interconexión evidente, el informe derriba el mito de que vivimos en un mundo “hiperglobalizado”. El nivel actual del 25% en el índice de conectividad global indica que aún estamos mucho más cerca de un mundo de economías separadas que de uno totalmente integrado.
De hecho, cerca del 80% de la producción económica todavía se consume en el país donde se produce, lo que demuestra el enorme margen de crecimiento que aún tiene el comercio internacional si se eliminan las barreras políticas.
El saldo para la logística
Para los armadores, freight forwarders y operadores logísticos, el DHL Global Connectedness Report 2026 deja una certeza operativa: el supply chain global está mutando y el comercio internacional hoy se está extendiendo a través de distancias promedio más largas que nunca antes en los registros.
Las empresas que logren entender dónde se están fortaleciendo los flujos —y qué mercados alternativos están tomando el relevo en la reconfiguración de la carga— serán las verdaderas ganadoras en la próxima etapa del comercio exterior. El mundo no se cierra; simplemente cambia de rutas.















