El plan para reducir las emisiones del sector marítimo quedó congelado –en el mejor de los casos- por un año.

El viernes, la mayoría de los países que integran la Organización Marítima Internacional (OMI) apoyó una moción presentada formalmente por Singapur y sometida a votación por Arabia Saudí -pero gestada por Estados Unidos- para postergar hasta octubre de 2026 el denominado “Net Zero”, un sistema mundial de comercio de emisiones para el shipping que había sido aprobado en abril último con el objetivo de lograr las emisiones cero netas en el transporte marítimo mundial para 2050.

Hace seis meses, 63 países votaron en favor de la creación de un nuevo estándar de combustible para los buques y un mecanismo de fijación de precios global para las emisiones (16 lo rechazaron y 25 se abstuvieron).

En la reunión extraordinaria convocada para la semana pasada en Londres debían “acordarse detalles” para implementar el primer sistema mundial significativo para un sector completo de fijación de precios del carbono, pero los números se dieron vuelta.

Esta vez, 57 países votaron para posponer la puesta en marcha de la medida, 49 insistieron en que se respetara lo acordado en abril, y 21 se abstuvieron.

Seesión especial en la OMI para tratar el plan de descarbonización para el sector marítimo. Imagen: OMI

Pasaron cosas

Argentina, Paraguay y Uruguay, cambiaron sus votos.

Nuestro país, que en abril se había abstenido, ahora apoyó la moción para postergar todo por un año. Paraguay y Uruguay, que hace 6 meses habían votado en favor de los cambios, ahora se opusieron.

Brasil y Chile, por su parte, mantuvieron su postura de apoyo a la tarificación de las emisiones del sector.

Según publicó la agencia AFP, un diplomático brasileño denunció en sesión plenaria los “métodos” de Estados Unidos y expresó su esperanza de que esta actitud “no sustituya la forma habitual de tomar decisiones a nivel mundial”.

La misma agencia citó declaraciones realizadas por el delegado argentino ante la OMI (la agencia de Naciones Unidas encargada de la seguridad marítima, la prevención de la contaminación marina y el fomento de la cooperación en el transporte marítimo mundial) explicando el cabio de postura de nuestro país: “Es importante disponer de este año adicional para tomar una decisión, no podíamos ponernos de acuerdo en dos horas”, citó la agencia internacional antes de señalar que nuestro país “cuenta con un importante apoyo financiero de Washington y pasó de abstenerse a oponerse al proyecto”.

¿Vencedores y vencidos?

Arsenio Domínguez

“No hay ganadores ni perdedores”, dijo el Secretario General de la OMI, Arsenio Domínguez, durante la sesión de clausura del segundo período de sesiones extraordinario del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC).

Sin embargo, la visión estadounidense era, a la misma hora, abiertamente opuesta.

Funcionarios de alto rango festejaron en las redes, sin tapujos, lo que calificaron como una victoria de su país. Apenas se conoció la postergación de la implementación, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, se refirió a la “gran victoria” de Trump.

“Estados Unidos impidió un aumento masivo de las tasas impuestas por la ONU a los consumidores estadounidenses, que se habrían destinado a financiar proyectos climáticos progresistas”, dijo el Secretario de Estado.

En una línea similar, el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, tuiteó: “Esta es otra GRAN victoria para @POTUS. Gracias a su liderazgo, EE.UU. evitó un aumento masivo de impuestos de la ONU a los consumidores estadounidenses que habría financiado proyectos climáticos progresistas. Nuestro país seguirá liderando el camino y poniendo a Estados Unidos PRIMERO”.

Donald Trump

El jueves, antes de conocerse el resultado, el propio Trump había manifestado su indignación con la posibilidad de que la OMI votara “un impuesto global” sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y adelantó que su país no aceptaría ese gravamen.

Integrantes del sector naviero, representantes de organizaciones ambientales y diversas fuentes citadas por agencias internacionales expresaron su rechazo al accionar de EE.UU., y dijeron que Washington amenazó a los países que votaran en favor de avanzar con el plan de descarbonización con aplicar restricciones a las visas y aumentar los aranceles portuarios, entre otras sanciones.

¿Qué pasa ahora?

La decisión votada la semana última retrasará la votación de adopción hasta la próxima sesión, en octubre de 2026, y podría implicar que el acuerdo no entre en vigor hasta 2030 (la fecha establecida en abril era 2028), incluso si se adopta dentro de un año.

Algunos de los participantes creen que la suspensión de las negociaciones dará a los países más tiempo para alcanzar un consenso sobre lo que muchos consideran una ley climática emblemática porque incluía a todo un sector.

Otros, menos optimistas, opinan que lejos de morigerar su presión, Estados Unidos aumentará su despliegue “persuasivo” para que más países se sumen a la postura de rechazo a la iniciativa.

Lo que hizo EE.UU. en la OMI no es ni más ni menos que replicar la política que la administración Trump viene aplicando en diferentes ámbitos con el objetivo de erosionar el multilateralismo.

La Unesco, en julio último, fue la quinta agencia del sistema de Naciones Unidas que abandonó EE.UU. (antes fueron la Organización Mundial de la Salud; los acuerdos climáticos de París; el Consejo de Derechos Humanos; y la Agencia para los refugiados palestinos). Y a eso deben sumarse el permanente cuestionamiento y desgaste de otras organizaciones (como la Organización Mundial del Comercio) y diversos acuerdos comerciales.

Por el consenso

En la sesión de clausura, el Secretario General de la OMI dijo que el asunto tratado durante la semana “es delicado para muchos y un tema importante para todos”.

“Es momento de mirar hacia atrás y analizar cómo hemos abordado este encuentro. Ahora tienen un año para continuar trabajando en varios aspectos de estas enmiendas y hay un año para negociar, dialogar y llegar a un consenso”, expresó a continuación.

Domínguez instó a los Estados miembros a emplear los próximos 12 meses para aprender de esta experiencia, “regresar renovados, preparados para negociar y dar los pasos necesarios para abordar los objetivos establecidos en la estrategia de GEI acordada en 2023”.

Luego, en la conferencia de prensa, se refirió a la postergación. “Es una gran decisión que se pospondrá, ya que aún existen inquietudes y asuntos por clarificar”, comentó antes de enfatizar que el aplazamiento en la adopción del Net Zero no es un “contratiempo” para la OMI ni socava su “credibilidad” como organización.

El panameño que dirige la OMI hizo referencia luego a que el “actual contexto geopolítico mundial” hizo “que todo resulte más complicado”.

Mediante un comunicado oficial, la OMI informó que las negociaciones sobre el transporte marítimo con emisiones netas nulas se reanudarán en 2026.

Hasta la semana pasada –y según lo acordado en abril-, todos los buques del mundo tendrían que empezar a utilizar una mezcla de combustibles menos intensiva en carbono o pagar por el exceso de sus emisiones a partir de 2028. Lo recaudado se destinaría al “Fondo Net Zero” para la adquisición de tecnologías y combustibles con emisiones GEI nulas o casi nulas, y ayuda técnica para los países menos desarrollados.

Ahora, todo eso quedó en stand-by.