Definitivamente, la carga más pesada que llevan los camiones en la actualidad tiene que ver con los costos: en abril, poner en marcha una unidad salió 2,40% más que el mes anterior.

Y el panorama se vuelve más complejo si se observan los valores acumulados en los últimos doce meses: entre abril de 2018 y abril pasado, el aumento de los costos para el autotransporte de cargas fue de 68%.

Los datos surgen del Índice de Costos de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) que muestra cómo la suba en el precio del combustible junto a otros insumos en los que impacta el alza del dólar, fueron los principales impulsores del incremento.

Casi 15% de incremento en el primer cuatrimestre

La tendencia alcista de los costos para transportar mercadería por carretera queda reflejada en lo que ocurrió durante el primer cuatrimestre de 2019: el aumento acumulado entre enero y abril fue de 14,45%.

Lo que más preocupa al sector es que en un contexto general caracterizado por la alta inflación mayorista y minorista, todo parece indicar que, al menos a corto plazo, no habrá cambios.

De hecho, el relevamiento del Índice de abril confirma, tal como ocurrió en marzo, que la variación acumulada de los costos del autotransporte de cargas de los últimos doce meses mantiene una brecha de dos dígitos por encima de la inflación general de precios minoristas del Indec.

Combustible y peajes, los grandes protagonistas

El incremento durante abril responde a las variaciones de la mayoría de los principales insumos.

Vuelve a ser protagonista el combustible debido a los aumentos registrados a principios y fin de mes. Este rubro tuvo un incremento de 3,5% luego del 8% de aumento registrado en marzo, tanto en los segmentos minorista como mayorista del gasoil.

Sólo en el primer cuatrimestre de 2019, el rubro combustible acumula 12,8% de incremento (por ese motivo, hace unos días la Federación propuso un proyecto de retenciones escalonadas para el mercado de hidrocarburos como herramienta para estabilizar los precios de los combustibles en el mercado interno).

Desde la desregulación del mercado de hidrocarburos, el combustible aumentó 125%, con el consecuente impacto en las estructuras de costos del transporte y el agravamiento de la ecuación económico-financiera de las empresas.

Volatilidad cambiaria

En abril también se destacaron (de modo negativo) el incremento en Lubricantes (9,5%), los costos del Equipo como Material Rodante (5,50%) y Reparaciones (3,67%), y Neumáticos que volvió a registrar una escalada importante (5,37%), en medio de un contexto de la alta volatilidad del tipo de cambio.

El Índice que mensualmente elabora Fadeeac se completa con los aumentos en Gastos Generales (6,79%) y Peajes (1,10%), que encabeza el ranking de aumento de costos en el autotransporte de cargas: en el primer cuatrimestre del año registró una suba de 63% si se conjugan rutas nacionales y accesos. La cifra interanual acumula un incremento de 68%.

Por otra parte, desde Fadeeac recordaron que a partir de este mes rige el 5,25% de aumento en Personal, establecido con el acuerdo paritario de octubre 2018, a partir del que se distribuyó el aumento global en cuatro cuotas: 8% en julio y 11% en noviembre de 2018, en tanto que el otro 11% se efectivizó en marzo de 2019 y el restante 5,25% se completa este mes.

Más gastos, menos trabajo

En simultáneo con el aumento de sus costos operativos, el transporte de cargas siente en carne propia los efectos de un contexto económico recesivo y hasta crítico en muchos corredores.

Como consecuencia de eso, se registran fuertes caídas en los volúmenes transportados para el consumo masivo, la industria y la construcción, sólo por mencionar los sectores económicos más relevantes.

Desde la Federación que nuclea a 51 Cámaras de todo el país dijeron que el sostenido aumento de los costos para transportar mercadería en Argentina –que redobla la presión sobre el autotransporte de cargas- tiene el agravante de sumar una carga impositiva del orden del 40%, además de altas tasas de interés e incertidumbre cambiaria, lo que va en detrimento de la competitividad del sector.

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