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La situación de América latina no era positiva antes de la pandemia, con México y Argentina en crisis, mientras Brasil se debatía en un muy leve crecimiento. Son las tres más importantes economías de la región y esperaban un 2020 sin grandes aspiraciones.

El Covid-19 llegó para generar un escenario en extremo complicado para la economía latinoamericana que se contraería un 5,2% por la caída de los precios de las materias primas que exporta según el pronóstico del Fondo Monetario Internacional.

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Caída de la economía latinoamericana

Aunque recientemente la máxima autoridad del Fondo estimó que deberán modificar esos pronósticos a la baja, lo que significa que es esperable una caída mayor. 

A finales de 2019, en tanto, se esperaba un crecimiento suave de 1,6% en América latina.

El mundo caería entre un 3 a un 4% a nivel global, pero México declinará un 6,6% y Brasil un 5,3%, lo que aumentaría el desempleo en ambos países.

Ambos países son grandes importadores de productos en la región, lo que impactaría en el comercio regional.

Efectos

La caída de la economía latinoamericana viene por dos efectos esenciales que son: la baja del comercio mundial y la disminución de los precios de los productos que exportan nuestros país.

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Caída de la economía mundial

El primero de ellos, la baja del comercio mundial, que fue estimada por la Organización Mundial de Comercio que será de entre 13 a un 32% e implicará una enorme caída de las exportaciones regionales.

Además, los índices de precios de commodities -salvo pocas excepciones- se mantienen bajos y con escasas perspectivas a la suba.

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Piso de caída del comercio mundial

También la CEPAL -el organismo regional de estudios- considera que la caída en América latina generaría 30 millones de nuevos pobres y 11,6 millones de desempleados, con una caída regional del 5,3%

Considerando cualquiera de las dos estimaciones –FMI o CEPAL– sería la recesión más grande desde la crisis de 1930. 

Los motivos de la grave situación latinoamericana también se fundan en el impacto negativo del turismo –fuente de divisas en varios países–, la informalidad y la mala distribución del ingreso que impactan en los sistemas sanitarios. 

Que sucedió en otras crisis

Los escenarios de grandes crisis, como la de 1914 o 1930, mostraron reacciones proteccionistas y debilidad en el crecimiento del comercio mundial.

Luego de ambas situaciones, la respuesta de los países fue cerrar sus economías lo que terminó generando el efecto denominado “empobrecer al vecino”. 

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Millones de nuevos pobres en la región

En cambio, luego de la segunda guerra mundial, tanto la firma del Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT), como la aparición de organismos internacionales de crédito, evitó el aumento del proteccionismo y mejoró la situación económica-financiera de los países.

Entre los países de América latina, la reacción post crisis fue diferente, aunque luego de 1930 a la región le costó especialmente subirse a un comercio internacional que se estaba transformando. Asimismo, luego de la segunda guerra, no logró crear un acuerdo de integración –falló en el acuerdo firmado en 1960– y mantuvo políticas proteccionistas que la llevaron a ser una protagonista muy secundaria de la economía mundial (sólo participa en 5 de cada 100 dólares que se venden). 

El futuro

El comercio mundial caerá drasticamente y se recuperará en 2021 a distintos ritmos por sectores. Y, como decíamos, los precios de las materias primas se mantendrán bajos, salvo algunas pocas excepciones. 

América latina se encontrará con una economía deprimida, México con problemas por las menores compras de Estados Unidos, la Argentina con problemas de deuda y exportaciones débiles, mientras que Brasil tendría un débil crecimiento en 2021. 

La región no ha salido satisfactoriamente de otras crisis ocurridas en el siglo pasado eligiendo estrategias más bien defensivas que agresivas en cuanto a exportaciones, y ha perdido desarrollo relativo al mismo tiempo que se volvió la región más injusta en cuanto a distribución del ingreso.

Es un deseo únicamente basado en el optimismo que esta vez sea diferente.


El autor es contador público, profesor en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Universidad Católica de Córdoba (UCC) y Universidad Empresarial Siglo 21 (UE21)

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