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LONG BEACH.- Toser o estornudar en Los Angeles por estos días pone a cualquiera en el centro de la escena. Otro de los efectos del coronavirus: en cuestión de segundos todas las miradas apuntan al “potencial contagiador”.

La preocupación por el avance de la enfermedad se ha transformado casi en una psicosis y uno de los efectos inmediatos ha sido la cancelación en cadena de grandes reuniones y congresos de todo tipo que debían realizarse en diferentes ciudades del mundo.

Final abrupto

Aquí, por ejemplo, de modo abrupto, 24 horas antes de la fecha programada para el comienzo, los organizadores de la conferencia anual Transpacific Maritime (TPM) -uno de los encuentros más importantes del sector- anunciaron que las actividades que debían desarrollarse entre el domingo y ayer, quedaban canceladas.

Mediante un comunicado, se explicó que el cambio de planes se produjo “tras la reciente disposición de los funcionarios de salud, y a la luz del rápido crecimiento de los casos de COVID-19 en todo el mundo, en particular en el oeste de los Estados Unidos en las últimas 24 horas, así como el aumento de las restricciones de viaje y otras circunstancias”.

En un primer momento primó la confusión. El hecho de que los organizadores esperaran hasta último minuto para comunicar la decisión generó dudas respecto de hasta qué punto se trataba de una resolución tomada por voluntad propia.

Protocolos de seguridad empresariales

Entre los asistentes –muchos de ellos ya estaban en la ciudad cuando se hizo público el anuncio- se hablaba de la presión de los propios sponsor y de las grandes compañías que participarían de la conferencia y que, en muchos casos, pusieron en marcha protocolos extraordinarios de seguridad para que sus empleados no viajen fuera del país o participen de grandes reuniones.

Los barbijos empezaron a ser parte del paisaje. Ayer, en el aeropuerto internacional de Los Angeles, una empleada de la terminal organizaba la distribución de los productos comprados en el free shop con protección.

Pero también quedó en claro que hubo un pedido explícito de las autoridades del condado de Los Ángeles quienes de hecho ayer declararon el estado de emergencia pública, luego de que se reportaran dos nuevos posibles casos de coronavirus en la zona.

Aunque nació como un encuentro con foco principal en el comercio de transporte marítimo de contenedores en la ruta transpacífica, a lo largo de sus 20 años de vida, la TPM fue ampliando su temática hasta convertirse en una de las fechas clave en el calendario de la industria logística mundial. Para la edición 2020 de la Conferencia se esperaba la asistencia de alrededor de 2400 participantes.

Campaña frustrada

Hasta minutos antes de la comunicación oficial de la cancelación del encuentro, en el sitio web de la Conferencia se dedicaba un espacio especial para el coronavirus.

Bajo el título “Precauciones COVID-19”, los organizadores explicaban a los asistentes que habría una campaña de concientización sobre la enfermedad (junto con un “amplio suministro de desinfectante para manos”) al tiempo que se invitaba a los participantes a evitar el apretón de manos, por ejemplo, como una vía para reducir las chances de contagio.

Efecto dominó

Casi como un efecto dominó, el anuncio de las cancelaciones de encuentros del sector debido al avance del coronavirus comenzó algunos días antes, cuando se informó sobre la suspensión de la TOC Asia y la Singapore Maritime Week.

Hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) se sumaron a la tendencia al confirmar que su tradicional reunión de primavera (que se realizaría en abril en Washington), y que convoca a ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de todo el mundo, se celebraría esta vez en “formato virtual” ante los riesgos del nuevo coronavirus.

En las últimas horas se supo también que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) decidió finalmente posponer el Simposio Mundial de Carga, que tendría lugar en Estambul entre el 10 y el 14 del actual.

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