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Si lo que dice Juan Opertti es cierto, ¿qué debería hacer América latina para aprovechar las oportunidades que ofrece el nearshoring?

El doloroso historial de nuestra región muestra que los avatares económicos, políticos y sociales han sido de tal magnitud en el barrio que hasta se bautizó a un período de tiempo como “la década perdida”. Sin embargo, el entusiasmo con el que Opertti habla del potencial que genera el nearshoring y lo que están haciendo algunos países del barrio enciende una luz de esperanza.

“La aparición del Covid aceleró de modo exponencial los procesos que se venían delineando y generó fenómenos de resiliencia e innovación. Un claro ejemplo es el tiempo en el que se logró desarrollar vacunas. Hay que tener presente que el proceso para obtener la vacuna del ébola o la varicela llevó entre 25 y 30 años. Ahora tenemos múltiples vacunas para el Covid -y surgirán otras-, con una logística de distribución muy demandante, de ultra congelados y congelados que sometieron al sistema a un estrés logístico muy grande”, comenta.

Durante una entrevista con Trade News, el Director Costa Oriental y Gerente de Logística Sudamérica de Katoen Natie (multinacional belga que opera el Puerto de Montevideo) y Miembro de Junta Directiva WFZO, la Organización Mundial de Zonas Francas resumió desde Uruguay los tres puntos que debería encarar América latina para subirse al tren del nearshoring:

  1. Ser un nodo elegible y visible para las empresas internacionales que hoy hacen offshoring en latitudes que han tenido problemas con la pandemia, especialmente en Asia. En muchos casos no nos conocen. Y no hay tiempo que perder, tiene que ser un proceso acelerado que se desarrolle en el segundo semestre de este año.
  2. Capacitación. En los próximos 6 meses tenemos que tener mucha gente hablando inglés, manejando temas de información y logística. ¡Mucha capacitación! Lidero un proyecto de ingeniería logística en la universidad pública en Uruguay que va en ese sentido.
  3. Empezar a trabajar en las cadenas logísticas del e-commerce cross border.

-¿Qué peso tiene la ubicación geográfica para participar con éxito del nearshoring?

-Muchas veces cuando se habla de nearshore se piensa en una localización cercana a Estados Unidos o a Europa, pero también hay muy buenas posibilidades en ámbitos como nuestro Mercosur, el tercer bloque comercial del mundo.

-¿Se cumple en estas nuevas cadenas cercanas lo mismo que en las Cadenas Globales de Valor (CGV) donde el lugar que ocupe el eslabón en el que se suma una empresa o país determina la agregación de valor y la calidad del empleo que se genera? Es que la región está destinada a ser una gran proveedora de materia prima o almacenadora de mercadería terminada para entregarla al cliente final?

-No. Recibiremos lo que se denomina producto “vainilla”, lo más crudo posible, y se le agregará valor adaptándolo a las necesidades del cliente final. Es la tendencia que viene.

Un ejemplo son las impresoras para oficinas que recibimos en Uruguay. Vienen fundamentalmente de Asia, y llegan crudas. Si la enchufas no funcionan, es como tener una heladera sin compresor, no hay forma de que enfríe. Pero si la adaptás según las necesidades del cliente usando software que te conecta con la empresa base en EE.UU. o China, el valor de venta se multiplica.

Juan Opertti

-¿Es rentable y funcionará ese esquema en el Mercosur?

-Mercosur es un bloque comercial muy importante y cada día más atractivo para muchas empresas. Si mirás lo que pasó en EE.UU., durante la crisis de 2008 fueron las que le salvaron a muchas empresas del Capítulo 11 (el capítulo de la Ley de Quiebras de EE.UU. que permite que las firmas con problemas financieros puedan reorganizarse). Alrededor de 46% de las exportaciones norteamericanas tiene como destino América latina.

Tal vez ese “producto vainilla” llegue hoy de latitudes con las que no tengamos las capacidades para competir en costos, pero ese valor agregado con la incorporación de tecnología, entre otras cosas, se dará en otras regiones. De hecho, ya se está dando. Y ni siquiera empezamos a hablar del e-commerce cross border. Hoy los centros logísticos de e-commerce cross border son los mayores empleadores del mundo.

