La combinación de altos costos comerciales con controles de importación, la falta de acuerdos comerciales, procedimientos en frontera lejanos a la facilitación del comercio y el progresivo deterioro de la calidad de la infraestructura portuaria y de la conectividad logística son los principales factores identificados por el Banco Mundial a la hora de hablar de cómo la Argentina perdió competitividad a nivel global, al tiempo que identifica los vectores de cambio para revertir la situación.

Tales son las principales conclusiones del Memorando Económico de la Argentina “Un nuevo horizonte de crecimiento: mejorar la política fiscal, abrir mercados e invertir en capital humano”, recientemente publicado por el Banco Mundial.

En caída

“La competitividad de Argentina en los mercados mundiales ha disminuido en el tiempo. El país está cerrado a los mercados internacionales, en comparación con países del mismo nivel de desarrollo. El peso del comercio internacional como porcentaje del PIB paso de 42 por ciento en 2002 a 34 por ciento en 2022. El número de exportadores disminuyó alrededor del 30 por ciento durante este periodo. Argentina perdió terreno en los mercados mundiales en todos los sectores económicos. La canasta de exportaciones se concentra cada vez más en las materias primas y el país tiene pocos vínculos con las cadenas mundiales o regionales de valor. La persistente volatilidad económica, los recurrentes desequilibrios macroeconómicos (alta inflación, tipos de cambio múltiples e insuficiente acumulación de reservas) y los frecuentes cambios en la orientación de las políticas han impedido el establecimiento de un entorno empresarial conducente a la inversión privada a largo plazo, particularmente en sectores exportadores”, sintetiza el informe.

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Costos comerciales

Los elevados costos afectan tanto a las empresas argentinas como a la inversión extranjera. Los aranceles promedio son elevados, más del doble que los de otras economías de la región, al tiempo que el arancel externo común (AEC, instrumentado en el Mercosur) es alto en comparación con los estándares internacionales. El arancel promedio que Argentina impone a los países que no forman parte del Mercosur es del 13,4%. En comparación, los aranceles de los países de la Alianza del Pacífico son, en promedio, del 5,3%.

Las medidas no arancelarias también incrementan los costos comerciales. La mayoría de los productos están sujetos a estas medidas, que incluyen medidas técnicas (como medidas sanitarias y fitosanitarias y barreras técnicas al comercio) y medidas no técnicas destinadas a controlar la cantidad o los precios de las exportaciones o importaciones (como las licencias o las prohibiciones de importar o exportar). Muchas de estas medidas, vale la pena destacar, vienen siendo paulatinamente eliminadas por la nueva Administración.

Si bien algunas de estas normativas pueden tener razones legítimas, el conjunto actual de estas medidas en Argentina equivale a un arancel adicional del 22% en la importación de productos. Las medidas no técnicas que más se utilizaron en el país por los gobiernos anteriores fueron las licencias no automáticas, que afectaron a todos los productos para controlar la cantidad de importaciones dada la frágil situación de disponibilidad de divisas.

Por último, las prohibiciones temporales de exportación, impuestas para controlar los precios internos, y los impuestos a la exportación, establecidos por consideraciones fiscales, socavaron aún más la competitividad de las exportaciones.

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Controles de capital

Los numerosos controles de capital y de importación afectan el comercio. Establecidas para estabilizar las variables macroeconómicas, estas medidas restringen el acceso a las importaciones de insumos intermedios más baratos y de mejor calidad, aumentando los costos de producción de las empresas argentinas e impactando su competitividad.

En última instancia, estos controles reducen la inversión en sectores exportadores, afectan el crecimiento de las exportaciones y reducen la diversificación de la canasta exportadora.

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Pocos acuerdos

Los acuerdos comerciales preferenciales de la Argentina son actualmente pocos y simples, y limitan la integración regional. Contrariamente a la tendencia mundial, Argentina no ha aumentado su participación en acuerdos comerciales en las últimas décadas.

El comercio intrarregional en el Mercosur es uno de los más bajos del mundo, lo que refleja el carácter proteccionista de los países. Los ocho acuerdos comerciales vigentes abarcan sólo liberalizaciones arancelarias y la eliminación de algunas barreras no arancelarias. Los acuerdos profundos van más allá de estas áreas tradicionales e incluyen disposiciones relacionadas, entre otras cosas, con las inversiones, los servicios, los derechos de propiedad intelectual y el medio ambiente. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, aún pendiente de ratificación, sería el primer acuerdo comercial profundo. Las simulaciones presentadas en este informe sugieren que este acuerdo impulsaría las exportaciones de alimentos y agricultura, mientras que las exportaciones de manufacturas disminuirían.

Por último, la aprobación del acuerdo podría abrir la puerta a la modernización del marco regulatorio del Mercosur y a la negociación de acuerdos similares con otros países.

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Fronteras

Los procedimientos de trámites comerciales en la frontera son engorrosos, lo que aumenta el tiempo y los costos del comercio internacional. La falta de procedimientos simplificados y de procesos racionalizados en los puertos impide el
flujo fluido de mercancías dentro y fuera de Argentina.

Una de las principales deficiencias es la falta de una “Ventanilla Única de Comercio Exterior” que funcione eficientemente. Las ventanillas únicas se utilizan para acelerar los procedimientos de exportación e importación permitiendo a
las empresas presentar toda la documentación necesaria a través de una plataforma única. Al proporcionar seguridad y transparencia a las empresas, en particular a los exportadores, sobre los diversos procedimientos que deberán seguir para comerciar, facilitan el proceso de exportación.

Actualmente, sólo el 30% de las agencias fronterizas participan en la ventanilla única argentina, frente al 100% en Colombia, Costa Rica y El Salvador. Además, todavía no es posible presentar toda la documentación requerida a través de este mecanismos.

La digitalización de procesos y la instrumentación definitiva de la VUCE es la principal estrategia anunciada por las áreas de comercio exterior y Aduanas del Gobierno de Javier Milei.

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Puertos y conectividad

El deterioro de la infraestructura portuaria y de la conectividad logística genera ineficiencias. La clasificación de Argentina en el índice internacional de logística del Banco Mundial descendió del puesto 45 en 2007 al 73 en 2023 (entre un total de 139 países).

Se necesitan inversiones para mejorar las infraestructuras fluviales y las condiciones operativas. El ferrocarril es otra área prioritaria, ya que es vital para el transporte de mercancías a granel con bajo valor marginal por peso, como
la soja. Una revisión completa de los ferrocarriles argentinos requeriría importantes recursos financieros y puede no ser factible a corto plazo.

Días atrás, el presidente Javier Milei decretó “la emergencia pública en materia ferroviaria para los servicios de transporte de pasajeros y cargas de jurisdicción nacional por el plazo de 24 meses”, abarcando la totalidad de las actividades inherentes a la administración y al mantenimiento de la infraestructura ferroviaria y a la operación de los servicios ferroviarios en la Red Ferroviaria Nacional, sean ejercidas o no de manera directa por el Estado Nacional”.

Por otro lado, entre las mayores deudas en materia de infraestructura se cuenta el llamado a licitación para la profundización, ensanche y modernización del sistema de navegación troncal conformado por la hidrovía Paraguay-Paraná, e igual procedimiento para las terminales de contenedores del Puerto Buenos Aires.