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El inminente road show previo al llamado a licitación para la nueva terminal del Puerto Buenos Aires, que quedará en manos de un único operador, dispara algunos interrogantes, abonados por el último paper publicado por el Foro Internacional de Transporte (ITF, en inglés) de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismo al que la Argentina procura ingresar.

El informe es el resultado de la mesa redonda organizada por la OCDE y la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables en abril de 2017. Trade News dialogó con el funcionario del ITF a cargo de las recomendaciones sobre políticas portuarias y marítimas , Olaf Merk, que participó de aquella reunión y recientemente firmó el paper con las recomendaciones para Buenos Aires.

Olaf Merk, analista marítimo y portuario del ITF/OCDE

–¿Qué le conviene más a un país desde el punto de vista estratégico: un operador portuario independiente o uno integrado con una línea marítima?

–El interés estratégico para un país es tener operadores que brinden el mejor desempeño. Podrían ser operadores de terminal dominados por navieras o independientes. No hay una respuesta genérica para esto, porque depende mucho de las circunstancias locales.

–Si lo viéramos desde el punto de vista de la carga, ¿qué sería mejor?

–En general, se piensa que las terminales integradas a las líneas marítimas suelen ser beneficiosas porque atraen más recaladas dado el interés del operador portuario de dirigir buques a su propia terminal. No obstante, no siempre se cumple este punto. Además, hay otro aspecto por considerar: hay navieras que prefieren recalar en otras terminales –si existe la alternativa– con tal de no ir a una terminal operada por su competencia. A su vez, los operadores independientes no tienen un una influencia directa para direccionar los flujos de carga, pero pueden considerarse más neutrales respecto de las líneas que llegan.

–Y desde el punto de vista de una marítima, ¿en qué tipo de terminal le conviene recalar?

–El transporte marítimo en la costa este de América del Sur está muy concentrado: sólo unas pocas líneas operan casi todas las principales rutas comerciales. Darles a cualquiera de estas líneas el derecho a operar la única terminal de contenedores del Puerto Buenos Aires podría suponer un riesgo.

–¿Por qué?

–Porque un operador portuario integrado con una naviera limitaría las opciones para la carga, y podría crear barreras de entrada para nuevas compañías marítimas. Asimismo, una terminal integrada podría llegar a ejercer un gran poder de negociación frente a la autoridad portuaria, lo que podría ser un problema en el caso de Buenos Aires. Actualmente, la autoridad portuaria está realizando grandes inversiones iniciales en áreas destinadas a la nueva terminal, pero los retornos de la inversión son inciertos, considerando el carácter eminentemente urbano del puerto, la congestión para el transporte terrestre y la profundidad del canal de acceso. Sería un desafío para cualquier autoridad portuaria recuperar los costos de tal inversión. Máxime cuando el que deba pagar los cánones de la concesión sea también el principal cliente de la terminal (como naviera).