De todos los modos de transporte de cargas de la Argentina, el de menor o casi nula participación en el tráfico interno y externo es el que se realiza por agua.

También, de todos los modos, es el que menos política activa recibió en los últimos años. Con décadas de reclamo por asimetrías y faltas de condiciones para competir con pabellones vecinos, el modo fluviomarítimo logró una ley de promoción que espera la reglamentación de los únicos artículos decisivos para su reactivación.

Escorada por la presión tributaria, por condiciones que desincentivan la inversión incluso con la reserva que prevé el cabotaje o por el mayor atractivo de banderas vecinas con un tercio de la carga fiscal, la marina mercante languidece huérfana de padrinazgo.

Unidos y organizados

El conocimiento que las empresas pueden llevarse para radicar negocios en otra jurisdicción no es tan sencillo para el caso de la fuerza laboral. Tal vez por eso, los gremios hacen lo que su liturgia manda: priorizar la organización por sobre eventuales diferencias para defender un objetivo común.

Así nació días atrás la Federación Sindical Marítima y Fluvial (Fesimaf), “en defensa de nuestro pabellón, soberanía y puestos de trabajo”.

La nueva “entente” agrupa a los Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo, la Asociación Profesional de Capitanes y Baqueanos Fluviales, el Centro de Jefes y Oficiales Navales de Radiocomunicaciones, el Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales, el Sindicato de Electricistas Navales y el Centro de Comisarios Navales.

El Sindicato de Dragado y Balizamiento, de Juan Carlos Schmid, no integra la Federación. “Agrupa a personal embarcado en buques de transporte”, explicaron desde Fesimaf ante una consulta de Trade News.

Exigencias

“La Argentina no participa de los fletes marítimos internacionales que genera su comercio exterior por no contar con empresas navieras dedicadas al transporte internacional o de ultramar radicadas en el país”, indicaron en su presentación los gremios federados.

“Y ahora -continuaron- unidos y organizados, desde la Fesimaf exigimos:

  • Representación gremial en todos los foros de la Hidrovía
  • Modificación del régimen fiscal para disminuir las asimetrías con las banderas vecinas, “equiparando el régimen impositivo de los buques a las importaciones de bienes de capital (en la Argentina el costo de incorporación a la matricula nacional trepa a valores cercanos al 40%)”, explicaron.
  • Eliminación de las asimetrías que encarecen el costo del combustible (la bandera argentina paga IVA y tasa estadística, no así los buques de banderas vecinas cuando cargan bunker en la Argentina).
  • Modificación del impuesto a las Ganancias (el salario del embarcado argentino está afectado por una alícuota sensiblemente superior a la de nacionalidades vecinas).
  • Considerar las contribuciones patronales a cuenta del impuesto a las Ganancias
  • Eliminación o equiparación de tasas portuarias que no reflejen contraprestaciones.
  • Equiparar las dotaciones de seguridad de todos los países firmantes en número, y habilitaciones, de modo tal que resulte conveniente y seguro parar todas las partes.
  • Implementación de medidas concretas para la reglamentación de la Ley de Marina Mercante 27.419, el cumplimiento estricto de la Ley de Cabotaje y la resolución de la problemáticas de formación y titulación.

“Sin marina mercante no hay soberanía. Los trabajadores de esta Federación creemos en una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”, finalizaron.