Las exportaciones de productos frescos y perecederos son una parte relevante de la oferta argentina. 

Estos productos tienen una logística particular, totalmente diferente de los productos que no necesitan cadena de frío. Y en un mundo en el que la convulsión es la nueva normalidad, la supply chain de estos productos, que son más sensibles a las disrupciones más esporádicas, enfrentan desafíos importantes en esta época.

Estos productos dependen del posicionamiento de contenedores reefer que vienen en servicios regulares de líneas que, constantemente, deben revisar itinerarios, desviarse, suspender recaladas o cambiar de puerto por cuestiones de las más diversas: gremiales, ambientales (como inundaciones o falta de calado en puertos o canales), y hasta políticas debido a ataques terroristas.

Hipersensible

La logística hoy es hipersensible a una multiplicidad de riesgos. Y todo esto se agravó en los últimos 4 años, desde el inicio de la pandemia, donde las cadenas se fragmentaron, los costos laborales en China aumentaron y proliferan cada vez más subsidios y estrategias proteccionistas, que imponen barreras comerciales y nuevas regulaciones fitosanitarias.

Es por eso que muchos analistas se animan a hablar de post globalización o, incluso, desglobalización.

Ahora bien, ¿Cuáles son los factores que están impulsando la transformación de las cadenas de suministro en un mundo post-globalización? Este es el análisis que realizó el experto de Ti Insight, John Manners-Bell en su informe “Cadenas de suministro post globalización: reformulando la logística”.

Populismo y proteccionismo

“El populismo fue ganando auge en distintos países del mundo”, advirtió, en alusión al regreso regular del fervor nacionalista que comercialmente se expresa en la imposición de aranceles a productos importados y, en los peores casos, a través de guerras comerciales que vuelven a los mercados cada vez más proteccionistas.

La política incide absolutamente también en la nueva logística: el abastecimiento de granos y gas en Europa se vio impactado por la invasión rusa a Ucrania, “y esta tensión comercial global se sumaba a la preexistente entre Estados Unidos y China, que comenzó a estimular cadenas de suministro duales, o centradas en el friend shoring, de la mano de la Ruta de la Seda”, explicó. 

Fletes impactados

En esa línea, los ataques de piratas y extremistas a los buques en el Mar Rojo se volvieron ya una constante que empujaron los fletes hacia arriba, por el encarecimiento de los seguros y los desvíos a nuevas rutas, encareciendo así todas las cadenas de suministro, tal como vienen advirtiendo Drewry y Xeneta, entre otras consultoras que siguen el tema de cerca.

Todos estos factores llevan a la reestructuración de la supply chain, que obliga a las grandes empresas no sólo a incorporar a expertos financieros para estar atentos a las fluctuaciones de mercados, sino a verdaderos expertos en logística y en gestión de riesgos, que hacen de la resiliencia su mayor arte.

El costo ambiental

Luego, está el factor medio ambiental. El cambio climático no sólo no es discusión sino que ya es un dato diario, con violentas sequías e inundaciones. “Por este motivo, la preocupación por las emisiones de carbono que genera cada cadena de producción a nivel global (y su logística asociada) deriva en nuevas regulaciones y legislaciones que imponen cambios logísticos y afectan a los negocios globales tal como se venían dando hasta hoy”, explicó el consultor.

Por ejemplo, las regulaciones de la Unión Europea (UE) sobre sostenibilidad y legislación ambiental tienen importantes implicaciones en el transporte internacional y la industria de productos perecederos. En primer lugar, la UE ha aprobado legislación que hará que el transporte marítimo y aéreo sea más costoso a través del Esquema de Comercio de Emisiones, así como la imposición de aranceles a través del Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera. 

De la mano

“Estas medidas tienen como objetivo nivelar el campo de juego para los fabricantes europeos, evitando que se vean en desventaja frente a productores de terceros países que operan con estándares más bajos”, explicó. Así, proteccionismo y sustentabilidad se dan la mano en Europa.

De hecho, estas regulaciones también pueden crear barreras al comercio internacional, aumentar la regionalización de flujos comerciales, discriminar a los mercados emergentes, resultar en la localización de la fabricación dentro de los mercados europeos y ejercer presión sobre el transporte internacional. 

Además, las regulaciones europeas harán que el transporte marítimo y aéreo sea más costoso, lo que impactará la competitividad de los sectores globales de frutas y verduras frescas, e incluso en carnes y pescados.

Por último, en China, los costos laborales ya no son los de hace 10 años. El aumento de los salarios llevó a muchas empresas a repensar la tercerización en la que sigue siendo la gran fábrica del mundo. Pero la búsqueda de nuevas plazas también impone el armado de nuevas cadenas de transporte y logística de almacenamiento y distribución.

El tablero de control logístico está en permanente cambio.