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El proteccionismo y la desaceleración global, más la contracción del comercio regional, vuelven más necesario todavía un gran consenso y una buena lectura a la hora de priorizar la agenda de las exportaciones.

Brasil debe ocupar, más allá de toda duda, un lugar especial en esa lectura. Su actual recuperación económica es un buen síntoma para la Argentina porque es nuestro primer socio comercial, pero, lo que es más importante: es el principal comprador de nuestra industria.

A contramano de lo que pasa con el mundo, donde las exportaciones están vinculadas esencialmente a productos primarios o de primera elaboración, el intercambio bilateral con Brasil se basa especialmente en el valor agregado: cerca de 90% de los productos le compramos a nuestro socio son bienes manufacturados.

Si bien es cierto que la industria automotriz es la protagonista en la relación comercial, el comercio bilateral es preponderantemente manufacturero y de alto valor agregado. Incluye también a sectores como química y petroquímica, caucho y plástico, alimentos y bebidas, trigo en granos y manufacturas agropecuarias.

Complementariedad

Si bien es habitual escuchar que “si Brasil estornuda, la Argentina se resfría, es importante aclarar que “si la Argentina estornuda, Brasil se toma un antigripal”.

Nuestro país es un destino estratégico de la industria brasileña, siendo el principal destino de la industria automotriz brasileña (representa más del 70% del total de las exportaciones del sector).

Al mismo tiempo, es uno de los primeros destinos que miran las pymes la hora de pensar en su primera experiencia internacional.

Esta relación con las exportaciones industriales hace que gran parte de la actividad económica y el empleo industrial de Brasil dependa de sus ventas hacia nuestro país.

Al tope de los inversores

Por otra parte, las empresas brasileñas figuran al tope de los principales inversores. De acuerdo con cifras del Banco Central, las inversiones brasileñas en la Argentina fueron de alrededor de 4500 millones de dólares en 2016.

El dato sitúa a nuestro vecino como el quinto país que más invirtió aquí, concentrando 6% del total recibido por el país.

Aunque todo indica que la relación bilateral debería desarrollarse en un contexto de complementariedad y mutuo beneficio, la Argentina y Brasil enfrentan desde hace años las dificultades de no poder avanzar de manera sostenida en una integración que contemple una mirada conjunta de la región, una coordinación macroeconómica, y una mayor integración empresarial.

Si bien es cierto que con la creación del Mercosur el comercio bilateral creció de modo exponencial, la situación actual es diferente, y no sería bueno seguir con el regionalismo tradicional. Pero tampoco podemos dañar aún más nuestra “unión aduanera imperfecta”.

El Mercosur y la reducción unilateral del AEC.

Recientemente, algunas voces en Brasil y Argentina piden revisar y reducir el arancel externo común (AEC) del Mercosur, que grava los productos de extrazona.

Es necesario y bueno integrarse con el mundo, pero es un riesgo ir a ciegas a un regionalismo abierto que no cuide el empleo y la matriz productiva actual.

Reducir los aranceles del Mercosur de manera abrupta y sin consenso vuelve más baratas las manufacturas importadas, y sumaría un nuevo factor de tensión para la producción en la Argentina, castigada por la recesión económica.

A ello hay que sumar que esto nunca puede hacerse sin el diálogo transparente con los sectores empresariales, ya que pone en riesgo a las economías regionales y la industria.

En este contexto global amenazante, hay que intentar consolidar el Mercosur, planteando negociaciones en bloque que den un mayor peso relativo a los países miembros y buscando optimizar la circulación de mercaderías, por ejemplo, a través del asimilar las normativas y reducir las barreras no arancelarias.

Queda mucho por debatir y no hay soluciones mágicas, pero cuidar y apostar a fortalecer la integración argentino-brasileña es una de las claves para el desarrollo nacional, así como para exportar más y mejor.


El autor es Socio de la Consultora R4B y Consultor de Global Governments 

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