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El Centro de Navegación protestó ante los ministerios de Trabajo y Transporte por el paro que llevan adelante los gremios de Patrones, Maquinistas, Conductores Navales y Obreros Marítimos, que afecta la entrada y salida de los buques que precisan remolques en los puertos del país.

De esta manera, la entidad centenaria se sumó al reclamo de la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA), que agrupa a las cámaras que realizan el cabotaje, y paritarios de los gremios en tanto entidad que integra a la Cámara de Armadores y Remolcadores (CAR), con la que los gremios mantienen un conflicto.

“Destacamos que la negativa a proporcionar este servicio desde el último 29 de diciembre, se ha visto agravada por la negativa a atender a aquellos buques que llevan cargas esenciales y que forma parte de la serie de medidas que las entidades gremiales han tomado estas últimas semanas dentro de su discusión paritaria con la patronal”, señalaron Julio Delfino y Pablo Tsolis, presidente y secretario del Centro, respectivamente.

La carta está dirigida al titular de la cartera laboral, Claudio Moroni, y al subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante, Leonardo Cabrera, quien depende de Mario Meoni, ministro de Transporte.

El Centro de Navegación agrupa a las empresas argentinas que representan armadores y líneas marítimas que realizan el comercio exterior y el cabotaje fluvio-marítimo en el país.

Impacto

Manifestaron que estas medidas producen un “gran impacto negativo en las operaciones de buques en puerto y, en consecuencia, en todo el comercio exterior argentino; más aún cuando escalaron a un plazo por demás excesivo como el anteriormente referido”.

Advirtieron sobre pérdidas “por sumas millonarias en divisas, en términos de lucro cesante y de buques fondeados a la espera de poder entrar a puerto o retrasados para su zarpada (se espera la operación de más de 10 buques portacontenedores este fin de semana para dar un ejemplo) y por las pérdidas de carga que este tipo de situación de imprevisibilidad produce en las operaciones de transporte por agua”.

“Pero lo anterior no sólo se traduce en pérdidas para la industria del transporte por agua -continuaron- sino también principalmente para los exportaciones e importaciones de nuestro país, siendo que estas últimas, en aproximadamente un 85%, constituyen insumos y capital de trabajo para las exportaciones, tales como por ejemplo para nuestra industria nacional automotriz, o elementos esenciales como aquellos de la industria de la salud entre otros y con un valor de cientos de millones de dólares, y que perjudica directamente a la producción por no poderse garantizar la continuidad operativa”.

“País imprevisible”

Los agentes marítimos enfatizaron que las pérdidas no se circunscriben al sector privado sino que se afecta la recaudación del Estado, así como su imagen proyectada de “país imprevisible, poco confiable para efectuar
inversiones. Un camino que la Argentina no puede darse el lujo de transitar ante una crisis económica, sin precedentes, que padece desde hace años, agravada por la pandemia, y que se traduce en que casi la mitad de la población nacional está hoy en situación de pobreza”.

Reclamaron Cabrera -en tanto autoridad de aplicación de la ley 24.093 (ley de puertos) para que junto con Moroni “garanticen la continuidad de las operaciones de los buques en los puertos y que el comercio exterior, actividad esencial en el marco de la pandemia, pueda fluir sin obstáculos.