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Buenas noticias o, de modo más estricto, menos malas de lo esperado: el comercio mundial de mercancías cerraría 2020 con una caída menor a la pronosticada en abril, y el próximo año aumentaría su volumen 7,2%.

Al presentar los datos de su último estudio, los economistas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) aclararon, sin embargo, que el PBI mundial retrocederá este año 4,8%, el doble de lo que se había estimado en abril, para aumentar 4,9% en 2021.

En medio de la incertidumbre e inestabilidad global causada por el Covid-19, las proyecciones indican que el comercio de mercancías reducirá su volumen 9,2% en 2020, frente a una previsión de caída de 12,9% en abril, según el escenario más optimista.

Factores de riesgo

Los expertos desarrollan sus pronósticos sabiendo que hay factores tan impredecibles como fundamentales para alterar las cifras de su trabajo (en este contexto se habla de +/- 4%).

Por un lado, las cifras anunciadas podrían sufrir una baja importante en el caso de que una nueva ola de rebrotes obligara a los gobiernos a establecer nuevos confinamientos.

El director general adjunto Xiaozhun Yi admitió esta mañana que esos vaivenes podrían “costar hasta 4 puntos porcentuales del crecimiento proyectado del comercio de mercancías para 2021”.

En los primeros seis meses de 2020, China vendió el 57% de las mascarillas que se comerciaron en el mundo. Imagen de Mohamed Hassan/Pixabay.

Otro aspecto a tener en cuenta es el cambio en el ritmo de expansión, que según los economistas podría disminuir una vez que se haya agotado la demanda y se hayan repuesto las existencias de las empresas (los inventarios).

Por el contrario, la llegada de una vacuna podría mejorar el panorama con una revisión al alza de hasta 3% para el comercio de mercancías.

Según la OMC, “los sólidos resultados comerciales registrados en junio y julio infunden cierto optimismo en cuanto al crecimiento global del comercio en 2020”.

China, el gran proveedor

En ese sentido se destaca el fuerte crecimiento del comercio de productos relacionados con el Covid-19 y un dato que refleja el papel protagónico de China en el mundo actual: en los primeros seis meses del año, el gigante asiático vendió el 57% de todas las mascarillas que se comerciaron en el mundo.

A diferencia del comercio, el PBI disminuyó más de lo previsto en el primer semestre de 2020, lo que hizo que se rebajaran las previsiones para el año.

Según las estimaciones de los economistas de la OMC, la caída del PBI ponderado en función del mercado mundial en 2020 es ahora de -4,8%, frente al -2,5% previsto en la hipótesis más optimista presentada en abril.

Los números actualizados prevén que el crecimiento del PBI repunte hasta alcanzar 4,9% en 2021, pero eso depende en gran medida de las medidas de política y de la gravedad de la enfermedad.

Debilidad

El informe indica que tal como se explicó en la actualización de las previsiones publicada el 22 de junio, existe una clara posibilidad de que la reactivación del comercio no baste para que éste recobre la tendencia anterior a la pandemia.

Ello daría lugar a un crecimiento del comercio de mercancías de alrededor del 5% en 2021, en lugar del 20% previsto en el caso de un rápido retorno a la trayectoria anterior.

La actual previsión comercial de 7,2% para 2021 parece estar más próxima a la hipótesis de la “débil recuperación” que a la de un “rápido retorno a la tendencia”.

Comparación con el 2008

Aunque la disminución del comercio durante la pandemia de Covid-19 es similar en magnitud a la registrada en la crisis financiera mundial de 2008/2009, el contexto económico es muy diferente.

“La contracción del PBI ha sido mucho mayor en la recesión actual, mientras que el descenso del comercio ha sido más moderado. Por consiguiente, se prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías solo se reduzca aproximadamente dos veces más que el PBI mundial a tipos de cambio de mercado, y no seis veces más, como ocurrió durante el colapso de 2009”, detalla el trabajo de la OMC.

Los resultados comerciales divergentes durante el brote de Covid-19 se deben en gran parte a la naturaleza de la pandemia y a las políticas aplicadas para combatirla, argumentan los especialistas.

Las medidas de confinamiento y las restricciones a los viajes impusieron importantes limitaciones de oferta a las economías nacionales, lo que provocó una considerable reducción de la producción y el empleo en sectores que suelen resistir a las fluctuaciones del ciclo económico, en particular los de servicios no comercializados internacionalmente.

Al mismo tiempo, la aplicación de sólidas políticas monetarias y fiscales estimuló los ingresos, lo que hizo posible un repunte del consumo y de las importaciones una vez flexibilizadas las medidas de confinamiento.

La sombra del proteccionismo

“La incidencia del Covid-19 en todo el mundo ha disminuido con respecto a su nivel máximo registrado en primavera (del hemisferio norte), pero sigue siendo obstinadamente elevada en muchas zonas. El comercio ha desempeñado un papel fundamental en la respuesta a la pandemia, ya que ha permitido a los países garantizar el acceso a alimentos y suministros médicos vitales. El comercio también ha hecho posibles nuevas formas de trabajar durante la crisis gracias al suministro de productos y servicios de IT objeto de comercio. Uno de los mayores riesgos para la economía mundial en la etapa posterior a la pandemia sería caer en el proteccionismo. La cooperación internacional es esencial para que avancemos y la OMC es el foro ideal para resolver toda cuestión comercial pendiente derivada de la crisis”, sostuvo Yi Xiaozhun.

Las proyecciones prevén que todas las regiones registren importantes aumentos porcentuales de los volúmenes de las exportaciones y las importaciones en 2021, pero advierten que ese crecimiento partirá de una base reducida.

De ese modo, es posible que, aunque se registren grandes variaciones porcentuales, estas no se traduzcan en mejores condiciones materiales. Por ejemplo, se prevé que las importaciones de Asia y América del Sur crezcan 6,2% y 6,5%, respectivamente, el próximo año, pero en Asia el aumento iría precedido de un modesto descenso de 4,4% este año, mientras que en América del Sur se produciría tras una acusada caída de 13,5% en 2020.

De ser así, las importaciones de Asia se habrían recuperado sustancialmente, mientras que el comercio de América del Sur seguiría profundamente estancado.

Record

El comercio mundial de mercancías experimentó entre abril y junio de 2020 el mayor descenso trimestral jamás registrado, con una disminución de 14,3% respecto del período anterior, aunque con grandes diferencias entre las regiones.

Las caídas más pronunciadas tuvieron lugar en Europa y América del Norte, donde las exportaciones se contrajeron 24,5% y 21,8%, respectivamente.

En comparación, las exportaciones de Asia resultaron relativamente poco afectadas, ya que disminuyeron sólo 6,1%.

En el mismo período, las importaciones se redujeron 14,5% en América del Norte y 19,3% en Europa, pero sólo 7,1% en Asia.