Cuatro años y 3 meses. Es el tiempo que transcurrió entre la escenificación política de la inauguración de la terminal de contenedores del Puerto La Plata, TecPlata, y el inicio formal de operaciones, el próximo 2 de abril, con el arribo del buque Jacarandá de LogIn, tras la firma de un contrato por 3 años con la naviera brasileña.

El 23 de diciembre de 2014, el entonces gobernador bonaerense y lanzado candidato a Presidente en las elecciones de 2015, Daniel Scioli, hizo lo imposible para cerrar el año con un corte de cinta. La naviera Maruba se prestó para el juego, y dispuso al Taga Bay –que prestaba servicio entre Buenos Aires y Tierra del Fuego– para que fuera un buque “de bandera nacional” el que permitiera el debut de una inversión internacional por US$ 480 millones.

Las pórticos cargaban y descargaban contenedores vacíos durante el acto (la terminal todavía no contaba con habilitación aduanera) para simular la operación, que en realidad era el final de obra. Pero Scioli declinó realizar un discurso. Inexplicablemente, le entregó el micrófono y el acto al hombre fuerte de la UOCRA La Plata, que copó las tribunas: el sindicalista Juan Pablo “Pata” Medina. El dirigente de la construcción le hizo la vida imposible a la terminal desde sus cimientos. Y fue quien dio el discurso inaugural. Está preso en Ezeiza desde 2017 por asociación ilícita, lavado de dinero y extorsión.

Scioli volvió TecPlata a inaugurar la terminal en julio de 2015. El buque Argentino II, de PSL, también de bandera nacional, y que también prestaba servicios entre Buenos Aires y Tierra del Fuego, bajó 107 contenedores. La presencia en el escenario del empresario Rubén Cherñajovsky, presidente de Newsan, y allegado al gobernador, explicó esa única operación en TecPlata.

Origen

Desde aquel 2008 de concesión directa por 30 años (prorrogables por otros 30) al grupo argentino Loginter, liderado por Ricardo Román, junto con el holding filipino ICTSI (que después se quedaría con el total del paquete) al presente, el escenario portuario y naviero mutó como nunca hacia la concentración y la integración. Desde aquel 2008, el comercio exterior argentino medido en TEU tuvo mínimas oscilaciones.

Desde entonces, TecPlata fue sólo nombrada en el ambiente bajo signos de pregunta e incertidumbre. ¿Arranca? ¿Cierra? ¿Se vende? Las mismas preguntas, en bocas de otros, eran seguras afirmaciones. Arranca. Cierra. Se vende. Algunos preferían los extremos: “Nunca va a funcionar”. Comprensible en boca de una terminal competidora. No tanto si lo aseveraba un funcionario de alto rango…

Las especulaciones cumplieron 10 años.

El cambio político en 2015 renovó renovó las expectativas. Se anunció la extensión de la autopista Buenos Aires-La Plata a las puertas de la terminal fue el primer gran anuncio, coronado por una obra que será vital para las terminales al sur de Buenos Aires: el Paseo del Bajo, que invisibilizará el tránsito pesado pasante en el bajo porteño. De estas 2 obras, sólo la última sigue en pie.

Pero el mercado local e internacional se encargó de fraguar todo esfuerzo e idea de negocios que el CEO de TecPlata, Eduardo Zabalza, llevó adelante. Hacia 2016, TecPlata despedía al 80% de su personal por falta de operaciones. Mantuvo la dotación mínima. Continuó pagando el canon. Mes a mes. Casi US$ 800.000. Y esperó.

Uno de los pocos convencidos de siempre fue el presidente del Puerto La Plata, José María Dodds, que alternó su puesto público con gestiones de promoción comercial para empezar a ver portacontenedores en el puerto, en la desierta cabecera de Berisso. Dodds, de bajísimo perfil, quebró sólo una vez la promesa de no volver a hablar en público antes de que empezara a operar TecPlata. Pero no hay evento, de negocios, del ambiente, donde no esté promocionando el Puerto, y su terminal de contenedores.

