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No es una revancha, pero se le parece. Aunque suene paradójico, en un mundo económica y geopolíticamente incierto, América latina podría cambiar su suerte, dejar atrás “décadas pérdidas” caracterizadas por crisis financieras y de endeudamiento, y empezar a construir un futuro que le permita abandonar el triste título que la distingue como “la región más desigual del mundo”.

No se trata de un enunciado de buenos deseos sino de oportunidades concretas que surgen en medio del complejo contexto de salida de la pandemia y comienzo de una guerra (a partir de la invasión de Rusia a Ucrania), que cuatro especialistas detallaron durante el primer encuentro del Ciclo Tendencias en el Comercio Internacional 2022, organizado por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK).

Karsten Steinfatt, Asesor principal del Gabinete de la Directora General Adjunta de la OMC, Anabel González; Juan Opertti, Director de Logística para Sudamérica del grupo belga Katoen Natie (opera la terminal de contenedores de Montevideo), profesor de Logística ORT Uruguay, y especialista en nearshoring; Flavio Fuertes, Coordinador de Pacto Global de Naciones Unidas en la Argentina; y Natalia Moreno Barbanti, Managing Director en B. Braun Group, compañía alemana dedicada a la fabricación de equipamiento médico y productos farmacéuticos, analizaron los efectos directos e indirectos de la pandemia y la guerra sobre el comercio mundial e hicieron foco en lo que pasa y podría pasar en América latina y, de modo particular, en la Argentina.

Buenas y malas noticias

Opertti cree que más allá de lo dramática que ha sido, la pandemia dejó aprendizajes -la capacidad de reinvención, innovación y resiliencia-, aceleró procesos –como la digitalización, que en Uruguay se hizo visible en la aduana, por caso-, y el interés para usar nuevos nodos como las zonas francas.

Juan Opertti

“En la complejidad actual de las cadenas de suministro hay buenas y malas noticias. Salíamos de la pandemia y apareció, lamentablemente, un factor geopolítico como el de la guerra en Ucrania y luego el gran atasco el Puerto de Shanghai que profundizaron las disrupciones en la cadena de suministros. Pero al mismo tiempo vemos que el costo de los fletes de Houston a la Argentina, o a Uruguay, comienzan a bajar a causa del “efecto látigo”. Lo que se observa es que para ordenar todo eso las empresas empiezan a localizar inventarios en lugares cercanos a las regiones de consumo para evitar el desabastecimiento”, dijo Opertti.

El especialista uruguayo está convencido de que la región está en un gran momento para capitalizar la relocalización de empresas internacionales.

“Las empresas han tenido su experiencia en Asia, que ha sido proveedor durante muchos años. Ahora, en medio del fenómeno de la relocalización, América latina se posiciona bien, es una zona de paz, tiene capacidades y talentos como para ser un nodo elegible. Lo que se está dando y se acelerará en el segundo semestre de este año es el interés de empresas internacionales para localizar inventarios y acercarlos a una distribución regional. Además, nos sugieren que empecemos a preparar nuestras instalaciones porque van a establecer algunos productos bajo ciertas normas para distribuir en la región. Nos preguntan por los tratados de libre comercio que tiene el país para acceder en un futuro próximo a un nuevo mercado”, comentó.

Descontar 1 US$ y ganar 6

Con larga experiencia en las zonas francas (actualmente es el Coordinador de Relaciones Institucionales de la Cámara de Zonas Francas del Uruguay), Opertti enfatizó la importancia de reactivar y modernizar ese recurso.

“Muchas veces cuando hablamos de ZF se piensa en zonas de exoneración fiscal, pero acabamos de hacer un estudio en Uruguay que muestra que por cada dólar exonerado en la ZF se generan 6US$ de impuestos indirectos fuera de la misma. Sin ese dólar exonerado no se generarían los otros 6, y la inversión que no viene a nuestro país, va a otro”, dijo antes de contar que cuentan con un mapeo de las ZF del país, que hoy comienzan a ser “sitios 6.0”, donde se cumplen 9 de los 17 ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible), son escalables por lo que puede empezarse con una estructura mínima, y seguros.

Diversificación, nearshoring y políticas comerciales

Desde Ginebra, Steinfatt, funcionario de la Secretaría de la OMC desde hace dos décadas, dijo que las empresas buscarán diversificar más que hacer un reshoring o nearshoring completo de sus actividades.

Karsten Steinfatt

La gran incógnita, señaló, es qué pasará con las políticas comerciales.

“En el nuevo contexto hay oportunidades para las empresas, pero si las medidas de la política comercial van en contra de ese movimiento, esas oportunidades nunca se materializarán. América latina tiene muchas ventajas, pero los costos para comerciar siguen siendo elevados en comparación con otras regiones del mundo, especialmente con el Sudeste Asiático. Ahí es donde entra la OMC para cooperar y tratar de crear un marco que puede ayudar a los países a adoptar reformas comerciales como la facilitación del comercio que moderniza, simplifica y armoniza los procesos aduaneros”, evaluó.

Y entonces se refirió a la facilitación de la inversión como otra herramienta clave.

“Se tiene que promover la inversión porque sin ella no hay nada para comerciar. Si no hay producción no hay comercio”, aseguró antes de mencionar que un dato no menor es lograr que la inversión vaya a las prioridades de desarrollo sostenible.

