Una de las principales y más sólidas consultoras en transporte marítimo, Alphaliner, redujo la estimación del crecimiento global en la operación de contenedores para este año de 3,6 a 2,5 por ciento.

La merma en los volúmenes durante el primer trimestre de año explican el nuevo pronóstico, mayormente influenciado por la escalada del conflicto entre los Estados Unidos y China, que no sólo afecta el comercio bilateral, sino que impone desafíos a las cadenas globales de suministro, que se ven forzadas a los desvíos de la producción para no verse afectados por la guerra comercial.

No obstante el panorama desalentador, Alphaliner sugirió un cauto “crecimiento positivo” para el volumen de contenedores operadores en 2019, “aunque a una tasa mucho más baja que en los dos años anteriores”.

En caída

Los registros de las operaciones de contenedores movidos en buques dan cuenta de un aumento del 6,7% en 2017, y un 5,2% en 2018.

La consultora parisina releva la actividad en más de 250 puertos, con un promedio de crecimiento en los primeros tres meses del año de apenas 2,8%, lo que implica una desaceleración fuerte si se toma como base el crecimiento de 6,6% registrado en el mismo período de 2018, y el 4,7% de despliegue con que cerró el último cuatrimestre del año pasado.

Por otra parte, el crecimiento es dispar: mientras los mercados emergentes arrojaron “crecimientos negativos” en cuanto al volumen (deprimiendo la tasa global), tres regiones registraron caídas. Medio Oriente se desplomó un 10,1%, África un 4,4% y Oceanía un 1%.

Calma antes de la tormenta

A pesar de la escalada arancelaria los puertos tanto de China como de Estados Unidos registraron aumentos en los primeros tres meses del año, probablemente anticipando un recrudecimiento de las trabas comerciales.

Los puertos de China, incluido Hong Kong, crecieron un 4,2% en volúmenes; Shanghai despuntó con un 7% en tanto que las terminales localizadas en Guangzhou, Qingdao y Xiamen registraron ganancias de más del 8%.

Para Alphaliner, el enfrentamiento proteccionista entre las dos potencias mundiales reducirá los volúmenes operados para ambos países. “Las líneas de la alianza Ocean anunció viajes vacíos en el tráfico transpacífico para junio, anticipándose a las caídas del volumen de contenedores, y se espera un efecto dominó en las otras líneas”, explicó.

Las tasas en los servicios transpacífico se derrumbaron un 15% en las últimas dos semanas.

Contexto

Desde su asunción, y bajo la premisa “America first”, el presidente Donald Trump insinuó primero y aplicó después una ofensiva arancelaria contra las importaciones originarias en China.

En 2018, a pesar de algunas reuniones de negociación, Estados Unidos castigó con aranceles exportaciones chinas por un valor de US$ 200.000 millones. China respondió aplicando aranceles a US$ 60.000 millones de importaciones norteamericanas.

Luego, Trump elevó la vara hasta los US$ 250.000 millones: prácticamente el 46% de lo que China remite a Estados Unidos tiene desde 2018 aranceles al 25%. Bajo amenaza se encuentran ahora productos por US$ 325.000 millones. China exporta a Estados Unidos productos y servicios por US$ 539.000 millones.

China acudió a la retaliación y elevó la base de los 60.000 millones de dólares iniciales a US$ 110.000 millones: los aranceles pasaron del 5 al 25% en insumos que van desde los productos químicos al carbón y equipamiento médico. Pero también atacó el corazón de los estados del partido oficialista de Trump, los Republicanos, penalizando las exportaciones de soja.

Por redes sociales Trump va marcando su agenda política comercial externa. Ahora, un adicional de US$ 300.000 millones de exportaciones chinas son susceptibles de sufrir un aumento de aranceles.

Desde la Organización Mundial del Comercio (OMC), el director general, Roberto Azevedo, calificó la tensión bilateral como “la peor crisis comercial desde 1947”. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) manifestó que por el conflicto el mundo “corre el riesgo de ser un lugar más pobre y peligroso”.

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