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La naviera danesa Maersk Line, la de mayor tamaño en el mundo por cantidad de buques y contenedores transportados, es también una de las más innovadoras en lo que hace a desarrollos de soluciones que permitan una mayor trazabilidad de las mercaderías y una reducción de los tiempos operativos, como lo demuestra su experiencia pionera en el desarrollo de la tecnología blockchain junto con IBM.

Desde el liderazgo que ostenta, además, sus movimientos marcan tendencia en la industria. Y lo mismo sucede con las afirmaciones de sus máximos directivos.

Es por eso que muchos respiraron tranquilos cuando el CEO del holding A.P. Moller-Maersk, Soren Skøu, puso paños fríos a algunas de las novedades de la industria.

En una entrevista a Bloomberg, Skou descartó la posibilidad de recurrir a la automatización total en la navegación de los buques.

Soren Skøu, CEO del holding A.P. Møller-Maersk

“No creo que podamos navegar portacontenedores de 400 metros de eslora y 200.000 toneladas sin seres humanos a bordo, por más avances tecnológicos que se registren”, manifestó el CEO de Maersk, tras descartar que los barcos sin tripulación sean verdaderos agentes de mayor eficiencia . “Al menos, no lo voy a ver mientras viva”, agregó.

El fenómeno de la automatización, que se extiende con velocidad disruptiva en todos los sectores industriales, caló hondo en la logística: con la crisis de 2008, la carrera por la eficiencia encontró en la tecnología un aliado estratégico para bajar los costos estructurales. Así, desde las terminales portuarias hasta los propios buques fueron incorporando todas aquellas innovaciones que mejoraran la hoja de resultados. En muchos aspectos, éstas tuvieron como corolario la reducción del staff.

Límite

No obstante, Skøu también subrayó que la “deshumanización” de las operaciones habría llegado a un límite: ya no habría más lugar para “deshacerse” del personal, cita Bloomberg en su publicación.

Que el máximo jugador de la industria minimice el beneficio (en comparación del costo) de desprenderse de la fuerza laboral es toda una declaración en una industria muy dada a replicar las acciones del líder.

De hecho, la división de remolcadores de Maersk, Svitzer, botó ya un remolcador que no precisa de tripulación. Skøu aseguró que esta novedad no se extendería a la unidad de portacontenedores. “No es un punto fundamental de nuestra estrategia”, sintetizó el CEO de Maersk.

Debo admitir que no es interesante para nosotros“, sentenció Skøu.

Hay una correlación directa en la postura de Maersk: la división marítima del fabricante de motores Rolls-Royce –punta de lanza en investigación y desarrollo de tecnologías de automatización– no logró ser rentable y, tras el recorte de 4200 empleos, se puso en venta semanas atrás, tal como indicó el portal europeo Maritime Journal.