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El senador de la provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos, Jorge Taiana, defendió su proyecto de ley para la construcción del Canal Magdalena al esgrimir argumentos geopolíticos vinculados a la necesidad de mirar más al Sur, al desarrollo de la plataforma continental.

“Una mirada estratégica de la Argentina hacia el Atlántico sur. Cuesta verla, pero así debe ser en el siglo 21, porque las posibilidades de desarrollo vienen de esa proyección”, señaló Taiana, en un encuentro virtual organizado por el suplemento Transport & Cargo de El Cronista y Globalports, para tratar un tema que la política instala y el mercado siente como impuesto.

En esa línea, que toca conceptos como el proyecto Pampa Azul, el legislador advirtió “los problemas logísticos y de desconexión de la Patagonia, los puertos, la Argentina costera y el Atlántico sur con el río, Buenos Aires y el Paraná: todo el proceso se hace por tierra”, argumentó, tras destacar así que el Canal Magdalena “es un gran puente entre la Argentina marítima y la fluvial”.

Todo esto lograría una obra de 60 kilómetros en el Río de la Plata, “abaratando costos, facilitando, agilizando” la navegación.

Debate racional

Los organizadores del encuentro –Agustín Barletti y Ariel Armero, conocedores del ambiente y con vasta trayectoria en la difusión de estos temas– buscaron esta vez realizar la gran entelequia argentina: el debate racional entre dos actores enfrentados por la política, que compartieron el cargo de subsecretario de Puertos y Vías Navegables, uno con Cristina Fernández de Kirchner –Horacio Tettamanti– y otro con Mauricio Macri –Jorge Metz–.

El paso por la función de Tettamanti y Metz no pasó desapercibido. Ambos vehementes y pasionales. Ambos irreductibles en sus posturas. Y lo dejaron en evidencia, hacia el final, habilitando el escándalo tribunero, minando de soberbia y vanidad el esfuerzo de los comunicadores por aportar racionalidad y debate, pendientes hace mucho en el ambiente.

El ex canciller planteó el tema de manera sobria y debió abandonar el seminario por cuestiones de agenda.

Luego vino el turno de Metz. “Costos” y “distorsión de precios” marcaron sus primeras intervenciones.

“No se puede seguir con estudios de consultoría pagados por el Estado”, dijo, al dar por sobreentendido que tal es la intención detrás del Canal Magdalena: un grupo de gente buscando hacer consultoría.

Como si el ex ministro Guillermo Dietrich no hubiera impulsado una consultoría para revisar toda la concesión hidroviaria. ¿La diferencia? Los privados “debieron” hacerse cargo de la misma. Al menos tuvieron la habilidad de licitar y descartar el actor sugerido por el Gobierno…

Costos

En su revisionismo, Metz viajó al siglo 16 para hablar de cuestiones hidráulicas, la influencia del viento, las diferencias hidrométricas y las alturas del Río de la Plata.

Sin embargo, el ex funcionario macrista, fue fiel a su estilo de defender “el costo” de estas obras, recuperando así la vocería que encaró respecto de ciertos actores del sistema: los exportadores que intermedian entre el mercado comprador y el mercado productor, gran pagador final.

“Los costos son elevados. Son US$ 320 millones, y pese a ser una alternativa superadora por estar alineado (el Canal Magdalena) a las corrientes, a pesar de reducir la manga aparente en los cruces y ya estar aprobado por la CARP, todos sabemos que cada año pagamos 800 millones por Aerolíneas, 400 millones por YPF y ahora US$ 300 millones por el Canal Magdalena, es una fiesta de gastos”, señaló.

“No hay que hacer más estudios. Están hechos todos los pliegos. Este canal no acerca nada a nadie, ni es una salida directa para nadie ni va a permitir navegar a 47 pies”, fustigó, reclamando concentrar esfuerzos en lo que se conce y se sabe que impacta en los fletes, como determinadas obras en canales, zonas de cruces y pasos críticos para bajar los tiempos de navegación.

Vale la pena recordar que durante su administración se canceló la licitación para la obra del Canal Magdalena lanzada por su antecesor, Horacio Tettamanti.

Por último, consultado por el moderador sobre el Puerto La Plata y la intención planteada por el proyecto de Taiana de convertir a la terminal TecPlata como nuevo puerto concentrador, Metz recordó que la terminal “se entregó sin concurso”. “Esta firma (por Ictsi en TecPlata) se equivocó al instalarse allí. Tendrá que pedirle explicaciones al ex gobernador Daniel Scioli”, indicó.

Geopolítico

Luego, llegó el turno a Tettamanti.

Reafirmó el carácter “geopolítico” de la obra que está “por encima del análisis económico o de coyuntura”, arrancó, en un discurso de “política de redistribución demográfica de la Argentina, de resolver la concentración en el Puerto Buenos Aires, que es origen del desarrollo desequilibrado de la Argentina”.

Luego, rechazó que haya una movida de “consultoría” porque “los estudios ya están terminados”. Se refiere a los que encabezó él.

La línea argumentativa de Tettamanti es netamente ideológica. Curioso, porque lidera el equipo técnico que le pone otros números a la construcción del canal: “Son 150 millones de dólares”, la obra, desmitificando los más de 300 millones que otros señalan.

El motivo de su frustración es comprensible: como gran nacionalista revisitado, Tettamanti no logra comprender como una obra puramente argentina provoca duda o hasta rechazo cuando la obra del Martín García (su profundización de 32 a 34 pies) se aprobó sin demora ni protesta, y tiene un indudable beneficio para el Uruguay. Este punto motivó un cierre del seminario con cruces entre ambos ex funcionarios.

Simbolismo

Pero la ideología aparece cuando él debería mostrar su conocimiento técnico, que se pierde cuando advierte que la condena argentina “por el Consenso de Washington” a ser un proveedor de materias primas amputándole a un país inerme la posibilidad de su “desarrollo”. La condición de ese “consenso” era que “fuéramos expulsados de nuestras aguas, ríos y mares, que abandonemos la presencia en los barcos, privatizar los puertos y concesionar vías navegables”.

“Por esto el simbolismo del Magdalena. Es el eslabón perdido de ese país más grande que podemos ser”, se sinceró. “No podemos seguir por un canal artificial y oneroso que nos obliga a navegar al norte cuando el futuro está al sur”, amplió.

En esa simbología, el empresario naval no pudo más que emocionarse hasta las lágrimas al final de su intervención, por la “cosificación” que se hace al hablar de la hidrovía del término “cuenca”. “Algo cosificado es el primer paso para ser apropiado”, sentenció.

El cierre, anecdótico e incómodo, pero real: acusaciones de gobiernos corruptos y muecas: un seminario para dar visiones políticas sobre el Canal Magdalena terminó como una demostración de la forma en que hicieron política Metz y Tettamanti en el cargo.

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