La Cámara de Diputados dio media sanción a dos proyectos de ley clave para la marina mercante e industria naval y los giró al Senado para su tratamiento.

La votación finalizó a la 1.20 luego de que el proyecto de ley en revisión que establece el “Desarrollo de la marina mercante nacional y la integración fluvial regional (0294-S-2016)”, se tratara con intervenciones en algunos de sus artículos, por un lado, y el que crea el “Régimen de promoción de la industria naval argentina (0293-S-2016)”, votado afirmativamente en general y en particular, “por aclamación”.

En las relatorías de los diputados, se mencionó la deuda histórica de “30 años de atraso del sistema de navegación por agua” y la posibilidad de “recuperar los US$ 8000 millones que se van del país (en concepto de flete) porque no somos capaces de tener un régimen de promoción”, tal como señaló el diputado Gustavo Martínez Campos (Justicialista-Chaco).

Ambas proyectos contaban con la aprobación unánime de 62 senadores.

Asimismo, también hubo menciones desde el peronismo y la izquierda a la situación por la que atraviesa Astillero Río Santiago (ARS) que hoy se movilizará para reclamar por la aprobación de las cartas de crédito por parte de la provincia de Buenos Aires, necesarias para la construcción de cuatro buques. “Estamos hablando de 0,05 centésimas del presupuesto 2018 que debe destrabar la gobernadora (María Eugenia Vidal) con los fondos que le regalaron los gobernadores”, destacó Araceli Ferreyra (Peronismo para la Victoria-Corrientes).

Marina Mercante

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Tras el dictamen de mayoría que bajó del Senado, se aprobó por 193 votos el proyecto de ley de marina mercante (con 4 negativos y ninguna abstención).

El tratamiento por artículos enfrentó algunas intervenciones.

Por ejemplo, Gilberto Alegre (Federal Unidos por una Nueva Argentina-Buenos Aires), se refirió respecto del artículo 12 (subsidios al combustible) que “abre una ventana a la corrupción si no hay una adecuada reglamentación. Es una situación peligrosa porque es complicado controlar la venta de combustible a precio diferenciado (por fuera del régimen). Debemos ser cuidadoso en la reglamentación en relación con quién puede comprar y cómo se va a controlar”.

El artículo 20 arrancó con la intervención José Ignacio De Mendiguren (Federal Unidos por una Nueva Argentina-Buenos Aires), donde pidió reemplazar lo aprobado en comisión respecto de los beneficiarios que podrán arrendar a casco desnudo buques y artefactos navales con tratamiento de bandera argentina, con “una limitación en tiempo para compatibilizar los intereses con la industria local“, incorporando un período de “tres años, con renovación a juicio de la autoridad de aplicación en función de la dinámica armatorial”.

Si bien Julio Solanas (Frente para la Victoria-Entre Ríos), como diputado informante, no planteó objeciones, Susana Toledo (UCR-Santa Cruz) se manifestó en desacuerdo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, se disponía a llamara a votación del artículo con las modificaciones señaladas por De Mendiguren cuando pidió la palabra Raúl Negri (UCR-Córdoba).

“Lo que sucede es inusual. Llevamos horas de trabajo en armonía tratando leyes importantes y respetando acuerdos. Esta ley estuvo acordada (en Comisión) en su articulación. No pueden tomarnos por sorpresa y cambiar la base del acuerdo de ley“, indicó.

Solanas respondió que “lejos de querer romper el acuerdo”, la modificación introducida por De Mendiguren “no rompía el espíritu de la ley, sino que era un aporte a la sesión”. “Estas leyes tienen que irse al Senado lo más rápido posible. No somos de romper acuerdos”, agregó.

“No hago juicios de valor o de mala fe”, devolvió Negri, tras agregar: “No le quito legitimidad a las opiniones, pero es necesaria la mayoría para ratificar (el proyecto) y que vuelva al Senado porque todos deseamos que sea ley. Pero así no podemos seguir porque se está frustrando el tratamiento, es imprevisible. Nos interesa la ley igual que a ustedes”.

Intervino Ferreyra: “Acompañamos la modificación para que salga la ley. Pero si eso significa poner en riesgo la ley no lo vamos a permitir”.

Solanas insistió: “Debe primar que las dos leyes lleguen al Senado mañana. Si esto rompe acuerdos, le pido a De Mendiguren que retiremos (la modificación) y avancemos en la ley sin problemas”.

Monzó interpeló entonces a De Mendiguren: “¿Retira las modificaciones?”

El diputado massista retrucó: “No me extraña del radicalismo”.

“Estamos tratando de limitar en tiempo la importación de barcos usados. Lo único que hacemos es compatibilizar el interés de la industria naval que da hasta 6 años para acomodarse con la marina mercante. Lo que estamos dicisendo si no es que abrimos sine die la importación de barcos usados para que naveguen por la hidrovía. Si el oficialismo no cree en este aporte -que busca compatibilizar los intereses de la marina mercante con los de la industria naval– y quiere liberar (la importación) que se hagan cargo de lo que hacen”, fustigó.

“Hablan de la grandeza de esta ley en el oficialismo, pero no quieren poner límites de 6 años para la entrada de barcazas usadas. No estamos agregando un costo fiscal, sino que queremos dar un plazo razonable a la industria naval para que se prepare por un período de 6 años. Si el oficialismo quiere la importación de barcazas tipo Mississippi y barcos usados, y no la industria argentina, que lo diga”, agregó.

Toledo pidió la palabra: “Le aclaro al diputado que estamos hablando de alquilar, no de importar”.

Luego Solanas aprovechó para recordar “los inconvenientes” por los que atravesó este proyecto. “Incluso con usted (en alusión a Monzó) que dictó una resolución que dejó sin efecto el dictamen sin que yo pudiera hacer el descargo”.

“Debe primar que muchos sectores esperan que salgan estas dos leyes”, abrevó Solanas, tras recordar que en Comisión De Mendiguren “firmó en disidencia parcial”. “Le pido al oficialismo que entienda e incorpore (la modificación)”.

La falta de acuerdo llevó a un cuarto intermedio. Al regresar, Solanas manifestó: “No se aceptan modificaciones al artículo”. El Frente Renovado se abstuvo de votar el artículo que, finalmente, fue aprobado.

De Mendiguren intentó lo mismo con el artículo 22: imponer un plazo de 3 años prorrogables para el arrendamiento de buques usados. Solanas tampoco aceptó modificaciones.

Luego de modificaciones de redacción introducidas, en el artículo 37, Horacio Alonso (Federal Unidos por una Nueva Argentina-Buenos Aires) advirtió sobre la necesidad de evitar un vacío jurídico y la superposición de regímenes.

“Proponemos como redacción: derógase el artículo 1010/04 y 1022/06. El régimen establecido por el 1010 y su modificatorios caducará de pleno derecho a partir de la reglamentación (de la presente ley) sin perjuicio de los derechos adquiridos oportunamente“, recitó Alonso. Este había sido uno de los pedidos de modificación introducidos por la Cámara Naviera Argentina.

La modificación fue aceptada, y votada afirmativamente.

Industria naval

Las horas avanzaban y quedaban varios temas en el orden del día, por lo que Monzó sugirió votar “en general y en particular, en una sola votación”, la ley de industria naval.

Ferreyra pidió intervención. Su micrófono no estaba habilitado. Sólo se escuchó al presidente de la Cámara decir: “Ferreyra… No nos amargue la noche, diga que si. Por aclamación”.

La ley de industria naval fue aprobada por 190 votos, con 4 negativos y 2 abstenciones.

Hoy, ambos proyectos estarán en el Senado para su tratamiento.

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