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Débil crecimiento económico; caída del PBI per cápita (de US$13.932 en 2012 a US$ 8442 en 2020); altos niveles de inflación y endeudamiento; un sistema tributario tan pesado como ineficiente; achicamiento del comercio exterior; aplicación de medidas de política comercial como instrumento para alcanzar objetivos en ámbitos diferentes; régimen comercial complejo y poco predecible; y una dedicatoria especial para el manejo de las licencias de importación.

¿Cuál sería la nota de un país que se presentara a rendir examen de su política comercial con esa performance? Lo anterior resume algunos de los puntos del informe elaborado por economistas de la División de Examen de las Políticas Comerciales de la Secretaría de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y, junto con el realizado por el Gobierno de nuestro país, conforma el quinto examen de las políticas y prácticas comerciales de la Argentina.

“La vigilancia de las políticas comerciales nacionales” es una de las actividades centrales con las que el organismo rector del multilateralismo busca fomentar la transparencia en el comercio.

Cronograma

Todos los Miembros de la OMC (164) son objeto de examen, aunque la frecuencia con que se realiza la evaluación de cada país depende de su nivel de participación en el comercio mundial. Es así como los cuatro con mayor participación (actualmente la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y China) pasan por esa “mesa de evaluación” cada dos años. Hay 16 naciones que lo hacen cada cuatro años, y el resto, cada seis años (grupo en el que figura la Argentina).

El Órgano de Examen de las Políticas Comerciales (OEPC) realiza los exámenes sobre la base del informe preparado por los economistas del organismo (en esta oportunidad el documento tiene 285 páginas) y una declaración de políticas elaborada por el país objeto de examen (el trabajo presentado por la Argentina tiene 38 páginas).

El quinto examen de las políticas y prácticas comerciales de la Argentina se realizó hoy y continuará pasado mañana. El examen se basa en el informe de los economistas de la OMC y el del gobierno de nuestro país.

El de 2021 es el quinto examen al que se somete a la Argentina. El primero fue en 1998 y el último había sido en 2013.

En la primera jornada de evaluación, la embajadora de Costa Rica, Gloria Abraham, ofició como ponente al resumir los principales contenidos del informe.

La versión argentina

La delegación argentina estuvo encabezada por Jorge Neme, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, quien desde Buenos Aires destacó el esfuerzo de diferentes organismos del país para responder las más de 700 consultas que hicieron los Miembros, al tiempo que destacó el enorme desafío que le tocó afrontar al presidente Alberto Fernández al asumir en medio de una “profunda recesión iniciada en 2018”, que se profundizó en 2019 y empeoró con la pandemia, provocando una caída en el PBI y del empleo, a lo que se sumó una crisis por la deuda pública.

Y hubo 15 Miembros que pidieron la palabra (Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, la UE, Chile, Corea y Japón, entre otros) para hacer sus comentarios respecto del informe.

Según comentó a Trade News uno de los participantes del encuentro, el vocero de la UE fue de los más críticos.

Reclamos europeos

Tras comentar que hay muchas empresas europeas que quieren hacer negocios en la Argentina, invertir y ayudar a desarrollar el país, mencionó que, tal como figura en el informe de la Secretaría, existen varios obstáculos “irritantes” para el comercio, que no hacen más que generar preocupación e incertidumbre.

El diplomático habría puesto el foco en la política de control de precios, el acceso restringido a las divisas, los impuestos a la exportación y las licencias de importación, y habría enfatizado en que más allá de ciertas medidas, lo que más preocupa es la forma en la que se aplican las mismas. Para cerrar su referencia, el vocero europeo hizo un llamamiento para que Argentina trate de evitar la adopción de medidas “con poca antelación” y a que su aplicación se haga con mayor transparencia administrativa.

Según pudo saber Trade News, para la sesión del viernes hay una decena de Miembros que solicitaron la palabra.

El informe

A continuación, algunos de los puntos sobresalientes del informe elaborado por los economistas de la OMC sobre las políticas comerciales de la Argentina:

  • Licencias de importación. La administración de las licencias de importación sigue siendo uno de los principales elementos de la política comercial en la Argentina. Toda mercancía importada para consumo final está sujeta a un requisito de licencia de importación, ya sea automática o no automática.

En 2020, el 14,3% del universo arancelario estaba sujeto a licencias no automáticas, lo que constituye un aumento sustancial si se compara con 2012, cuando sólo el 6% estaba sujeto a licencias no automáticas.

