El senador Pino Solanas (Proyecto Sur-Buenos Aires) volvió a impulsar la necesidad de tratar un proyecto de ley que contemple la creación del “Régimen de Promoción de la Industria Naval Pesquera Argentina”.

La iniciativa sobreviene luego de un nuevo naufragio pesquero –el buque “Rigel” desaparecido desde el 8 de este mes tras zarpar desde Mar del Plata para pescar en aguas patagónicas– que desató reclamos en todo el arco gremial.

“La flota pesquera argentina es una de las más viejas del mundo, con una antigüedad promedio de 37 años, en general, y una antigüedad promedio de 46 años para los buques fresqueros de más de 40 metros de eslora, en particular, afectando la seguridad de las tripulaciones así como la eficiencia tecnológica y económica de los mismos”, destaca Solanas en los fundamentos.

Solanas, uno de los históricos impulsores de proyectos vinculados a la marina mercante e industria naval manifestó que “los astilleros y talleres navales nacionales se encuentran en condiciones de construir una extensa cantidad de modelos, con muy buena eficiencia en la pesca de plataforma continental, lo que permite a los armadores optar entre una variada gama de posibilidades respecto a dimensiones, materiales, diseño y costo”.

No obstante, explicó que la industria nacional está imposibilitada de competir con los “buques usados importados”: “El 100% de los buques factoría y poteros, el 95% de los buques tangoneros y el 88% de los buques fresqueros de más de 40 metros de eslora de la flota pesquera argentina son de origen importado“, detalló.

Días atrás, el secretario general del Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON), Juan Speroni, remitió una misiva al Senado pidiendo “acompañamiento” para el proyecto de Solanas.

“Es de conocimiento público las tragedias de buques pesqueros hundidos en nuestro litoral marítimo con las trágicas perdidas de vida de los trabajadores, con el dolor de las familias y de toda la actividad ligada a esta tarea. El común denominador de las últimas tres tragedias fueron barcos que tenían medio siglo de vida que representan y siguen representando un riesgo para la tripulación y la navegación de los mismos. Actualmente nuestra flota pesquera tiene alrededor de 400  barcos con un promedio de edad de 40 años, donde  muchas veces la moneda corriente es la importación de unidades usadas”, destacó Speroni en la carta.

Detalles del proyecto

En el articulado del proyecto que presentaría Solanas propone un “plazo máximo de tres (3) años (para los armadores) para reemplazar y desguazar los buques de pesca que tengan una antigüedad superior a los cuarenta (40) años y de cinco (5) años para reemplazar y desguazar los buques de pesca que tengan una antigüedad superior a los treinta y cinco (35) años”, y un “plazo máximo de tres (3) años para reemplazar y desguazar los buques de pesca que no se encuentren en condiciones de acuerdo a los estándares internacionales”.

El artículo 6 del régimen exige que los buques enviados a desguace “sean reemplazados por buques de pesca nuevos construidos en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional”.

“Si el armador pesquero debiera reemplazar un buque que no pudiera ser construido en un plazo menor a tres (3) años en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional se autorizará la importación de un buque nuevo, con las mismas características, a tal efecto”, indica Solanas.

Por otra parte, condiciona la estancia de los buques “amarrados en los puertos sin autorización de la Autoridad de Aplicación pesquera por más de sesenta (60) días y, en caso, que se supere este plazo, esta procederá a ordenar su desguace”. También en 60 días deberá retirar el artefacto naval para desguace.

En ningún caso, se transferirá los permisos de pesca y/o cuotas de captura a aquellos titulares que no hayan efectuado esta operación con la conformidad de la autoridad portuaria”, manifiesta el senador.

En cuanto a la promoción propiamente dicha, sugiere “priorizar” en la asignación de cuotas de captura “a aquellos armadores con mayor integración de su flota por buques de pesca construidos en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional”.

Asimismo, dispone el proyecto la instrumentación de “un subsidio operativo a ser aplicado por un período de treinta y seis (36) meses a partir del inicio de operaciones de pesca de cada buque nuevo y construido en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional”, que equivale al “50% del impuesto a los combustibles efectivamente consumido por cada buque pesquero nuevo y construido en astilleros o talleres navales que desarrollen su actividad en territorio nacional con el alcance y sentido a determinar en la reglamentación”.

Para los buques nuevos y construidos en el país y que “procese en tierra sus capturas” propone premiarlos con un subsidio equivalente al “100% del combustible efectivamente consumido por los mismos”.

Un Comentario

Dejar un comentario