La suspensión de la licitación por el mantenimiento del dragado de la vía navegable confirmó que hay una manera “argentina” de hacer las cosas: la política, con su agenda, arruina todo vestigio de institucionalidad que la técnica busca para este tipo de procesos.

No hay otra explicación posible al desenlace de esta urgencia que hace más eficiente la exportación agroindustrial, pero que no se limita a ella, sino que es también es arteria excluyente de las importaciones industriales que llegan en contenedores, de los autos y camionetas que se comercian en el Mercosur y más allá, del gas licuado que se regasifica en Escobar y hasta de los cruceros que, aún en su estacionalidad, pagan un proporcional altísimo en el sistema.

La ignorancia política de esta realidad “sistémica” genera un racimo de incertidumbres. Es agotador ver cómo los efímeros ciclos de “cuatro años” patean sistémicamente para adelante toda decisión de largo plazo.

Como toda concesión que tiene un fin, es irresponsable llegar a un “escaño” sin un plan listo para estas situaciones. Parece que el tiempo siempre los sorprende. Y la tónica se repite: nunca hay suficiente solidez administrativa que legitime por completo una administración política. Por eso la “negociación” permanente. Por eso se subestima a los técnicos a una agenda política.

Conclusión: las multinacionales interesadas en invertir, y ganar plata, en el país deben armar apéndices ejecutivos específicos para entender sobre “la cuestión argentina”.

Fusible

La Administración General de Puertos (AGP) fue el brazo ejecutor de una decisión política, que se infiere por la actuación de uno de los protagonistas de la compulsa: Emepa, de Gabriel Romero, depositó US$ 800.000 para garantizarse impugnar un dictamen que le era desfavorable por múltiples razones que excedían las meras formalidades. 

Es la única empresa que no realizó ningún tipo de manifestación pública luego de este desenlace. Emepa buscó un actor acorde y rápido para participar en algo que le es ajeno, como el dragado, y lo encontró en la prácticamente ignota danesa Rohde Nielsen, que recientemente liberó el acceso al Puerto Mar del Plata, pero que no figura entre los 10 dragadores más grandes del mundo.

Por ejemplo, la holandesa Boskalis manifestó en diálogo con Trade News que “no pudo cumplir con las condiciones de la licitación” por las condiciones “macroeconómicas y financieras” que atraviesa el país. “Por estas razones no impugnamos la descalificación”, señalaron fuentes de la compañía que está presente en el país desde 1988, con obras en el estrecho de Magallanes, el Puerto de Bahía Blanca y el Canal Martín García.

“Estamos muy interesados en el proyecto más grande de dragado de América del Sur”, indicó la dragadora holandesa, tras agregar que su disposición a licitar está siempre presente, en tanto haya “un contrato conveniente y beneficioso para ambas partes”.

Boskalis se propuso como objetivo conocer de cerca los pliegos y las ofertas de una licitación que, en definitiva, es poco atractiva por el plazo propuesto. Su estrategia apunta a la licitación de largo plazo.

Sobreactuación

En cambio, quienes sobreactuaron su desconcierto fueron los integrantes de la UTE formada por los chinos de Shanghai Dredging, los belgas de DEME y los locales de Servimagnus.

Dieron entrevistas y publicaron solicitadas denunciando arbitrariedades. Es cierto, tanto los belgas como los chinos tienen experiencia global en materia de grandes obras de dragados.

Aún con toda la presión de la embajada china a favor, el desconcierto de esta UTE en formación fue no haber podido mostrar su bajo costo en el sobre económico, de apertura frustrada.

Tijs Jose Delaere, referente de la UTE, señaló en declaraciones a elDiario.Ar ponderó la capacidad de DEME y de CCCC por sus obras en Egipto y el río Yangtzé, respectivamente, pero se le escapó cierta relativización de la obra argentina sobre la que no calificó: “Lo que en el imaginario colectivo se considera como uno de los proyectos de dragado más complejos en el mundo, para nuestro consorcio no lo es”, dijo.

Con todas las protestas manifiestas, no depositaron la garantía para impugnar su descalificación. Fueron por la vía de la opinión pública…

Internamente

En tanto, Compañía Sudamericana de Dragados, trasuntó internamente las sensaciones que le dejó la suspensión de la licitación, aún habiendo sido los únicos precalificados para pasar a la apertura de la oferta económica.

“En el Dictamen de precalificación quedaban claramente detalladas las notorias falencias técnicas del resto de las empresas. Sin embargo, y como consecuencia del accionar de la empresa Emepa, se deja sin efecto la licitación (lo que) demuestra a la vista la influencia y el poder de lobby y de daño que ha ejercido esa empresa”, señala una nota interna enviada a los empleados.

“Nos privan de nuestro derecho de ganar la referida licitación, habiendo sido los únicos calificados. Ahora seguramente se lanzará una nueva licitación para permitirle a otras empresas poder participar nuevamente, corregir sus errores, y así quitarle a nuestra empresa el derecho de ganar la licitación que ahora se deja sin efecto”, advirtieron las máximas autoridades de la empresa.

¿Transparencia y competencia?

La vía judicial, el temor dilatorio de los organismos técnicos, vuelve a entrar en escena. La presión política forzó un argumento para que la AGP diera de baja una licitación (la falta de participación), pero descuidaron recurrir a la misma justificación en la licitación que sí avanzó y se adjudicó (la de balizamiento), que contó todavía con menos interesados.

¿Por qué la decisión política no resolvió nada sino que, pero aún, profundizará los problemas?

En principio, al obligar a la AGP a buscar mayor “transparencia y competencia”, los políticos “de la influencia” provocarán el efecto contrario.

En términos de competencia, uno de los principales actores, Boskalis, difícilmente vuelva a presentarse.

En relación con la transparencia: ¿Cómo puede garantizarse que un sobre con la oferta técnica y económica sea garantía toda vez que todos los actores ya conocen la propuesta de su competencia, tras conocerse las ofertas técnicas al menos?