El transporte marítimo se coló en la agenda de las negociaciones entre los bloques del Mercosur y la Unión Europea, que pretende su exclusión del ámbito “regional” y su apertura para poder tener presencia en el tráfico bilateral Argentina-Brasil, sobre todo.

“La apertura exigida por la UE configurará la desaparición de los proyectos de desarrollo de la marina mercante argentina”, destacaron en sendas misivas al presidente Mauricio Macri y al canciller Jorge Faurie tanto las empresas como los gremios.

La declaración lleva el membrete de Semarbra (Servicios de Transporte Marítimo Argentina-Brasil, sede Buenos Aires) y está firmada por su presidente, Omar Meggiolaro, y la administradora ejecutiva Alejandra Alejo.

La manifestación surge luego de que la Argentina elevara dentro de la negociación una oferta en materia de transporte marítimo bilateral, regional del Mercosur e Internacional.

Luego de resumir los orígenes fundacionales del Mercosur, desde su firma en 1991, hasta los protocolos integracionistas de Montevideo y el Tratado de Asunción, los empresarios y sindicatos advierten que el “transporte marítimo entre la Argentina y Brasil es el primer eslabón del proceso de integración intrazona”, tras lo que refieren a la decisión ejecutiva del Grupo Mercado Común de la creación para tal efecto del Subgrupo de Trabajo de Transportes del Mercosur N° 5 (SGT5).

A pesar de los avances logrados en la materia, manifiestan “un cambio de rumbo total impulsado por la Argentina, con el único propósito de colocar más productos en el mercado europeo, poniendo así en peligro la subsistencia del Protocolo de Montevideo, es decir, la integración del Mecosur todo”.

La Unión Europea exigiría “liberalizar” del marco regional el transporte marítimo. “Es una suerte de Brexit argentino en esta materia, poniéndose en evidencia la inconsistencia de la integración regional”, subrayaron.

“No existe ninguna restricción en nuestro país para que cualquier armador del mundo se instale y opere desde la argentina, es decir, como un armador regional más”, indican, tras agregar que “un país o un bloque económico regional que arríe la bandera de la soberanía estratégica de sus mercados de servicios condenan al fracaso a sus generaciones presentes y futuras”.

“Por todo ello, nos permitimos llamar la atención a nuestras comunidades, al Mercosur, y especialmente a las autoridades argentinas para que reflexionen y retomen el camino de la integración del Mercosur, no accediendo a la petición europea de irrupción en nuestros mercados bilateral, regional e internacional de fletes, que provocará consecuencias nefastas para las marinas mercantes y las economías regionales”, concluyen.

Competencia desleal

La declaración remitida está firmada por Semarbra (Servicios de Transporte Marítimo Argentina-Brasil (sede Buenos Aires); la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA, que, a su vez, agrupa a las cuatro principales cámaras de armadores) y la Cámara Argentina de Arena y Piedra, por el lado empresario.

Asimismo, suscriben el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante; el Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales; el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y Cabotaje Marítimo; el Sindicato de Conductores Navales; el Sindicato Electricistas y Eclectronicistas Navales, y el Sindicato Flota Petrolera e Hidrocarburífera.

Empresarios y gremios sostienen que la apertura exigida por la UE “producirá impactos negativos inmediatos en la totalidad de los mercados de fletes, con la consecuente afectación a las empresas navieras involucradas, las fuentes de trabajo de los tripulantes argentinos, y la industria naval de nuestro país, poniéndose asimismo en peligro la sustentabilidad de la totalidad de la economía argentina, por cuanto la logística del comercio exterior argentino quedaría en manos de los competidores extranjeros”.

“Se hace notar –continúan– que las megaempresas de navegación europea operan con exenciones de tributos y cargas fiscales y sociales”, lo que configura “competencia desleal”.

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