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Desde 1980, la Argentina sufrió alrededor de 22.500 millones de dólares en pérdidas económicas a causa de las inundaciones. Y si lo que se analiza es el impacto de los períodos de sequía, las consecuencias son aún peores.

Los datos, que surgen del informe del Banco Mundial (BM) “Impactos de las crisis climáticas en la pobreza y la macroeconomía en la Argentina”, llegan en simultáneo con una advertencia: urge que el país tome medidas de adaptación ante el cambio climático.

El trabajo, elaborado por un equipo dirigido por Julie Rozenberg (Dirección Regional de Desarrollo Sostenible para América latina y el Caribe), muestra la forma en la que el cambio climático afecta a la economía argentina y al bienestar de su población.

Rozenberg presentó las principales conclusiones de la investigación durante un seminario organizado de manera conjunta por el BM y la ONG Periodistas por el Planeta.

Inundaciones y sequías

A continuación, algunos de los puntos más relevantes del informe:

  • Las inundaciones y sequías son los principales riesgos climáticos de la Argentina.
  • Desde 1980, la cantidad de eventos climáticos extremos en el país se duplicó.
  • Las inundaciones han sido las responsables de provocar pérdidas económicas por unos US$22.500 millones desde 1980, así como del 58 % de todas las pérdidas económicas causadas por desastres naturales entre 1966 y 2015.
  • Las inundaciones generan pérdidas anuales promedio de activos de entre US$500 millones y US$1400 millones (medidos en paridad de poder adquisitivo, PPA), y se concentran principalmente en la región noreste y pampeana (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba).

Futuro complejo

  • A futuro, y en todos los escenarios analizados, los impactos de los eventos climáticos extremos seguirán aumentando su gravedad en la Argentina.
  • Que se duplique la frecuencia de las inundaciones produce un aumento del 125 % en las pérdidas, además de impactar en la producción agrícola, la infraestructura (cursos de agua, producción de energía hidroeléctrica, carreteras y ferrocarriles), los efectos del calor en la salud, las inundaciones y la mayor carga de morbilidad.
  • Inundaciones que se producían una vez cada siglo, podrían pasar a producirse cada 50 años.
  • Las perturbaciones del clima representarán un obstáculo para la erradicación de la pobreza. Los hogares más pobres son los que menos probabilidades tienen de recuperarse cuando se producen desastres, sobre todo, inundaciones, que se registran en las provincias agrícolas más pobres.
  • Las inundaciones generan nuevos pobres. Cada año a consecuencia de las inundaciones, en promedio, un 0,14 % de la población nacional cae en la pobreza. Cuando los eventos son más importantes (inundaciones que se producen cada 100 años), más del 1,5% de los argentinos caen en la pobreza.
  • En base a la encuesta de hogares, los investigadores calcularon que en promedio, cada año, las pérdidas por inundaciones equivalen a un número que está entre 1% y 18% de los beneficios por transferencias sociales que reciben las personas elegibles para recibir dichas transferencias.

Proyecciones para el Paraná

  • El escenario medio para el Paraná sugiere que, para fines de siglo, la frecuencia de las inundaciones se habrá duplicado, y este resultado sugiere que las pérdidas anuales promedio de bienestar podrían oscilar entre US$1300 millones y US$13.000 millones equivalente a los ingresos de 2015.
  • El sector agropecuario, motor del crecimiento económico argentino, es particularmente vulnerable al cambio climático.

Gran parte de los ingresos fiscales dependen de las exportaciones agrícolas. Por ejemplo: la grave sequía que sufrió la Argentina a principios de 2018 generó una caída del PBI del 2,5 %, junto con la conmoción financiera y la depreciación del peso que se produjo a partir de abril de ese año, señala el documento del BM.

La recesión económica comenzó en el segundo trimestre, cuando la producción agrícola cayó un 32 % anual debido a la grave sequía y, del lado de la demanda, las exportaciones se contrajeron más del 8 % (también anual).

La sequía de la campaña 2008/2009, en el marco de la crisis financiera internacional, también afectó los precios de las exportaciones. En esa ocasión, la pérdida de producción representó más del 40 % de la caída de 2009, que representó casi el 80 % de la recesión.

  • Los impactos macroeconómicos podrían ser mucho más severos en el futuro si las sequías inducidas por el cambio climático reducen los rendimientos agrícolas más drásticamente y con más frecuencia que en el pasado.
  • Si no hubiera políticas de adaptación, el PBI podría caer hasta 5% en 2050, en comparación con un escenario contrafáctico sin cambio climático, y los ingresos fiscales podrían caer un 10%.

Golpe a las provincias

  • La actividad económica provincial depende en gran medida del sector agropecuario. En las provincias de Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, una caída de 10 puntos porcentuales en la producción agrícola implica una caída de 0,7 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del PBP (Producto Bruto Provincial). La alta volatilidad de la producción agropecuaria contribuye a este alto impacto promedio.
  • Las sequías afectan al sector agropecuario, que representa en promedio el 8,7 % del PBI entre 2010 y 2019, y un 60% promedio de las exportaciones del país.
  • La cadena de valor de la agroindustria contribuye de manera significativa al empleo (2 de cada 10 puestos de trabajo en el sector privado, en 2018). El sector primario representa un 38 % de los puestos de trabajo en el sector agroindustrial, seguidos de los sectores de comercialización (26 %), agroprocesamiento (23 %) y transporte (7,5 %).
  • Sequías que generan una caída de 10 puntos porcentuales (pp) en la producción agrícola en cinco provincias (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Santiago del Estero), implica una disminución de 0,7 pp en la tasa de crecimiento del PBP, que oscila entre 0,6 pp en Santiago del Estero y 1,4 pp en Buenos Aires y Santa Fe.

Pérdida de rendimiento

  • El impacto de las sequías también se refleja en las exportaciones, ya que el sector de las oleaginosas es uno de los que más exportan.

Ese sector, que representa más de un tercio del total de las exportaciones de la Argentina, redujo en 2018 sus ventas al exterior 13 % con respecto a 2017, en una de las sequías más graves de toda la historia.

  • Para 2050, los modelos de cambio climático mundial y escenarios de emisiones, elaborado por el IPCC para Argentina, muestran que la mayoría de los cultivos enfrentarán pérdidas de rendimientos anuales en 2050 en la mayoría de los escenarios climáticos.

A nivel nacional, la peor pérdida de rendimiento potencial en 2050-RCP 8.5 podría alcanzar el 10 % en el caso del girasol, el 30 % en el caso del maíz y el trigo, y hasta el 50 % en el caso de la soja para todos los percentiles.

El análisis de los especialistas del BM deja en claro que el cambio climático es una cuestión medioambiental, con fuerte impacto económico y social en la población, y altamente dependiente de las decisiones políticas.

Desde Periodistas por el Planeta, por su parte, detallan por qué el calentamiento global impacta en la economía.

“La economía global perdería 18% de su PBI en 2050 si continúa la proyección de una suba promedio de la temperatura de 3,2ºC (ya se registra una suba de 1,1ºC), que es la actual trayectoria con este ritmo de emisiones contaminantes. Argentina perdería entre un 3,1% y un 11,3% de su PBI si continúa el calentamiento global, dado que gran parte de su producción agrícola depende del comportamiento del clima”, dicen en la ONG.

En definitiva, con la información al alcance de la mano, también queda en claro que los responsables de ejecutar políticas públicas deben poner manos a la obra: mitigar el cambio climático mediante la instrumentación de medidas concretas es el único intento para revertir un futuro (cercano) bien complicado.