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La Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante, que conduce Leonardo Cabrera, convocó formalmente al Centro de Navegación Argentina a integrar el grupo de trabajo para la confección de “los pliegos de la licitación pública de la vía navegable troncal de la Hidrovía Paraná-Paraguay”, según manifiesta la misiva.

Según trascendió, los lineamientos de trabajo de la cartera girarán en torno a los considerandos del decreto 949/20. Es decir, se ratifica el modelo de concesión de obra pública por peaje, sin aportes del Estado y a riesgo empresario. De esta manera el Ministerio de Transporte, a cargo de Alexis Guerrera, mantiene la línea iniciada por su antecesor Mario Meoni, de acuerdo con lo manifestado oportunamente por el presidente Alberto Fernández.

Optimismo

La noticia fue muy bien recibida por la institución que agrupa a las empresas argentinas que representan ante las autoridades nacionales los intereses de los armadores de buques extranjeros cuando ingresan a realizar operaciones de carga y descarga en puertos del país.

“Estamos muy satisfechos de poder compartir nuestras propuestas y objetivos”, celebró el presidente del Centro, Julio Delfino.

En detalle, señaló que la agenda de la cámara empresaria se resume en “urgentes obras de infraestructura para tener un canal con mayor ancho de solera, zonas de pase y espera que hace años reclamamos para eliminar así demoras y congestiones que son evitables”. Asimismo planteó la necesidad de mejorar el desempeño “de cada viaje, donde la mayor profundidad habilita más carga en cada barco”.

“Confiamos en que se modernice la fórmula que determina el peaje, acorde a las dimensiones de los buques que proyectamos operarán en el futuro, o que al menos tengan en cuenta la realidad de los actuales”, indicó Delfino, tras agregar el deseo de que la nueva ecuación “encuentre en forma ecuánime cobrar el real uso de la vía troncal de cada barco por kilómetro recorrido”.

Por último, confió que la mesa público-privada arribará al consenso de que “continuar prorrogando indefinidamente, sin lograr mejoras -más aún cuando si van a contratar las dragas actuales, que están amortizadas en más de 26 ejercicios- sería simplemente inaceptable no plantearnos algo superador en tiempos en que el país requiere un urgente crecimiento del comercio exterior. Confiamos en que el equipo de trabajo acerque competitividad al canal y de esta manera descontamos muy buenos resultados”.

Paso adelante

En la misma línea, el gerente general del Centro, Alfonso Mingo Jozami, expresó que la convocatoria “es un paso adelante después de que se dejara sin funciones a la unidad temporal ejecutora y que el tema vuelva al órgano natural, que es la Subsecretaría. Vemos con muy buenos ojos trabajar en forma conjunta, y así bajar el margen de incertidumbre en la industria”.

“Conversamos con las autoridades de que el trabajo será sobre los ejes del decreto 949/2020, y es algo muy positivo porque confirma un modelo que demostró ser virtuoso en los últimos 25 años, al permitir aumentar significativamente los flujos del comercio exterior”, señaló el directivo.

Respecto del aporte que pretenden dar, Mingo Jozami recordó que tanto en 2019 y 2020 “realizamos aportes tanto técnicos como tarifarios, con datos para mejorar la logística que garantice no sólo el crecimiento de las exportaciones agroindustriales, del complejo metalúrgico y metalmecánico, energía e hidrocarburos y de la industria automotriz, sino también de las importaciones, un flujo que es vital para el 80% de la producción nacional y, en esta coyuntura, para contrarrestarla pandemia”.

Así, una mejor infraestructura, y más económica, como la que propone el Centro, “hace a generar mayor producción nacional, a dotar de competitividad a las economías regionales, a dar trabajo a las empresas argentinas que prestan servicios en fábricas, en la estiba, en el puerto, y redunda en el ingreso de divisas para solventar el gasto público mientras dure la crisis económica y la pandemia”.

“Si no garantizamos el mantenimiento y la mejora de la hidrovía -continuó- automáticamente suben los costos del sistema de navegación y de los puertos, y se pone bajo amenaza el trabajo y los servicios, que empezarán a migrar a Montevideo o al sur de Brasil, lo que nos convertirá en un modelo feeder y encarecerá los costos de la carga, de la producción, y pondrá en definitiva en serio riesgo miles de puestos de trabajo. Esta es la auténtica soberanía por defender”, concluyó.


Foto: Carlos Rotela Fiore