El Departamento de Justicia de los Estados Unidos cerró una investigación por presuntas prácticas oligopólicas abierta sobre el transporte marítimo de contenedores, que afectó principalmente a los dos principales jugadores globales -Maersk y MSC- que operan en conjunto una gama de servicios bajo la alianza 2M.

La decisión fue celebrada por las líneas marítimas sometidas a investigación, y sobrevino semanas luego de que la administración de Donald Trump decidiera una profunda revisión de la política marítima y portuaria, y dotara así de mayor poder a la Comisión Marítima Federal (FMC, en inglés) para llevar adelante investigaciones.

La indagatoria, iniciada en 2017, apuntó a verificar si las alianzas operativas -una práctica histórica en el transporte marítimo, exacerbada en la última década a raíz de la crisis iniciada en 2008- no implicaba colusión y derivaban en un mercado oligopólico que atentaba contra la libre competencia en los servicios ofertados al comercio exterior.

Sin sanciones

Según consignó la agencia de noticias Reuters, MSC confirmó el cierre de la investigación sobre la naviera suiza “sin presentar cargos ni imponer sanciones”.

“Esta es una decisión importante en la que la industria del transporte de contenedores global, una vez más, ha sido completamente investigada y exonerada”, señaló MSC en un comunicado.

A su vez, Maersk también dio cuenta del fin de la investigación, en los mismos términos.

El análisis llevado adelante por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos se inició tiempo después de que las autoridades de defensa de la competencia de la Unión Europea aceptará en 2016 una propuesta de 14 navieras para cambiar prácticas operativas que pudieran derivar fijación de tarifas de fletes.

Contexto

La consagración de las alianzas operativas tiene su origen en la crisis 2008, que provocó una retracción global del comercio exterior en un momento en que las principales líneas marítimas se encontraban sobre financieramente expuestas y con órdenes de construcción de nuevos barcos en astilleros asiáticos, principalmente.

Los armadores fueron sorprendidos con una oferta de nuevos y más grandes buques frente a una notoria caída de la demanda de servicios de transporte. La retracción comercial provocó olas de adquisiciones, fusiones, quiebras de operadores tradicionales y la necesidad de maximizar los acuerdos de bodega y servicios compartidos.

Con el paso de los años, las economías de escala de las líneas marítimas encontraron en las alianzas operativas el mejor de los esquemas comerciales para hacer frente a las volatilidades financieras y económicas globales, en un negocio de muy bajos retornos y márgenes de ganancia y altos desembolsos de capitales.

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