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En 2017, a la Argentina ingresaron más divisas por exportaciones pesqueras que por venta de carne vacuna.

Milko Schvartzman comenta el dato cuando Trade News le pide si puede explicar cuál es la relevancia de un tema que a pesar de afectar los recursos marinos de nuestro país, el ecosistema del Atlántico Sur, la economía pesquera en general, la industria pesquera nacional y el ingreso de divisas -tal como él mismo acaba de enumerar-, no logra instalarse en la agenda mediática más que por espasmos: la pesca ilegal.

El especialista en Conservación Marina e integrante del Círculo de Políticas Ambientales asegura que la creciente flota internacional que opera al borde de la milla 200 (la Zona Económica Exclusiva) afecta de modo directo al medioambiente, pero también tiene un importante impacto social y económico por la pérdida de empleos e ingresos que provoca tanto para el Estado como para el sector privado.

Milko Schvartzman, acompañando el patrullaje de la ZEE de Argentina, a bordo de un buque de la Prefectura Naval Argentina. Aunque parezca una ciudad, las luces del horizonte son de embarcaciones pesqueras del extranjero.

“Nadie está en contra de que China u otros países pesquen, el tema es cómo lo hacen, con qué regulaciones. Estas flotas viajan de un caladero a otro; una vez que se agotó uno se trasladan a otro. Para dar una idea de cómo el tema afecta a los países, Uruguay pescaba calamar. Hoy no lo hace más porque no puede competir con ninguna de esas flotas. Si esto sigue así también se extinguirá la flota argentina”, advierte antes de explicar que resulta inviable competir con empresas que gracias a los subsidios que reciben de sus Estados fijan un precio que es la mitad del nuestro.

Luego de que la semana pasada, por primera vez en 20 años, los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) lograron acercar posiciones para un posible acuerdo sobre los subsidios pesqueros, Trade News consultó al experto sobre las expectativas reales que se abren a partir de eso.

Optimismo en la OMC

-La Directora General de la OMC se mostró muy entusiasmada y optimista con lo que pasó ¿Hay motivos para creer que esta vez habrá un avance concreto?

-Creo que es más optimista de lo que indican las circunstancias. Acaba de asumir el cargo y llega con mucha energía, pero el texto que está en discusión no es muy ambicioso.

-¿Por qué?

-Porque se están empezando a asumir algunas medidas –disciplinas, como las llaman en la OMC- que no atacan frontalmente los subsidios y contemplan concesiones.

Por ejemplo, en la primera parte dice que se prohibirán los subsidios a barcos y/o empresas involucrados en pesca ilegal o listas negras. Pero luego –y es algo de lo que será debatido ahora-, se analiza si se subsidia a organizaciones que pesquen en organizaciones regionales de pesca. Si barcos ilegales trabajan dentro de esas organizaciones continuará la competencia desleal.

El mandato de la ONU dice que se prohíba la sobrecapacidad pesquera y la pesca ilegal.

Es muy bueno que se prohíban los subsidios en aguas internacionales no reguladas, pero si se permite que se siga subsidiando la pesca en esas organizaciones regionales no habrá un gran cambio.

Fortaleza del acuerdo

-Destacaron la alta participación de representantes… (participaron 128 miembros sobre un total de 164)

-Eso es muy valorable. Creo que el optimismo pasa por el hecho de que la OMC viene siendo bastante cuestionada, y en este caso hubo bastante interés. Hay mucha presión y pocos caminos de salida, por lo que creo que este año se podrá cerrar el tema en la reunión de noviembre (la próxima Conferencia ministerial).

Mi principal preocupación es que hay posibilidades de que se llegue a un acuerdo débil.

Algunos de los barcos ilegales que operan en el Atlántico Sur.

El rol de China

-Otro de los puntos que genera fricción es el tema de establecer diferencias en las obligaciones si se trata de países menos desarrollados. No queda en claro si China se considerará en esa categoría y cuál sería el efecto de ello teniendo en cuenta que se trata del principal emisor de subsidios a la pesca (tanto para el combustible como para la construcción de embarcaciones)…

-China es el mayor subsidiador. Tiene una flota pesquera de aguas distantes de 3000 barcos, de los cuales más de 800 operan en Sudamérica.

Por más que no haya pesca ilegal y que esos barcos queden operando en la milla 201, se trata del mismo calamar, merluza, abadejo y tiburón que pescan las flotas argentinas.

Es importante entender que el calamar es el eslabón principal de la cadena alimentaria del Atlántico Sur -junto al plancton-, y el más importante alimento para las aves y mamíferos marinos. Lo consumen lobos y elefantes marinos, delfines, pingüinos, albatros… casi todo el ecosistema marino del Atlántico Sur se alimenta de calamar, que es la especie más capturada por las flotas internacionales.

El impacto ambiental de esas flotas es enorme y se produce aunque pesquen fuera de la Zona Económica Exclusiva.