  • Estancamiento económico. La debilidad del crecimiento económico y la devaluación del peso argentino con respecto al dólar estadounidense dieron lugar a un estancamiento y a la eventual caída del PBI per cápita, que pasó de US$13.932 en 2012, a US$8442 en 2020.
  • Inflación. Durante 2012-2020, la economía argentina se caracterizó por presentar niveles altos de inflación y de endeudamiento externo y se produjeron fuertes presiones sobre el tipo de cambio.
  • Covid. La situación económica empeoró debido a la crisis sanitaria, que profundizó el proceso de recesión económica iniciado en 2018 y provocó una caída del PIB del 9,9% en 2020 y un aumento de la tasa de desempleo hasta el 11%.
  • Sistema tributario. A pesar del número importante de impuestos en vigor, la Argentina se caracteriza por un nivel relativamente bajo de ingresos fiscales en relación al PBI. Uno de los objetivos de la política fiscal es mejorar la recaudación, lo cual se podría lograr por medio de una simplificación del sistema impositivo y una ulterior reforma tributaria que complemente las reformas emprendidas en 2017 y 2019.

En agosto de 2019, sin embargo, aumentaron nuevamente las expectativas de inflación y la percepción del riesgo asociado a los activos argentinos, lo cual provocó una depreciación del tipo de cambio, un incremento en la tasa de interés de referencia y una caída de las reservas internacionales.

Medidas restrictivas

La depreciación del peso se tradujo en una aceleración de la inflación, lo que llevó a la aplicación de una política monetaria más contractiva y de medidas destinadas a regular el acceso al mercado cambiario y reducir la pérdida de reservas internacionales, como la liquidación obligatoria de los ingresos de divisas de los exportadores de bienes y servicios en el mercado local y la autorización del Banco Central para compras superiores a US$10.000 por parte de personas físicas.

  • Deuda. La deuda externa total de la Argentina aumentó considerablemente durante el periodo examinado, de US$156.478 millones en 2012 (26,9% del PBI) a US$271.505 millones en 2020 (70,9% del PBI). En 2020, la Argentina renegoció su deuda externa con los acreedores de títulos emitidos tanto bajo legislación extranjera como argentina, lo cual generó una reducción de las tasas y una extensión del perfil de vencimiento.
  • Comercio exterior. El comercio internacional de mercancías representó un 25,3% del PBI en 2020, porcentaje similar al observado en 2012, a pesar de la reducción de los flujos comerciales: entre 2012 y 2020 las exportaciones argentinas de mercancías cayeron a una tasa promedio anual del 4,6% (a US$54.884 millones en 2020), y las importaciones se redujeron a una tasa promedio anual del 5,7% (US$42.356 millones en 2020).

Achicamiento

  • Expo/Impo y socios comerciales. La caída de las exportaciones refleja en buena parte un deterioro en los términos de intercambio, mientras que la caída de las importaciones es reflejo de la debilidad de la demanda interna, tanto de bienes de consumo como de capital. Los principales mercados para las exportaciones argentinas en 2020 fueron: Brasil (14,5% del total), la Unión Europea (12,2%), China (9,6%), Estados Unidos (6%) y Chile (5,3%). Las principales fuentes de las importaciones fueron: Brasil (20,4% del total), China (20,4%), la UE (15,6%) y EE.UU. (10,4%).
  • Herramientas multipropósito. La Argentina continúa utilizando activamente medidas de política comercial como instrumento para alcanzar objetivos en ámbitos que, en ocasiones, van más allá del comercial. Esto incluye objetivos tanto de largo plazo (crecimiento y desarrollo económico) como de corto plazo (mayor recaudación fiscal, contención de la inflación o mantenimiento del equilibrio de la balanza de pagos).

Eficacia

  • Efectos colaterales. Los frecuentes ajustes introducidos a leyes y reglamentos para alcanzar diferentes objetivos con instrumentos de política comercial, aunque orientados a obtener resultados concretos, pueden terminar agregándole complejidad al régimen comercial, tornándolo menos predecible, e incluso mermar la eficacia de ciertas políticas. Por ejemplo, aunque la promoción de las exportaciones es uno de los principales objetivos de la política comercial, y se hacen esfuerzos para incentivar éstas a través de medidas como los reintegros a las exportaciones y otros incentivos, se recurre al mismo tiempo al uso de derechos de exportación para alcanzar objetivos de recaudación, lo cual desincentiva las exportaciones.
  • Controles. La Argentina continúa aplicando políticas de regulación de precios y de comercialización. La legislación al respecto se modificó en 2014, y autoriza a la autoridad de aplicación a: establecer márgenes de utilidad, precios de referencia, y niveles máximos y mínimos de precios; dictar normas que rijan la comercialización, intermediación, distribución y/o producción; y fijar niveles o cuotas mínimas de producción, industrialización, comercialización, transporte, distribución o prestación de servicios, para asegurar el abastecimiento interno.