Las restricciones impuestas por el Gobierno a la llegada de vuelos del exterior afecta, sobre todo, a los pasajeros que quedaron varados y con reprogramaciones muy largas.

Pero también impacta a la programación de las líneas aéreas. Y directamente, además, al comercio internacional que se realiza por vía aérea, en las bodegas de los vuelos de línea, cuya suspensión obliga a una nueva y costosa orquestación logística, principalmente para insumos de importación que, por su alto valor y urgencia, optan por este modo de transporte. Entre ellos, insumos médicos (muchos de ellos perecederos) y partes y piezas en general para el mercado de reposición de líneas de producción industriales.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en inglés), que agrupa a las líneas aéreas, reclamó una reunión “urgente” con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. “Es imprescindible que se establezcan con el Gobierno los requisitos de forma coordinada y previsible que permitan a la industria operar de forma estable, mientras siga la pandemia. Así se podrá traer de vuelta a los miles de pasajeros afectados por las restricciones impuestas el 25 de junio”, indicó en un comunicado.

Capacidad reducida

De acuerdo con cifras de IATA, la capacidad diaria se redujo en un 70% con la nueva disposición. Antes eran 2000 pasajeros los que podían ingresar en el país. Ahora, con cada día que pasa, son 1400 personas las que quedan varadas en el exterior. “Literalmente tiradas”, grafica IATA.

“La incertidumbre es máxima ya que, a 10 días de haberse decretado esta medida, el gobierno argentino no ha autorizado todavía ninguna operación aérea posterior al 12 de julio e incluso desconocemos si extenderá las limitaciones actuales de los vuelos a partir del 9 de julio. Lo único que tenemos claro hasta ahora es que los vuelos autorizados no alcanzan para poder traer de vuelta a los miles de pasajeros varados”, señalaron.

La programación de vuelos requiere meses de anticipación, explica la organización, “pero en Argentina hay aprobaciones que han llegado incluso un día antes y así se hace muy difícil operar, por lo que es de esperar que más aerolíneas suspendan temporal o definitivamente sus operaciones en este mercado”, indicó Peter Cerdá, vicepresidente regional de IATA para las Américas.

“Hemos hecho todo lo posible para seguir ofreciendo una conectividad aérea esencial hacia y desde Argentina, un destino importante, donde un enorme porcentaje de su población tiene vínculos directos con el extranjero. Antes de la pandemia se operaban 155 vuelos internacionales diarios y ahora hay tres o cuatro. Las últimas decisiones unilaterales por parte del gobierno están aislando aún más al país, poniendo en riesgo la valiosa contribución que hace este sector a nivel social y económico. Necesitamos decisiones claras y previsibles para poder operar y cumplir con los pasajeros y eso es lo que estamos pidiendo”, dijo Cerdá.

Convivir

Cada nueva restricción parece cuestionar los protocolos de bioseguridad anteriores, consensuados por el sector privado y los gobiernos en todo el mundo. Cada nueva variante parece llevar todo a foja cero hasta que las certezas sobre las acciones sean más o menos generalizadas a nivel global.

“El virus puede ser endémico y si hoy estamos en alerta por la variante delta, es probable que después vengan otras, por eso hay que aprender a convivir con el COVID-19. Las medidas eficaces tienen que ver con la prevención y el control, por medio de una mayor vacunación de los ciudadanos y un seguimiento más eficiente de las personas que ingresan al país, respectivamente. Y no por medidas restrictivas y de cierre, que no podrán tener continuidad por su falta de sostenibilidad y los daños que provocan”, enfatizó el ejecutivo.

La logística de las cargas tienen un impacto en exactamente el mismo sentido: en el mundo, señala IATA, alrededor del 70% de “insumos básicos y urgentes como órganos, medicamentos, implementos médicos, vacunas y equipos se trasladan en las bodegas de los aviones de pasajeros”.

Impacto para las cargas

El comercio exterior que se realiza por vía aérea es de muy bajo volumen, pero de un alto valor por tonelada. De hecho, alrededor de un 10% del valor total de las importaciones que realiza la Argentina se concreta vía Ezeiza, justamente, aprovechando la “panza” de los aviones de línea.

Según pudo saber Trade News, numerosas aerolíneas suspendieron sus frecuencias. Aerolíneas Argentinas bajó sus frecuencias semanales de 9 a 4 vuelos. American Airlines conserva un vuelo semanal a Nueva York y canceló todos los que conectaban con Dallas. Mientras United mantenía tres frecuencias semanales, pero con prónostico de revisión, Delta ya habría cancelado todas las frecuencias. En tanto Aeroméxico conservaba por el momento un vuelo semanal los domingos, lo mismo que Air France, por ejemplo.

En DHL Express, por ejemplo, relativizaron el impacto porque reemplazarían las bodegas perdidas en los vuelos regulares por cargueros. No obstante, los tiempos de tránsito y de la reprogramación serían el mayor impacto. La división forwarder del gigante alemán, en tanto, indicó que la capacidad aérea “ya venía bastante compleja antes”. “Esta restricción parece más enfocada a la ruta con Estados Unidos. No todas las aerolíneas definieron cancelaciones”, indicaron desde el operador logístico.

En el mismo sentido, según comentó un forwarder, “probablemente las líneas opten por no discontinuar los vuelos y utilizar la cabina para las cargas en las llegadas a Buenos Aires. Sería positivo para las importaciones, porque mantendría el flujo”. La duda es el costo: el retorno de esos aviones no sería a bodega completa con exportaciones argentinas.

La resiliencia aprendida en pandemia tendrá un nuevo capítulo en la logística aérea. Lo mismo que los fletes, que podrían justificar nuevos aumentos por las restricciones locales.