Mientras las principales terminales de contenedores del complejo metropolitano de la Argentina aguardan definiciones oficiales en materia de elaboración y publicación de pliegos de concesión, y autorización de mayores inversiones en infraestructura, la mirada de la carga y de las líneas marítimas se vuelca hacia los planes de los puertos competidores con capacidad de concentrar mayor volumen y, eventualmente, absorber los transbordos que pudieran derramarse.

En tal sentido, una de las alternativas a Buenos Aires fue siempre Montevideo -que ya cuenta con tres pies más de profundidad y aspira llegar a los 14- donde la principal terminal de contenedores tiene garantizados casi 60 años de concesión a cambio de una inversión de US$ 600 millones que, una vez realizada completamente, estima operar 3 millones de TEU por año.

Terminal Cuenca del Plata, la operadora, es una sociedad entre el Estado uruguayo (a través de la Administración Nacional de Puertos, con un 20%) y la empresa belga Katoen Natie, y la renegociación de su contrato no estuvo exento de protestas por concentración y condiciones monopólicas en favor de la terminal.

Ajuste

Ahora, TCP y Katoen Natie vuelven a ser noticia luego de que la concesionaria comunicara un incremento de sus tarifas de más del 24% a partir del 1° de julio.

La terminal adujo que no realizaba una actualización de los valores percibidos desde 2017 y, tras recomendación de la consultora CPA Ferrere, convino en que la evolución del tipo de cambio del peso uruguayo frente al dólar ameritaba el ajuste.

Según medios uruguayos, la concesionaria se comprometió en 2021 -cuando se negoció renovación de contrato de 60 años- a una reducción de las tarifas del 30%, ajuste que se habría realizado entonces teniendo en consideración la base de tarifas de 2020 y una proyección del volumen acorde a la extensión de la concesión.

Justificación

No obstante, el trabajo de la consultora contratada advirtió que el impacto de la inflación internacional y la apreciación del peso impactaron en los costos operativos, que quedaron desfasados respecto de las tarifas acordadas.

Según difundió El Observador, el 55,7% de los costos de la terminal son gastos en dólares, mientras que el el 26,4% son salarios y el 17,9% restante son gastos en moneda local. El informe de la consultora advierte que los costos promedios de la terminal habrían registrado un incremento del 24,1% entre diciembre de 2020 y mayo de 2023, razón que motivó el ajuste de tarifas comunicado a los clientes.

Reacciones

Desde la Unión de Exportadores de Uruguay (UEU) y la Cámara de Industrias (CIU) reclamaron al Gobierno que se de marcha atrás con el anuncio, tras indicar que, incluso antes del ajuste, las operaciones en la terminal uruguaya son incluso más caras que en San Antonio, Chile o Río Grande, Brasil.

Advirtieron sobre el impacto en la competitividad del comercio exterior uruguayo que tendrá este aumento -que además podría afectar la cualidad de Montevideo de oficiar como hub regional para el transbordo de cargas paraguayas e incluso argentinas- y que además el ajuste se dio de forma “unilateral”.

“Estamos realizando gestiones al más alto nivel en procura de revertir tal decisión, la que de implementarse, causaría un impacto muy negativo en nuestra industria exportadora”, indicó la CIU en redes sociales.

Asimismo, recordaron que la eficiencia del puerto uruguayo está lejos de los principales estándares mundiales, y citaron el informe recientemente presentado por el Banco Mundial que mide el desempeño de las terminales de contenedores donde Montevideo se ubicó en el puesto 304 de un total de 348 puertos relevados.

El comunicado de TCP