Contradicciones

“Definitivamente el contexto actual es de oportunidades para América latina, por ejemplo en el comercio verde. La región tiene una matriz energética bastante limpia y hay potencial de llevarla más allá, pero una vez más, volvemos a la importancia de contar con políticas comerciales coherentes con los objetivos de desarrollo”, dijo Steinfatt antes de compartir un ejemplo concreto al respecto.

“Los países de la región necesitan inversión en tecnologías verdes o limpias, pero hay muchas naciones que están imponiendo aranceles de hasta 40% en algunos de los productos que son esenciales para convertir la matriz energética”, explicó.

Economía verde, más crecimiento

“La relocalización tiene que venir de un proceso que no es puramente transaccional sino que tiene que poner en el centro a la sostenibilidad. Un estudio de la Comisión de Desarrollo Sostenible de ONU muestra que la economía verde, la del desarrollo sostenible, crecerá entre dos y tres veces más rápido que la economía tradicional”, alertó Fuertes.

Flavio Fuertes

El Coordinador de Pacto Global de ONU en la Argentina señaló que si se analizan las políticas públicas que implementaron los gobiernos para el proceso de recuperación post pandemia, se verá que “privilegiaron a los contaminadores de siempre”.

¿Qué significa eso? Que estamos regenerando una serie de condiciones de políticas públicas y del sector privado donde nos estamos adaptando a un contexto pero no estamos atacando las causas, explicó.

Fuertes insistió en que es importante promover un tipo de inversión diferente a la de los últimos años. Se refirió a las inversiones de impacto, conocidas como ESG, por su sigla en inglés (medioambiental, social y gobierno corporativo, los tres factores principales para evaluar la sostenibilidad de una inversión).

Futuro

A continuación, comentó los resultados de una encuesta realizada el año pasado, que le generan preocupación por el futuro.

Se preguntó a las empresas cuál era la importancia que le asignaban a los riesgos no financieros en la gestión del negocio, teniendo en cuenta que las principales preocupaciones que tienen que mirar hoy -Covid y la guerra- pertenecen a esa categoría: el 46% de las firmas argentinas dijo no tener un comité de crisis para gestionar los riesgos no financieros; y sólo 23% dijo haber modificado un producto o un servicio.

Adaptabilidad

Moreno Barbanti es colombiana. Llegó a la Argentina a fines del año pasado para asumir la dirección local de B Braun, una multinacional alemana de origen familiar (hoy a cargo de la novena generación), con 183 años de vida y 25 de operación aquí (tienen una planta productora en Mar del Plata).

Natalia Moreno Barbanti

“Este es el país de la adaptabilidad rápida. No tenés tiempo de ponerte a pensar planes para el futuro porque al otro día te cambia una política, aparece una nueva directriz del gobierno o del mercado que hace que rápidamente tengas que cambiar tu estructura. Es un lugar en el que hay que desaprender todo lo que venías haciendo antes porque nada de eso funciona”, dijo cuando se le preguntó cómo era trabajar para una empresa alemana en la Argentina.

Moreno Barbanti explicó que, más allá de la pandemia, la inestabilidad de los mercados –“hoy hablamos de una guerra pero tal vez mañana se trate de una nueva cepa”- obliga a las firmas a buscar aliados locales para asegurar la operación.

“Evaluamos proveedores de materias primas y servicios tercerizados que nos den la misma respuesta y calidad que tenemos en nuestras plantas de Alemania o España, y somos responsables para ayudar a que se desarrollen mediante capacitaciones y accedan a los diferentes estadíos de los diferentes productos para transformarse en aliados y generar una alianza a largo plazo. Pero no es fácil. Al proveedor le cuesta ser un aliado a largo plazo cuando tiene restricciones para importar materias primas y elaborar productos acá”, describió.

Fuga de talentos

La Directora General de B. Braun Group en Argentina mencionó otro de los problemas con los que deben luchar las organizaciones: la fuga de talentos.

“Es un tema grave. Gastás tiempo y dinero en capacitar a una persona para que entienda cómo funciona la compañía y el suministro, pero esa persona, de modo especial en la Argentina, ve al país como un lugar no atractivo para poder crecer por la inestabilidad económica y empieza una rotación que dificulta encontrar talentos”, dijo.

Y contó lo que ocurre de modo particular con los especialistas en supply chain e IT (Information Technology).

“Se volvieron pilares muy importante en las empresas. Si me preguntan qué talento se está yendo, es ése: IT y supply chain. Ven que en otros países las cadenas de abastecimiento son mucho más robustas, y que la tecnología está en la cadena completa, no sólo en el producto. Se nos van porque seguimos en una práctica obsolescencia de cómo estamos trabajando, encerrados en un cuarto sin permitir que se abran las puertas para que nuestros colaboradores puedan ir a otro país, aprender algo y regresar para abrirse camino en la compañía. No podemos cambiar la tendencia económica que tiene el país, pero si podemos ayudar a que quien se formó y está en tu organización vea una posibilidad atractiva de aprendizaje”, concluyó.

Fuga interna

Opertti insistió en que la Argentina tiene una enorme oportunidad para transformarse en un nodo atractivo para la inversión, generación y retención de talentos, y que el tema pasa por detectar dónde puede estar ese nodo.

“La activación de zonas extra portuarias, zonas económicas especiales, puede ser un primer paso y una política de Estado. Es lo que estamos haciendo en Uruguay, donde por las políticas instrumentadas la fuga de talento se da hacia esas zonas. Sólo un dato: el promedio del salario dentro de estos nodos de ZF, es tres veces más alto que fuera de las mismas. Allí se genera talento e innovación que luego derrama hacia el resto de la economía”, contó.