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El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevêdo, disertó en la Cancillería uruguaya en ocasión del 25° aniversario de la conclusión de la Ronda Uruguay, reunión fundacional del sistema multilateral del comercio.

Ante el canciller Rodolfo Nin Novoa, y los ex ministros de Relaciones Exteriores de Uruguay, Enrique Iglesias y Sergio Abreu, Azevêdo ponderó el liderazgo uruguayo: “Uruguay ha ayudado a construir y fortalecer el sistema multilateral de comercio”, destacó.

“Deberíamos ser pragmáticos y obtener resultados donde se pueda y cuando se pueda”, reflexionó, tras agregar: “El multilateralismo no es perfecto”.

La Ronda Uruguay arrancó en 1986 y concluyó en 1994, con la creación de la OMC.

El primer resultado

“Las negociaciones de la Ronda Uruguay dieron lugar a reducciones arancelarias de hasta el 40% y a la liberalización de nuevos sectores”, indicó Azevêdo.

“El nuevo sistema –continuó– también reflejó un mundo más diverso y globalizado. En 1947 el GATT contaba con apenas 23 partes contratantes. Este número llegó a 128 al final de la Ronda Uruguay. Actualmente, la OMC ya cuenta con 164 Miembros y 22 países en proceso de adhesión”.

Sistema de solución de controversias

Tras destacar el protagonismo que fueron tomando las economías en desarrollo (que pasaron del 27 al 43% de participación en el comercio mundial de bienes), Azevêdo se tomó un minuto para destacar el rol del sistema de solución de controversias de la OMC, organismo vital y amenazado en su supervivencia, en más de una oportunidad, por Estados Unidos.

“El sistema de solución de diferencias de la OMC ayuda a los Miembros a resolver las tensiones comerciales, al ofrecer una herramienta útil para despolitizar áreas de fricción. Es uno de los pilares fundamentales de la gobernanza económica y de la paz mundiales. Hasta la fecha, la OMC ha tratado casi 600 diferencias comerciales. Muchas diferencias se resuelven antes de llegar a la fase de litigio, e incluso cuando llegan a esa fase el cumplimiento de las resoluciones es muy elevado, ronda el 90%”, ponderó.

Facilitación del comercio

Recordó además el acuerdo de facilitación del comercio firmado en 2013, “el primer acuerdo multilateral de la OMC”, que apunta a “agilizar, simplificar y estandarizar los procedimientos aduaneros” y a “reducir los costos del comercio en un 14,3%, en promedio, a nivel global, aportando más de 1 billón de dólares anuales al comercio”.

En línea con los hitos logrados, mencionó el fin de las subvenciones a la exportación de productos de origen agropecuario, acordado en 2015. “Fue la mayor reforma del comercio agropecuario en 20 años”, subrayó el director ejecutivo.

La eliminación de aranceles sobre productos de tecnología de la información, las ayudas a los países menos adelantados para integrarse mejor en el sistema de comercio, medidas en torno a la seguridad alimentaria y la enmienda al Acuerdo sobre los ADPIC, que facilita y abarata el acceso de los países en desarrollo a los medicamentos genéricos, fueron otros de los logros subrayados por Azevêdo.

Comercio electrónico

Respecto de los desafíos “inimaginables durante la Ronda Uruguay” mencionó el avance del comercio de servicios y el comercio electrónico, “cuyas ventas mundiales en 2017 crecieron un 13%, hasta alcanzar aproximadamente los 29 billones de dólares”.

“Gracias a todo esto, surgen numerosas oportunidades para aprovechar el comercio como herramienta en la promoción del desarrollo económico”, apuntó.

Pero advirtió además que esto impone otro desafío: el impacto en la mano de obra. “En el sector manufacturero hasta 8 de cada 10 puestos de trabajo se podría perder debido al aumento de la productividad, y no al abaratamiento de las importaciones, a las que se les suele echar la culpa”, manifestó.

En relación con el comercio electrónico, felicitó el fuerte impulso dado en la cumbre del G-20, cunado líderes de 24 economías presentaron la “Declaración de Osaka sobre la Economía Digital” en la que se comprometen a lograr “progresos importantes” en las negociaciones para la 12ª Conferencia Ministerial de la OMC en junio de 2020, en Kazajstán.

Pragmatismo multilateral

“Deberíamos ser pragmáticos y obtener resultados donde se pueda y cuando se pueda”, reflexionó.

“El multilateralismo no es perfecto. No hace desaparecer por arte de magia nuestras diferencias y desacuerdos; pero sí nos da los medios para resolverlos de una manera pacífica y cooperativa.

De hecho, las tensiones comerciales ocuparon parte de su discurso. “El sistema es el último bastión entre lo que tenemos ahora y la ley de la selva, ilustró.

La incertidumbre de la tensión

“Afortunadamente, la mayoría de las personas empieza a entender que las tensiones comerciales generan incertidumbre, y que el aumento de la incertidumbre puede entrañar la retirada de inversores y la pérdida de puestos de trabajo”, amplió el funcionario.

“Si queremos que el sistema de comercio responda realmente a las necesidades de esta nueva economía, es fundamental actualizar nuestro conjunto de normas. La cuestión principal es si podemos o no progresar de manera multilateral, con compromisos entre todos los miembros”, lanzó, a modo de invitación.

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