El equivalente a la cámara baja en el Parlamento norteamericano acaba de dar un paso más en el paroxismo proteccionista de los Estados Unidos, en este caso, expresado en su marina mercante y en los puertos.

De acuerdo con el proyecto de ley HR 2035, la idea imperante es que cada embarque que cuente con financiamiento de parte del Departamento de Transporte (DOT, en inglés) norteamericano no sólo se realice en buques con bandera y tripulación estadounidenses, sino que sus puertos cuenten con nuevos sistemas de protección frente a “vulnerabilidades ocultas” en equipos de construcción extranjera.

Aprobado

El pasado 6 de junio, la Cámara de Representantes aprobó un conjunto de proyectos de ley diseñados para reforzar la seguridad marítima y la resiliencia de la industria naviera y marítima estadounidense.

Previamente, al menos el 50% de la carga financiada por el DOT debía ser transportada en buques mercantes con bandera estadounidense. Ahora, el proyecto de ley HR 2035, conocido como el American Cargo for American Ships Act (Carga norteamericana para buques norteamericanos), eleva este requisito al 100%, siempre que los buques estén disponibles a tarifas justas y razonables.

El propósito de esta medida es fortalecer la flota de bandera estadounidense y el ecosistema marítimo doméstico, apoyar la capacidad nacional de transporte marítimo (crucial para la logística militar y de respuesta a desastres), impulsar la creación de empleos y asegurar que los ingresos fluyan hacia los astilleros y las tripulaciones estadounidenses. Incluso contempla una exención si el secretario de Transporte certifica que no hay buques de bandera estadounidense adecuados disponibles.

Protección portuaria

Junto con la HR 2035, la Cámara también aprobó otros dos proyectos de ley directamente orientados a fortalecer la seguridad de los puertos estadounidenses.

Conjuntamente, estas medidas buscan reforzar tanto la seguridad ciber-física como la propiedad soberana de infraestructuras críticas en Estados Unidos.

Relevancia

De acuerdo con los argumentos de los proyectos, claramente, en Estados Unidos, la política marítima no es un tema netamente comercial, sino que tiene aspiraciones muy vinculadas a la defensa nacional. Al fortalecer los buques de bandera estadounidense y proteger los puertos americanos de tecnologías extranjeras potencialmente hostiles, esta política desempeña un papel crítico en la protección de las cadenas de suministro y en la garantía de la preparación militar.

Al mismo tiempo, sostienen que estas leyes refuerzan la soberanía estratégica de EE.UU. en una era de crecientes preocupaciones sobre la influencia extranjera; y mantienen la supervisión estadounidense sobre la infraestructura marítima clave, vital para preservar la autonomía nacional.

Próximos pasos

Este paquete legislativo acaba de ser trasladado al Senado norteamericano, donde puede ser sujeto a enmiendas. No obstante, dado el apoyo bipartidista y la naturaleza relativamente poco controvertida de los proyectos de ley, existe optimismo de que se aprobará rápidamente.

De esta manera, la cadena -armadores, operadores portuarios y gestores logísticos- debe prepararse para actualizaciones procedimentales en las estrategias de adquisición, los términos contractuales y los modelos de utilización de flotas.

A nivel global, las navieras y los cargadores podrían necesitar reevaluar sus planes de despliegue y rutas comerciales, aunque algunas exenciones temporales podrían permitir el uso continuado de tonelaje de bandera no estadounidense en circunstancias específicas.