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El límite a la gesta de bajar los costos y concesionar la logística operativa a la mayor operadora de remolques del mundo es la seguridad en la navegación, de los artefactos navales y de las personas.

En la conflictiva licitación de los remolcadores a los metaneros que abastecen a los regasificadores de Bahía Blanca y Escobar, el Gobierno sólo hizo hincapie en el ahorro: 36% es el número mágico. No obstante, el operador que ganó esa licitación –Logística y Servicios Marítimos (LSM), propiedad de Svitzer y Meridian– estaría incumpliendo con las condiciones de seguridad requeridas por Prefectura. Ya no se trata sólo de ahorros.

La cuestión se da en Escobar, con los remolcadores que prestan servicios de guardia al buque gasero cuando se “acopla” al regasificador. Prefectura exigió en la reglamentación que estos remolcadores tuvieran una capacidad mínima de potencia (bollard pull) de 50 toneladas para los convecionales y 40 toneladas para los azimutales, para maniobrar rápido en caso de emergencia.

Así lo estableció en la disposición 36/ 2016 de la Policía de Seguridad de la Navegación (Polinave), donde obliga además que dicha potencia esté “certificada por una sociedad de clasificación”.

Logística y Servicios Marítimos dispuso para la guardia de los metaneros de Escobar al remolcador convencional Nicole S, que atendió, entre otros a los buques Golar Snow, Golar Kelvin, Golar Ice y Maran Gas Lindos.

En Astilleros Ríopal, y ante el Lloyd´s Register como sociedad de clasficación, el Nicole S hizo su prueba hace 5 meses. Pero a los 47 toneladas rompió bita. La prueba se suspendió, por lo que Lloyd´s no habría certificado lo que Prefectura exige. La empresa usa al Nicole S en una guardia alternada con el potente remolcador Copor, de la cooperativa portuaria de Herme Juárez.

Enarsa estaría al tanto del incumplimiento: Logística y Servicios Marítimos le informó que el Nicole S prestaba servicios de guardia. La defensa posible es la misma que esgrimirá cualquier conductor ante un
controlador de tránsito ante una multa por circular a 103 km/h donde la máxima es de 100.

Es sólo una foja más a un expediente de irregularidades.

En otra exposición, Prefectura intimó a LSM por haber despachado la lancha Pericam S, que navegó por el Canal Punta Indio mucho más allá de lo que su certificado de seguridad en la navegación le permite.

El sumario administrativo 60/16 da cuenta que no sólo la lancha estaba en infracción: sus tripulantes tampoco contaban con habilitación para navegar en esa zona, infringiendo así el Reginave.

Demasiadas operaciones “al límite” para un concesionario denunciado que, además, suma otro incumplimiento con Enarsa: el pliego establece (punto 32) un máximo de 25% de subcontrataciones, pero por la cautelar que pesa sobre la firma, todos los remolcadores son charteados.

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