Si bien son las empresas norteamericanas las que afrontan un desafío siginficativo obliga a revistar sus operaciones tras la instauración de una tasa arancelaria efectiva promedio del 27%, la más elevada registrada desde 1903, la incertidumbre y la volatilidad se expande naturalmente, tal como manda la naturaleza del comercio y la logística internacionales.
La complejidad de la situación reside en que, tanto una respuesta equivocada como la inacción, pueden generar costos considerables. Como señala Patrik Berglund, director ejecutivo y cofundador de Xeneta: “Parece haber un reconocimiento más generalizado de que nadie espera que esto dure poco y que, cuanto más se prolongue, mayor será la presión inflacionaria”. Esto subraya la necesidad de adoptar una perspectiva a largo plazo.
Antecedentes
Para transitar eficazmente este entorno, será necesario combinar el análisis permanente de los datos con la historia, es decir, fijarse qué hjio Trump durante su administración anterior.
Por ejemplo, un antecedente relevante se encuentra en las políticas arancelarias que aplicó en 2018, particularmente contra las importaciones chinas. Al igual que entonces, muchas empresas hoy optan por adelantar los pagos y el transporte de carga para mitigar el efecto de los aranceles. En 2018, esta táctica provocó un pico repentino en las tarifas de transporte marítimo, seguido de una caída posterior. Es crucial recordar que, si bien las tarifas disminuyeron, no regresaron completamente a los niveles previos al aumento inicial.
Este patrón de comportamiento de tarifas podría repetirse, aunque con un efecto potencialmente menos marcado, porque las empresas ya habían anticipado muchas importaciones con las expectativas de huelgas portuarias y de un segundo mandato de Trump, incrementando considerablemente los sotcks. .
Volatilidad
No obstante, la política arancelaria en particualar -y Trump en general- están caracterizados por la volatilidad, lo que obliga a todo aquel que se desempeñe en comercio internacional a reconsiderar sus decisiones logísticas previas.
Por caso, la elección de países para la fabricación y el origen de las importaciones (así como los lugares de transbordo) se vuelve crítica para la mitigación de riesgos, un desafío complejo dada la frecuencia de cambios normativos poco claros y con motivaciones políticas.
Pandemia
Otro ejemplo no tan reciente ya es la disrupción global en la logística que provocó la pandemia.
Durante los primeros meses, la reducción de la demanda llevó a las navieras a disminuir la capacidad del mercado mediante cancelaciones de rutas (“blank sailings”), una práctica que volvió en estos días con el objetivo de mantener las tarifas ante la cancelación de pedidos y exportaciones desde China. Es decir, la estrategia de administración de oferta de bodega que caracteriza a las alianzas marítimas.
Las empresas en Estados Unidos están adoptando diversas tácticas para enfrentar la ola arancelaria. A corto plazo, predominan acciones como la concentración de la demanda en ciertos proveedores, el uso del mercado spot para el transporte y el redireccionamiento de mercaderías. Para el largo plazo, se recurre a la modelización de escenarios y la reevaluación de contratos.
Una cosa es cierta: los grandes actores, que mueven altos volúmenes de carga, optan por medidas más drásticas, como la cancelación de pedidos significativos desde China, lo que podría ejercer presión a la baja sobre las tarifas de flete.
Alternativa
Una estrategia intermedia que gana terreno es la utilización de almacenes en zonas francas, que permiten almacenar la carga y diferir el pago de aranceles hasta el momento de su entrada efectiva al país. Pero, incluso la elección de estos enclaves requiere análisis.
Según una encuesta realizada por Xeneta en abril pasado, las acciones más consideradas y planificadas por las empresas para enfrentar este escenario arancelario incluyen:
- Exploración de nuevas rutas comerciales (26%)
- Renegociación de contratos (24%)
- Movimiento de volúmenes entre proveedores (19%)
- Exploración de contratos vinculados a índices (12%)
- Cambio de planta de fabricación (10%)
- Otras acciones (10%)
Previsión, flexibilidad y un análisis son las herramientas en este contexto.
Las lecciones de crisis pasadas, como las derivadas de la administración Trump y la pandemia, junto con un conocimiento profundo de las opciones logísticas y contractuales, son herramientas esenciales para que las empresas puedan trazar la ruta más eficiente y resiliente en este complejo panorama.















