Algunos movimientos logísticos y comerciales comienzan a llamar la atención de los analistas. Entre ellos, se destaca el triángulo entre México, Estados Unidos y China.

Estados Unidos y China fueron durante los últimos años los principales socios comerciales. En tanto, con México, Estados Unidos mantiene un histórico acuerdo de libre comercio.

Pero en 2023, por primera vez en años, México desplazó a China como principal abastecedor de los Estados Unidos. Y la especulación principal es que las empresas chinas estarían usando a México como puerta de entrada a los Estados Unidos, a partir de las tensiones políticas bilaterales y su consecuencia en el comercio.

Tendencia o coyuntura

De esta manera, donde algunos propugnan un auge del “nearshoring”, con Estados Unidos abasteciéndose en México a partir de la acumulación de disrupciones logísticas postpandemia, otros sencillamente advierten que el aumento de un 60% de la demanda mexicana de contenedores desde China es simplemente un “by-pass” oportunista.

Por supuesto ningún dato que se corra de la media puede marcar una tendencia. De acuerdo con el Índice de Conectividad Global de DHL, la globalización sigue firme, lo mismo que el comercio bilateral entre Estados Unidos y China. Por otra parte, es innegable que la relocalización de eslabones productivos en determinadas cadenas de suministro se fueron sucediendo tras la pandemia, y revisten de grandes oportunidades en el presente.

De acuerdo con la publicación Splash, “la ruta de contenedores China-México es ahora una de las rutas comerciales más fuertes del mundo”, citando datos de la plataforma Xeneta, “con 117.000 TEU enviados en enero de este año en comparación con 73.000 TEU en enero de 2023”.

En 2022, este movimiento se había incrementado un 3,5%. En 2024, un 34,8%. Y en enero último, casi que duplicó la cifra.

Elusión

Para Peter Sand, analista jefe de Xeneta, estos datos sugieren un intento de “eludir los aranceles” que pesan sobre los bienes chinos en Estados Unidos, tras la intensificación de la guerra comercial.

Splash señala que recientemente se incrementó de manera significativa la inversión extranjera directa de empresas chinas en México, que abrió semanas atrás un aeropuerto dedicado exclusivamente al transporte de cargas.

De hecho, en 2011 el flujo de capitales totalizó US$ 38 millones. Diez años después la cifra se elevó a US$ 386 millones.

“Las empresas chinas representan ahora la fuente de inversión extranjera de más rápido crecimiento en México. Su inversión se dirige predominantemente al sector manufacturero, abarcando proyectos que van desde computadoras (Lenovo) hasta equipos de construcción (Lingong Heavy Machinery), muebles (Man Wah) y vehículos eléctricos (BYD y Chery)”, citó la publicación especializada.

Obviamente, el tema no tardaría en colarse en la campaña presidencial donde Donald Trump -adalid de la batalla comercial con China- advirtió que impondría un arancel del 100% a los autos fabricados en México por empresas chinas.

Bondades

Más allá de si el caso sino-mexicano y estadounidense es una excepción coyuntural, varios advierten sobre las bondades del nearshoring.

De hecho, Maersk hizo propia una proyección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en 2022 proyectó un potencial de exportaciones por US$ 78.000 adicionales desde la región si se confirma la tendencia de relocalización por cercanía de cadenas productivas en América latina.

En su “Maersk Update América Latina”, publicado el 15 de este mes, destaca que “es un gran momento para explorar las ventajas de llevar la producción a América Latina” dado que ofrece “desde acuerdos comerciales hasta estabilidad económica”.

Potencial exportador

“Según un estudio de Deloitte, el mercado del nearshoring experimentará una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) del 10,3 % de 2021 a 2025”, señala Maersk en su informe, al tiempo que cita otro estudio de IDC que afirma que “América Latina presenta al mercado norteamericano una combinación única de proximidad geográfica y socios expertos con la madurez necesaria para ofrecer servicios de alta calidad. Entre estos países se encuentran Guatemala, El Salvador y México. Actualmente, una amplia gama de industrias, incluidos los sectores de automoción, textil, farmacéutico, energías renovables y TI, se benefician de la creciente demanda de estos servicios”.

Luego, remitiría al BID respecto de las proyecciones para la Argentina (aumento de exportaciones por US$ 3910 millones), Brasil (7840 millones), Colombia (2570 millones) y, en conjunto, Chile, Costa Rica y la República Dominicana podrían superar los 1500 millones de dólares anuales.

“Se prevé que la consolidación del nearshoring produzca beneficios sustanciales en toda la región, contribuyendo a la recuperación económica y a la ralentización de la inflación al reorientar las inversiones, recuperando entre 30 mil y 50 mil millones de dólares que antes se destinaban a Asia”, arriesga el integrador de soluciones logísticas danés.


Imagen de portada: Laredo, frontera entre México y Estados Unidos (Aduana EE.UU.)