fbpx

Por cada 100 pesos de renta que genera una hectárea en la Argentina, $64,90 se van en impuestos.

Hace algunos meses, la publicación de un usuario de Twitter se hizo viral. “Me compré un pasaje para mí y otro para alguien del Estado”, ironizaba @maanuespinosa, y las cifras que compartió mostraban que tenía razón: la tarifa era $54.600, y el ítem Impuestos y cargos, $54.638,90.

Si lleváramos el ejemplo al sector agrícola, el Estado iría cómodamente sentado en la cosechadora, mientras que el productor quedaría casi colgado de la ventana: el 64,9% de la ganancia que genera el promedio ponderado del cultivo de una hectárea va a parar a manos de ese socio inconsulto que es el Estado.

Los datos surgen del Índice trimestral que realiza la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). El trabajo, publicado este mes, muestra que, respecto del trimestre anterior (octubre-diciembre 2021), el Estado argentino se quedó con 1,7% más de la renta agrícola (la última cifra había sido 63,2%).

Sequía, dólar e inflación

“Aún con la importante suba de precios, pesaron más los menores rindes esperados como consecuencia de la sequía, los mayores costos de producción y el atraso del dólar oficial respecto de la inflación, por esto la suba del índice en relación al índice pasado”, explica Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

El trabajo de FADA explica que en los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 19,3%, pasando de $91,13 por dólar a $108,68, y que en los últimos 3 meses el incremento fue de 6,2%.

“En términos de tipo de cambio real, descontando los efectos de la inflación, en los últimos 12 meses cayó un 21,2%. Medido a precios de marzo de 2022, el tipo de cambio de marzo de 2021 era el equivalente actual de $137,88. Esto significa que el tipo de cambio se atrasó respecto de la inflación incrementando los costos de producción al medirlos en dólares, un escenario malo para cualquier actividad exportadora”, detalla el informe.

Y agrega que el costo de la cosecha se incrementó 68,4% en pesos en los últimos 12 meses, mientras que el tipo de cambio oficial sólo subió 19,3%. Ello significa que el costo de la cosecha se incrementó 41,2% en dólares, más de lo que subieron los precios internacionales de los granos. Y en el caso de los fletes el panorama es aún peor, porque el costo de los fletes aumentó 47,5% en dólares en el último año, según FADA.

Fertilizantes

Aunque en los últimos 12 meses las subas de costos de los fitosanitarios han sido extraordinarias, el tema que más preocupación genera en el sector son los fertilizantes.

El precio de la urea se incrementó 170% y el del PDA 155% en los últimos 15 meses en dólares. Pero más allá del precio, preocupa el abastecimiento de fertilizantes por la guerra de Rusia y Ucrania, ya que Rusia es el segundo exportador mundial de fertilizantes nitrogenados (en 2020 representó el 17% de las exportaciones a nivel mundial), dijo Natalia Ariño, economista de FADA.

En 2020, la Argentina importó el 61% de la oferta doméstica de fertilizantes nitrogenados y el 79% de los fosfatados, por lo que la agricultura es muy dependiente de las importaciones de fertilizantes, señala el informe. Y ello genera preocupación para la siembra de trigo, que comienza en pocos meses, y la siembra de maíz que comienza a partir de septiembre. Si bien todos los cultivos requieren fertilizantes, esos dos son los que más los demandan, acotan los expertos.

Complicaciones extra

Si bien sólo el 15% de las importaciones de nitrogenados proviene directamente de Rusia, hay varias complicaciones extra.

Por un lado, Rusia es exportadora de insumos para producir distinto tipo de fertilizantes en otros países, lo que podría impactar en el suministro de varios mercados.

Por otro lado, el precio de la urea tiene como uno de sus principales costos el gas, cuyo valor internacional subió sustancialmente, además de las dudas por el abastecimiento. Y como consecuencia de ello, varios países han restringido exportaciones para garantizar la demanda doméstica.

Dólares vs. cepo

En el trabajo se explica que la combinación de esos factores genera temores a lo largo de la cadena agroindustrial sobre el abastecimiento de fertilizantes a nivel global, pero internamente hay un temor particular: que el Banco Central garantice los dólares para esas importaciones que costarán más del doble que hace un año.

“Eso no debería ser problema teniendo en cuenta el nivel de dólares que genera el campo argentino, pero el cepo importador es fuerte. Garantizar el abastecimiento de fertilizantes en los próximos dos meses es central para poder encarar la siembra de trigo, que estará incentivada por los excelentes precios internacional, que al menos hay hasta el momento. Si hacia septiembre hay problemas de abastecimiento de fertilizantes, o los precios siguen escalando, se abre el interrogante de qué sucederá con la siembra de maíz. Como actitud defensiva los productores podrían modificar sus planes productivos reduciendo el área de maíz e incrementando la de soja”, se advierte en el trabajo.

Federalismo fiscal

El 64,9% de participación del Estado está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Los impuestos nacionales no coparticipables representan el 68,8% del total de impuestos que afronta una hectárea agrícola en la Argentina.

La composición central de estos impuestos son los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

El actual, es el mayor nivel desde junio de 2019 (momento en que FADA lo mide como parte del Informe). Vale mencionar que las últimas tres mediciones marcan récord de este indicador.

Un tema recurrente en este reporte es el federalismo fiscal de un esquema donde la mayor parte de los impuestos son nacionales no coparticipables, en una actividad que por definición es federal y está arraigada regionalmente.

Así, la vigencia de los derechos de exportación impacta de manera negativa sobre el federalismo por tres vías:

  • La primera, es que se incrementan los recursos no coparticipables en manos de Nación.
  • La segunda, es que se reducen los recursos coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias.
  • La tercera, es vía los recursos que salen de las regiones productivas en el marco de la existencia de derechos de exportación.

Impuestos a la exportación

“Otra preocupación se da en torno a los impuestos a las exportaciones (DEX) y la soja. La suba a los subproductos como el aceite y la harina de soja hará que baje el poder de compra de la industria en US$15 por tonelada, por lo que el precio pagado al productor será menor”, comenta Ariño.

El informe también analiza los cultivos uno por uno y muestra que la participación del Estado en la soja es del 69,9%, maíz 56,1%, trigo 58,5% y girasol 56,2%.

Índices provinciales

En cuanto a los índices provinciales, Córdoba registra un 64,6%; Buenos Aires 62,7%; Santa Fe 62,2%; La Pampa 64,7%; Entre Ríos 68,3%; y San Luis 64%.

Los impuestos provinciales presentan divergencias. En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos.

En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes alícuotas; y en Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.

Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras.

Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local.

San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.