Bajo el pulso del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, el gobierno de Javier Milei acelera por la autopista de la facilitación del comercio exterior.
El último gran acuerdo al respecto fue limitar la estadía de los contenedores en terminales para ser objeto del control aduanero y permitir que esta tarea se realice en depósitos fiscales, donde las tarifas de estadía son sensiblemente inferiores a las que se perciben en los playones de los puertos una vez vencido el forzoso.
Los PEMA
Para cumplir con ese traslado hacia una verificación de menor costo -que entienden sucederá en los depósitos fiscales- los contenedores deberán moverse desde las terminales a los depósitos fiscales con un precinto electrónico de monitoreo aduanero (PEMA), cuya administración está en manos de los prestadores inscriptos y habilitados en la Iniciativa de Seguridad de Tránsito Aduanero (ISTA).
A partir de esta medida, el control que se centralizaba en las terminales de contenedores, antes de la nacionalización de las mercaderías, sale de las mismas y se ramifica en medio centenar de depósitos fiscales habilitados.
Escenario
A priori, se prescindiría del soporte que prestan los centros de seguridad y monitoreo propios de cada terminal -de acuerdo con estándares de sus casas matrices- y el control total de la trazabilidad descansará en el centro de monitoreo de la Aduana, que deberá velar por el seguimiento de cada carga, sin desvíos de las rutas asignadas, hacia los depósitos fiscales, para luego proceder al control de la mercadería y documentación.
Esto, claro está, considerando el correcto funcionamiento de cada precinto electrónico, garantizada su inviolabilidad y su estable conectividad satelital, y de que la comunicación en tránsito no se corte en ningún momento…
Costo argentino
De acuerdo con el secretario de Industria y Comercio, Esteban Marzorati, la decisión -plasmada en la resolución general 5644/2025 de ARCA– es un “un paso más para reducir el costo argentino”.
“Las cargas arribadas al país podrán ser trasladadas a depósitos fiscales para su verificación y despacho, lo que reduce sensiblemente el costo del comercio exterior. Ya no será obligatorio que los containers estén depositados en terminales portuarias a la espera de trámites y ahora podrán trasladarse a depósitos fiscales, donde se realizarán los procedimientos aduaneros con un costo menor”, explicó el funcionario.
Según sostuvo, “la normativa anterior establecía que una carga ya oficializada que debía ser verificada (Canal Naranja/Rojo) estaba obligada a permanecer en la terminal portuaria extendiendo su plazo de estadía mediante la dificultosa reasignación de turnos y efectivo control físico/documental”, al tiempo que agregó que “ahora, una vez oficializada la carga, la misma podrá ser inmediatamente trasladada a un depósito fiscal para continuar con el proceso de verificación y despacho”.
“De esta forma -continuó Marzorati- los costos operativos para la nacionalización de bienes e insumos se verán reducidos significativamente” ya que se “agregan 45 depósitos fiscales (primera etapa) a los que puede ser trasladada la mercadería; se evitan demoras por la reasignación de turnos; se reduce el costo diario de estadía, y se incrementa la capacidad de depósito para la recepción de cargas (Terminales Portuarias , Depósitos”.
Costo aduanero
Por su parte, el ministro Sturzenegger habló puntualmente de “reducir el costo de Aduana”.
“Sabemos que tenemos mucho por hacer ahí”, dijo, tras felicitar la decisión tomada por el titular de ARCA, Juan Pazo, y por el director de Aduanas, Andrés Velis, por “atacar un costo oculto que pagábamos todos”.
“Explicamos: cuando un contenedor debe ser inspeccionado quedaba retenido en una terminal que, naturalmente, tiene una suerte de “monopolio” para ese almacenaje. El resultado: te cobraba lo que quería mientras el contenedor esperaba la inspección”, simplificó el ministro.
Ahora, la nueva norma “permite que el contenedor viaje a un depósito fiscal (hay muchos, son de gestión privada y por ambos motivos mucho más baratos) para que la inspección se realice ahí. Tomando en cuenta los tiempos de las inspecciones Aduana estima una reducción de 80% en el costo por estadía”, apuntó Sturzenegger.
“Son medidas sencillas, que no requieren inversión, son simplemente eliminar restricciones que nos habíamos autoimpuesto y que encarecían todo. Eliminar estos costos innecesarios es de lo que trata la agenda de libertad económica que propone el presidente Javier Milei”, concluyó Sturzenegger, tras agradecer la gestión del “GOAT (“el más grande de todos los tiempos”, en inglés) Pablo Lavigne, que levantó el alerta sobre el tema”. Lavigne hace semanas dejó su cargo de secretario de Industria y Comercio para pasar a desempeñarse como secretario de Coordinación de Producción en el Ministerio de Economía.
Monopolios y oligopolios
Sturzenegger tiene una sana convicción de que hay que atacar los “monopolios”, u oligopolios de terminales en este caso. Pero sabe también que la Aduana tiene parte obligada o indirecta en los costos que se generan.
Son tres terminales las que concentran el grueso de los contenedores que llegan al país, donde la Aduana concentra el grueso de las verificaciones: Exolgan (PSA International), TRP (DP World) y Terminal 4 (APM Terminals).
Son seis los prestadores habilitados para colocar los PEMA a los contenedores en tránsito: RSI Group, Saetech, Colsa, Sistelcom, Controlcargo y Sif América.
Líneas
La línea entre los menores costos para el comercio exterior y el relajo en los controles es muy delgada en la historia reciente del comercio exterior en la Argentina.
Y la relación entre la Aduana, por un lado, y los depósitos fiscales y las empresas de precintos electrónicos, por el otro lado -que en muchos casos, también comparten dueños- abunda en episodios de suspensiones y sanciones.
Es muy pronto para advertir sobre los niveles de éxito de la medida.
Por ejemplo, con la baja de las retenciones (aplicadas a los exportadores) es posible ver el impacto inmediato en los bolsillos de los productores.
Pero con otras medidas es muy complejo verificar el correcto “traslado” al precio final de las “bajas de los costos”, única medida posible para validar el espíritu pragmático de la norma en cuestión.
El ministro de Desregulación tiene una inobjetable voluntad de simplificación, y un mandato natural por desatar los nudos más grandes y fáciles de identificar. Luego, si se generan nudos más chicos se verá.
En el pasado, una línea de gobierno similar identificó a las lanchas de los prácticos como responsables del costo argentino por tratarse también de un “monopolio”. Y se propuso embarcar a los prácticos en helicópteros para terminar con ese monopolio (sin evitar por ello un nuevo monopolio de helicópteros).
