América latina está llamada a que las exportaciones de sus pymes se hagan por comercio electrónico transfronterizo, donde no existen las intermediaciones.

Las nuevas cadenas

Opertti señala luego que las interrupciones en las cadenas de producción y logísticas que se dieron en 2020 llevan a “repensar las cadenas logísticas de la nueva normalidad”, y que en ese contexto se avanza hacia el nearshoring, con cadenas logísticas más flexibles, relocalizadas y regionales.

-¿Es el adiós a las cadenas globales que iban de una punta a la otra del planeta?

-Sin lugar a dudas habrá una redefinición de las CGV. Se está viendo que ya no se puede, por una cuestión de costos, apostar a tener todas las plantas de producción en un solo sitio. Los costos siguen siendo muy importantes, pero también vimos cómo aumentaron los fletes.

Vislumbro dos fases: la primera, de relocalización de la cadena de valor a través de centros logísticos. La segunda, diversificación de las cadenas de valor de otros nodos geográficos para que si se interrumpen en un lugar, se activan en otro nodo como soporte. Esos nodos van a estar en aquellos países que salgan rápidamente de la pandemia. Es lo mismo que hacen los data center cuando tienen que alojar la información en la nube, no concentran todo en un solo lugar. Para garantizar la protección de la información tienen sistemas redundantes.

Se dará una diversificación de relocalizaciones de las cadenas de valor en distintos centros de producción. América latina está llamada a jugar un rol fundamental en la relocalización de empresas de Asia.

El primer paso del cambio será el acercamiento de los centros logísticos -especialmente en Zonas Francas (ZF)-, para acercarse al cliente final. Puede ser de materias primas, esenciales para el complejo productivo. Pienso en la industria oil and gas que en Argentina está muy presente, en la de productos terminados como computadoras o consolas de juego, ropa, insumos médicos, en los que habrá un acercamiento a los puntos de consumo.

-¿Cuál es el papel del sector público y el del sector privado en el desarrollo de esa estrategia? ¿Son cambios que se darán por el empuje del mercado o se necesitan políticas públicas de incentivos?

-Hay tres pilares fundamentales.

Primero, el legal. Es en el que se sustenta esto y es por el que el inversor extranjero decidirá, por ejemplo, en qué país del Mercosur instalará su nodo. Claramente se necesita la colaboración entre sector público y privado porque a los marcos legales ya no los elabora el sector público encerrado solo, en una sala. Es el sector privado el que tiene que brindar los insumos.

Segundo, infraestructura. No hay forma de que seas un nodo elegible para una cadena de valor, integrando una cadena logística de alcance regional y luego internacional a través del e-commerce cross border si no tenés infraestructura portuaria y aeroportuaria, y corredores viales y ferroviarios para una expedita distribución de los productos.

Tercero, los fenómenos de clusterización en zonas económicas especiales, con regímenes de zonas francas, parques industriales y científicos-tecnológicos y otros tipos de zonas económicas especiales que están surgiendo en el mundo y en los cuales se agrupan las empresas de manufactura, logística y servicios, y los servicios de fiscalización como la aduana, sanitarios, la policía, migraciones, concentran en un solo sitio ese conglomerado público-privado.

En esta nueva normalidad, que llegó para quedarse, cada uno de los países de la región está compitiendo y cooperando con el resto, porque claramente se da un fenómeno de coopetición en América latina. Muchas de las cosas que se quieren desarrollar en un país necesitan el complemento de lo que puede brindar otro.

-¿Qué están haciendo en Uruguay?

-Tenemos una tradición en el régimen ZF desde 1923. Hoy tenemos 11 ZF y dos en construcción (una de ellas, una ZF cinematográfica en Maldonado, la otra, en el centro del país, con una nueva pastera, para atenuar cualquier situación con los países fronterizos).

-¿Y cómo ves a la región en el tema?

-Creo que la Argentina está haciendo un interesante proceso para presentar sus ZF como plataformas elegibles para la inversión extranjera, en áreas de foco. La escala del mercado argentino es más que interesante.

Pero claramente tenemos que actuar de modo complementario. Es el espíritu que reina en la Asociación de ZF de las Américas, complementar nuestras cadenas de valor y logísticas, y mostrar a América latina como un nodo elegible de relocalización, reshoring y nearshoring, que no es sólo mercaderías, implica también a los servicios.