El otro cambio

ICTSI decidió cambiar de estrategia. Ubicó a un outsider del negocio al frente de TecPlata. En noviembre de 2018, el italiano Bruno Porchietto era nombrado oficialmente CEO de Tecplata.

La semana última, Porchietto confirmó en una entrevista con Trade News el inicio formal de las operaciones de TecPlata tras la firma definitiva del contrato con LogIn, la primera naviera que apostó por la terminal de contenedores del Puerto La Plata.

El acto que se realizará el 2 de abril para inaugurar definitivamente las operaciones de TecPlata, con carga real y con un contrato efectivo, coincidirá también con un año de campaña electoral.

TecPlata probablemente tampoco pueda sustraerse ese día de ser un canal propicio para la política, provincial e incluso nacional.

Primero, para marcar la diferencia de los dos actos fallidos del kirchnerismo encabezados por Daniel Scioli. Aunque María Eugenia Vidal no necesitó esforzarse demasiado por diferenciarse el ex motonauta, y mantener los más altos índices de imagen dentro de Cambiemos, la pasó mal también con el vecino estatal de Ensenada -Astilleros Río Santiago- y le vendría bien una reivindicación como la inauguración de la terminal.

Segundo, porque la economía fue el peor de los aspectos de la gestión de Mauricio Macri. Aunque la torta sea la misma, una nueva terminal de contenedores en marcha es sinónimo de una economía en movimiento, un símbolo del cual el Presidente no puede prescindir si aspira a continuar al frente del Gobierno.

Quiso el schedule que la llegada del Jacarandá coincida con el “Día del veterano de guerra y caídos en Malvinas”. Las agendas políticas, o los estrategas del marketing electoral, decidirán las presencias y los actos.

Por lo pronto, la nueva gestión de TecPlata ayudó a descomprimir una relación con el Gobierno que se tensó en la última reunión del dueño de ICTSI, Enrique Razón, con Macri y las autoridades de Transporte, donde el empresario reclamó los 3 kilómetros de autopista que, finalmente, no se harán este año por falta de presupuesto.

Presión y escenario

TecPlata arranca. Y pone presión, no sólo en un año electoral, sino en el año en que se licita la nueva terminal del Puerto Buenos Aires, cuyo proceso de modernización tampoco estuvo exento de objeciones, observaciones e incertidumbre.

La economía tendrá el dictamen final, este año y los próximos, sobre el futuro de TecPlata, Buenos Aires y el resto de las terminales de contenedores que, en definitiva, son sólo espejos que reflejan el movimiento de las cargas. De los importadores, sobre todo, porque son quienes más inciden en el movimiento de contenedores de un país cuyas exportaciones se embarcan, todavía, mayoritariamente en bodegas a granel.

El tema más complejo es que más del 80% de lo que compra en el exterior la Argentina son bienes de capital, intermedios y partes y piezas para la manufactura de bienes en la Argentina.

Según cifras oficiales, abril de 2018 fue el último mes de crecimiento de las importaciones de bienes de capital: 8% interanual. Desde entonces, sólo cae: -5% en mayo de 2018 y -38% en diciembre de 2018, con picos de -46% en noviembre. En partes y piezas, el panorama se repite. Lo mismo en combustibles y lubricantes. Lo mismo en la industria automotriz.

En este largo camino de TecPlata como gran incógnita desde sus inicios, los hechos incontrastables son que, por el lado local, siempre es la economía real (y el margen de acción determinado por la política) la que determina el caudal de agua que entra y sale estos grifos que son las terminales de contenedores; y por el lado internacional, y más determinante, el humor del comercio global, de los Grandes Jugadores, que presionan a las navieras a crecer o achicarse o a concentrarse y mover sus fichas flotantes en el mapa mundial. Y así, a su vez, terminan decidiendo qué terminal y qué puerto puede seguir siendo un vía de comunicación directa con el mundo. O dejar de serlo.

Un Comentario

Dejar un comentario