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Las cámaras empresarias que pescan langostino con barcos tangoneros congeladores decidieron no participar de la zafra en aguas nacionales. Piden una rebaja en los valores del marisco fijados en el convenio colectivo de trabajo, con el que se liquida la producción de los marineros.

El gremio se niega. Y, de esta manera, está detenido un negocio que exportó más de US$ 500 millones en los últimos 4 años.

La pesquería del langostino patagónico en los últimos 5 años se caracterizó por una sobre abundancia que explicó el crecimiento de las exportaciones. El año pasado, más de la mitad de las divisas que ingresaron al país por la venta de productos de mar al exterior fue por la venta de langostino entero y subproductos con más y menos valor agregado.

Fueron US$ 1052 millones generadas por el marisco que se pesca en aguas patagónicas, sobre un total de exportaciones por US$ 1864 millones que generó la radiografía total del negocio pesquero nacional. 

Negocio paralizado

Buena parte de ese negocio hoy se encuentra detenido, paralizado, inactivo por una puja salarial que enfrenta a CAPeCa, CAPIP y CEPA –las cámaras empresarias que agrupan a los buques tangoneros congeladores– y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) desde que comenzó el año.

El conflicto, lejos de resolverse, ya genera perjuicios en sectores que nada tienen que ver con el conflicto.

La patronal representa a unos 100 barcos donde embarcan más de 2000 marineros bajo un convenio colectivo que fija la liquidación de la producción en valores dolarizados del langostino. 

Las cámaras sostienen que el negocio hoy no está para mantener los valores vigentes y pidieron una reducción del 40% de esos valores. Proponen mejorar un 30% los básicos en pesos y aseguran que nadie ganará menos que la temporada pasada. En pesos, claro. En dólares serían muchísimos menos.

Menos precio, menos demanda

No caben dudas que el negocio no es el mismo de otros años. El precio del langostino entero, que es el que captura, clasifica, encaja y congela este tipo de buques, cayó por debajo de los 5 dólares por kilo, cuando en otros años superaba los 7 dólares. 

No sólo bajó el precio. No hay demanda. Es un producto gourmet, destinado principalmente a países de Unión Europea y Estados Unidos. Se consume mayormente en hotelería y gastronomía ligados al turismo, sectores resentidos con la pandemia. 

Ya en 2019, las ventas del langostino entero cayeron un 10% en volumen, un 25% en divisas y un 15% en el precio promedio en comparación con el 2018.

En los primeros cuatro meses de 2020, los precios siguieron desplomándose. El volumen se redujo un 40% y el precio promedio un 23%. Así, las empresas no sacan sus barcos porque no tiene a quién venderle lo que producen.

Ninguna alternativa

El SOMU enarbola la bandera de la defensa del convenio y no quiere escuchar ninguna alternativa que permita superar esta coyuntura y no perder la temporada, a la cual le quedan menos de 4 meses. 

Langostino patagónico

1052
millones de exportaciones en 2019
5
Es lo que vale el kilo hoy, en caída
-10
Volumen exportado en 2019
-25
Divisas ingresadas en 2019
-15
Precio promedio respecto de 2018
100
Buques componen la flota tangonera
2000
Son los marineros embarcados
400000
Sueldo bruto de los marineros por marea

Más allá que en las bases hay cierto consenso con el plan de lucha, también hay muchos marineros que prefieren resignar parte del salario y no perder toda la zafra. Los salarios superan los 400.000 pesos por marea (menos de un mes cada una), sin los descuentos de cargas sociales, cuota sindical y retenciones del impuesto a las ganancias.

El gremio declaró un paro total de actividades, pero el acatamiento en otras flotas fue escaso. Los barcos fresqueros que pescan langostino, los únicos operativos en el tablero de la pesquería, acordaron con el sindicato el ajuste salarial del 30% en dos cuotas hasta septiembre, sin tocar los valores en dólares de la producción, quitándoles así argumentos para paralizar dicha flota. 

Protesta extrema

Pero en las últimas horas, el gremio extremó la protesta y desde la cubierta de los barcos la trasladó a los accesos de los puertos chubutenses, donde realizan descargas los barcos fresqueros. De mantenerse el bloqueo, hay unas 600 toneladas de langostino en peligro de que se rompa la cadena de frío y tengan que ser tirados a la basura. 

El gran ausente es el propio Estado, que se perjudica por partida triple: deja de percibir retenciones por exportaciones, no cobra impuestos a las empresas y tampoco a los marítimos que no trabajan. 

Hasta ahora fracasaron las audiencias en el Ministerio de Trabajo. No hay señales claras de que efectivamente se quiera poner fin al lock out patronal, de reunir a todas las partes para terminar con esta insensatez. 

Un país que necesita dólares como el aire para respirar, se da el lujo de tener detenida a la mayor fábrica de divisas que tiene la industria pesquera argentina.


El autor es periodista especializado en temas pesqueros

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