En el marco de la Reunión de Cancilleres del G20, que se desarrolló en Río de Janeiro, la ministro de Relaciones Exteriores Diana Mondino explicó que “la Argentina se embarca en una nueva era económica, promoviendo una economía de mercado abierta, la libre competencia de los actores económicos, la atracción de inversiones, el fortalecimiento del estado de derecho y la plena inserción en la economía global”.

Al referirse a la necesidad de una mayor integración comercial de las cadenas globales de valor, Mondino ejemplificó: “Argentina no produce cacao y sin embargo produce los mejores dulces con chocolate, gracias a componentes de todas partes del mundo”.

Mondino agregó que la Argentina “tiene un fuerte compromiso con la defensa del multilateralismo y la gobernanza global. La Argentina ha iniciado el proceso de ingreso a la OCDE, que contribuirá a una mayor seguridad jurídica a los inversores, garantizando un clima favorable a la iniciativa privada con reglas transparentes y predecibles para las empresas”.

Desequilibrios agrícolas

La Canciller, que estuvo acompañada por el Sherpa argentino ante el G20, Federico Pinedo, sostuvo también que “para la Argentina es prioritario abordar los desequilibrios existentes en la agricultura. Se trata de la gran deuda de la OMC y es el sector que sufre más distorsiones”, al tiempo que expresó: “Es prioritario fortalecer el sistema multilateral, profundizar valores tradicionales del sistema como el respeto irrestricto a la vida y la libertad, y fortalecer las instituciones y la diplomacia internacional. Sólo de esa forma se podrá retomar el camino de la prosperidad a nivel mundial”.

Con relación a la gobernanza global, Mondino agregó que “la Argentina coincide con Brasil en que se plantee con énfasis la reforma del sistema multilateral. Las guerras actuales y el aumento del número de conflictos pusieron de relieve la urgencia de una reforma del Consejo de Seguridad para que sea un órgano más representativo, responsable, democrático, transparente y eficaz. Estas discusiones deben darse en la Asamblea General de la ONU, foro que ha sido creado para estos debates”.

A su vez, Mondino fue clara al señalar: “Para ello el primer eje debe ser el fortalecimiento de la red de seguridad financiera global, con un FMI más representativo en su centro y bien financiado. Y una forma expeditiva y costo-efectiva de llevar alivio financiero inmediato a los países de ingresos medios es la revisión de la política de sobrecargos del FMI, que les permitiría agilizar la solución de problemas en balance de pagos, volver a una senda de crecimiento sostenido y recuperar el acceso a los mercados”.

Sobre el final de la segunda sesión plenaria, Mondino concluyó: “Si queremos ayudar a los países en desarrollo a centrarse en programas de transformación a largo plazo, la asequibilidad, la previsibilidad y la sostenibilidad del financiamiento son necesarias para todos”.