China desplegó el buque Song Hang durante 90 días para testear el primer robot algorítmico para la captura de calamar.
Desarrollado por la Universidad Oceánica de Shanghái y la estatal China Fisheries Zhoushan Ocean Fishery Co., el equipo cuenta con sensores de control adaptativo que reemplazan el juicio humano para eficientizar la extracción.
La automatización del jigging
El robot está diseñado específicamente para la extracción industrial de calamares. El equipo fue desplegado a bordo del buque de investigación científica Song Hang, una unidad de 85 metros de eslora que zarpó el 8 de junio desde la isla de Changxing, frente a las costas de Shanghái.
El objetivo central de esta campaña en el noroeste del océano Pacífico, pautada hasta septiembre, es auditar la precisión de la máquina frente a los equipos automatizados estándar.
Factor humano
Históricamente, la técnica de jigging —que utiliza potentes barreras lumínicas para concentrar la biomasa y líneas con cebos que imitan el movimiento de camarones— operaba mediante maquinaria de tensión y recolección programada que aún requería del factor humano para leer las condiciones locales.
La nueva tecnología rompe con esa dependencia dado que el robot está calibrado para reaccionar en tiempo real, adaptando su recolección de manera automática al detectar la mordedura exacta o el patrón de huida del calamar.
Algoritmos en altamar
La incorporación de esta tecnología apunta directamente a la reducción de ineficiencias y a la maximización de la capacidad de bodega. Depender de la tripulación para juzgar el timing de la picada generaba pérdidas de tiempo y operaciones nulas, variables que encarecen el costo del posicionamiento y los consumos de bunker en altamar.
Chen Xinjun, líder del proyecto y profesor de la Universidad Oceánica de Shanghái, detalló que la máquina procesa datos a través de algoritmos para simular el ritmo de pesca óptimo.
“No se trata solo de enviar un equipo al mar, sino también de un vívido microcosmos de la transformación de la pesca en aguas distantes de hacia la pesca inteligente de aguas profundas”, sentenció el académico.
El peso geopolítico de la flota
La disrupción tecnológica se inscribe en un mapa logístico complejo. China consolida su posición como el mayor productor mundial de productos del mar sosteniendo una flota de miles de embarcaciones desplegadas a nivel global, con operaciones de alta intensidad frente a las costas de Sudamérica, principalmente, de la Argentina.
Esta misma flota arrastra señalamientos internacionales sistemáticos por pesca ilegal, condiciones laborales críticas y afectación del medio ambiente marino.
El interrogante que deja la irrupción de estos sensores adaptativos es si los esquemas actuales de monitoreo y las cuotas internacionales de captura están preparados para regular a una flota extractiva cuyo nivel de eficiencia ya no depende del cansancio físico de su tripulación, sino de la escalabilidad de un algoritmo.















