La gravedad de la bajante del río Paraná continúa complicando la logística agroexportadora en plena campaña de cosecha de trigo.

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) se emitió un duro informe que da cuenta del impacto del estiaje, al tiempo que la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (Capym) advirtió a la Administración General de Puertos (AGP, a cargo de la concesión del dragado y balizamiento del sistema de navegación troncal) sobre la severidad del fenómeno y la necesidad de instrumentar acciones acorde a la urgencia de la situación.

“La escasez de lluvias en Sudamérica, en un contexto de un segundo año “Niña” consecutivo, viene impulsando una pronunciada bajante del río Paraná. En este marco, el primer mes de este año mostró una altura promedio de -0,15 metros, el registro promedio más bajo en 77 años”, indica el reporte de la BCR. 

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La escaza profundidad del río tiene un correlato directo en la capacidad de carga de los buques: están en un 11% por debajo de la carga promedio de hace un año, de acuerdo con los registros de los 160 buques que embarcaron granos, harinas y aceites en el sistema portuario del Gran Rosario.

“En los primeros días de febrero, a la altura de Rosario, el Paraná se muestra con un nivel de -0,37 metros, lejos de los 2,28 metros a principios del mismo mes el año pasado, aunque para lo que resta del mes, todos los escenarios de evolución para el caudal del Paraná anticipan una mejora en la altura del río según el Instituto Nacional del Agua (INA), aunque lejos de las mejores marcas de años anteriores”, sintetizó la Bolsa.

“El mejor escenario –continuaron– proyecta terminar febrero con 0,75 metro y marzo con 1,79, cuando en los últimos diez años los promedios de altura para estos meses son 3,39 y 3,22 metros, respectivamente. Aún en el caso de cumplirse estos escenarios de mejora, la carga promedio podría caer por debajo de las 28.000 toneladas este mes, de acuerdo con estimaciones preliminares de embarques”.

Emergencia hídrica

En tanto, Adrián Milisenda, presidente de Capym, dirigió una nota a José Beni, interventor de la AGP, donde plantea la situación en términos operativos. La misiva fue suscripta también por la BCR y la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), y en la misma solicitan que se prorrogue el “estado de emergencia crítica” decretado en julio de 2021, al menos hasta que el río vuelva a niveles de referencia históricos.

“Nos permitimos solicitar por esta vía que se mantengan los trabajos de aseguramiento de la profundidad de navegación a 34 pies de la Vía Navegable Troncal (VNT) y sobre todo de los denominados “Pasos
Críticos” que se encuentran entre los kilómetros 460 y 330 del Río Paraná, que por la referida emergencia (hídrica), dicha profundidad se ha perdido”.

De acuerdo con el sector privado, el mantenimiento de profundidades en dichos tramos apenas permitiría moderar “la menor cantidad de carga que están transportando los buques y cuyo costo se traslada a través de toda la cadena de comercialización, impactando directamente en el bolsillo de los productores”.

De con contarse con el mantenimiento del dragado, la carga que no puede salir por la vía fluvial deberá hacerlo por vía terrestre a los puertos de profundidades naturales como son los de Bahía Blanca y Necochea, con los consabidos riesgos viales, medioambientales y, en última instancia, con mayores costos.

Insuficiente

Productores, agentes marítimos y terminales portuarias manifestaron con los dragados que se vinieron realizando en el marco de esta bajante crítica “no permitieron mantener el calado de navegación de los barcos a 34 pies”.

“Consideramos que si dentro del “cajón certificable por el dragador” se incluyeran las tolerancias de dragado, es altamente probable que mientras dure el “estado de emergencia hídrica”, podamos alcanzar total o parcialmente las profundidades de 34 pies en los pasos críticos. Nos permitimos recordar que el área bajo mantenimiento de dragado es un poco más del 10% de la longitud del río (en los lugares llamados “pasos”) y el canal de navegación de 116 metros tiene un ancho de solera del orden del 10% del ancho del río, por lo cual el área impactada es algo más del 1% de la  superficie del río”, explicaron.

Tras reclamar la prórroga del decreto 482/21 (de “emergencia hídrica), los privados solicitaron realizar un “seguimiento muy de cerca de las profundidades en los pasos críticos, para que se mantengan lo más próximo posible a los 34 pies de navegación (al que se le debe agregar al menos 2 pies de margen de seguridad, también hay otros márgenes técnicos a considerar como los de dragado, de sedimentación, de error batimétrico, oleaje, entre otros)”.