Ayudas estatales

Schvartzman explica que parte de la enorme complejidad del tema es que esas flotas están subsidiadas por sus Estados de bandera.

“En el caso de la Unión Europea (UE), aunque hay algún que otro barco portugués, casi todos son españoles. Las empresas están subsidiadas por la UE con subsidios económicos directos y exenciones impositivas. En el caso de los barcos chinos, reciben subsidio al combustible. El Estado se hace cargo directamente de eso. Además hay barcos coreanos y taiwaneses. Esas son las principales nacionalidades de los pesqueros ilegales”, comenta antes de aseverar que sólo es posible que esas flotas operen gracias a los subsidios.

“Hay estudios económicos que demuestran que más del 56% de la operación de la flota global en aguas internacionales no es redituable”, dice.

-¿Por qué viajan miles de km para operar acá?

-Es un fenómeno relativamente reciente. Lo que pasó es que en el hemisferio Norte, los países altamente desarrollados como los que integran la UE, o los asiáticos como China y Japón, agotaron o llevaron al límite de la explotación sus recursos pesqueros.

En los años ’80 comenzaron a tener excedente de flota pesquera y de tripulación. Como tenían una cantidad de empleos que no podrían sostener, los Estados empezaron a subsidiar a sus flotas para que vayan a pescar cada vez más lejos. No sólo vienen a Sudámerica, también van al África y al Pacífico Sur.

Hace 200 años, las flotas pesqueras se alejaban algunas millas de la costa, hasta donde los llevaban sus medios tecnológicos, y ahí encontraban lo que buscaban. A medida que iban agotando los recursos pesqueros se iban alejando más. Algo parecido a lo que ocurrió con la caza de ballenas.

Argentina

-En artículo reciente te referiste a dos costos significativos para el país: para el Estado, afrontar patrullajes para controlar a los pesqueros ilegales, y para el sector privado, la pérdida de capturar lo que se llevan los barcos ilegales y luego competir con precios desleales facilitados por los subsidios.

-Verdaderamente se trata de patrullajes extraordinarios. Es importante entender que lo que está pasando no sólo nos hace perder empleo y produce destrucción ambiental, sino que tenemos que financiar a los barcos de nuestro país para que las fuerzas militares controlen arriesgando su propia vida. De hecho, una de las misiones del ARA San Juan era patrullar la Zona Económica Exclusiva.

-Aunque la mayoría pesque en la milla 201 también se registran invasiones a la ZEE…

-Si, ¡claro! El año pasado se capturaron dos barcos chinos y uno portugués. Uno de los buques chinos pertenecía directamente al Estado chino. En los últimos 30 años todos los años, excepto durante el actual, se capturaron barcos.

En 2020 hubo una invasión de un centenar de barcos, sólo se capturaron tres, pero eso no significa que esos sean los únicos que ingresan. Hay muchos que se detectan pero logran escaparse.

A bordo de una embarcación de la Prefectura Naval Argentina, la silueta de las embarcaciones extranjeras que pescan de modo ilegal en la ZEE y que fueron capturadas por las fuerzas locales.

Triple subsidio

Estas flotas tienen tres tipos de subsidios: uno, el de su Estado de bandera, que es económico (mediante exenciones impositivas o proveyendo el combustible, información satelital y logística). Ese es el tipo de apoyo que se analiza en la OMC.

Pero hay otros que son muy importantes, como el que implica tener mano de obra precaria a bordo, más bien trabajo semi esclavo. Todas estas flotas operan con tripulación extranjera, son mayoritariamente filipinos, indonesios y africanos. Sólo el capitán y los oficiales son de la nacionalidad del barco. Se trata de mano de obra muy mal paga, y no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad para la navegación, ni laborales ni sanitarias.

En 2014, gracias a una investigación de la cancillería uruguaya se supo que un barco chino que había llegado a Montevideo tenía a los tripulantes encadenados por sus tobillos.

Y el tercer subsidio es por el hecho de no tener que cumplir ninguna regulación. Un barco argentino tiene que respetar una zona de veda, operar en una determinada temporada, recibe inspecciones obligatorias cuando llega a un puerto y a veces hasta tiene que llevar observadores a bordo.

Por eso digo que se da una competencia desleal desde tres puntos de vista.

Reglas propias

Y hay un ejemplo muy gráfico: la flota potera extranjera que pesca calamar, y que en la mayoría de los casos es china, coreana y taiwanesa, arranca su temporada en el Atlántico Sur en noviembre. En cambio la flota argentina -que son alrededor de 70 barcos poteros-, recién tiene permitido arrancar su operación a fines de enero para proteger a la especie.

-¿Es posible saber cuál es el monto que los países destinan anualmente a subsidiar la pesca?

-Hay una estimación de 2018 que señala que esa cifra oscila entre US$23.000 y 35.000 millones, pero de eso, no todo va a pesca dañina.

-¿Cuánto mueve la pesca como industria a nivel global?

-Alrededor de US$100.000 millones al año.