Las importaciones son estrictamente necesarias para la actividad económica y se activan cuando se producen bienes y servicios, asevera Marcelo Elizondo. Y detalla el por qué.

“Las importaciones componen la producción de bienes, generan numerosas prestaciones en servicios, crean empleo, son relevante parte de la inversión, integran eslabones en cadenas de valor, dinamizan la evolución tecnológica, permiten funcionar a empresas internacionales a través del acoplamiento en estándares y normas técnicas y de gestión y equilibran la macroeconomía cuando ésta funciona de modo regular”, enumera.

La Consultora DNI elaboró un documento para analizar el efecto de las últimas medidas administrativas y cambiarias del Gobierno sobre la operatoria en el comercio internacional.

Problemas x 2

Los primero que destaca el trabajo es que las decisiones limitativas parciales (además, creadoras de estándares múltiples a través de priorizaciones y discriminaciones) generan dos tipos de problemas:

1)De tipo objetivo. Afecta a aquellos a quienes se les impide llevar adelante las compras porque se les restringe la actividad productiva.

2)De tipo subjetivo. Crea un clima de temor y sospecha para todos que hace diferir o modificar disfuncionalmente decisiones económicas por parte de los actores, ante a la duda.

Además, la afección de la autonomía para generar contratos en esta materia (que desde hace tiempo ocurre en Argentina a través del régimen cambiario, los limites regulativos, las restricciones diversas vigentes y las cuantificaciones) es una lesión al marco de referencia institucional que afecta el dinamismo y la agilidad económicos generales, dice Elizondo, Presidente de la International Chamber of Commerce en Argentina.

Radiografía

El informe detalla la composición de las importaciones argentinas en los primeros cinco meses de 2022, período en el que se registra un crecimiento importante (44% respecto de la misma fecha de 2021, superando los 32.700 millones de dólares):

  • 37% del total comprado al exterior se compone de bienes intermedios que se usan para finalizar en nuestro país procesos productivos.
  • 30% se explica por la suma de bienes de capital (máquinas para producir) más algunas partes y accesorios de bienes de capital (para armado o reposición en aquellos).
  • 14% se genera en combustibles y lubricantes.

Razones

De acuerdo con el trabajo de DNI, el alza significativa registrada en las cifras de importaciones en lo que va del año responde en parte (aunque no solamente) a la suba de precios: la mitad del mayor importe pagado al exterior obedece a las cotizaciones.

En otro de los puntos se destaca que la Argentina, aun con la relevante alza de 2021 y 2022, es una economía que sigue teniendo una relación importaciones/PBI menor que el promedio de la región.

Si la tendencia se mantiene, a fin de este año la relación referida (computando bienes y servicios) rondará un 20%, mientras que en Latinoamérica esa ratio se ubica en 24% (todos los países de la región excepto Brasil muestran ratios mayores que el nuestro), y el mundo la relación es 27%. Y en algunos vecinos específicamente se observan muy significativas, como en Chile (26%), Paraguay (29%) o México (38%).

Superávit

El superávit comercial argentino es generoso en el último año y medio (más de US$14.000 millones en 2021, y alrededor de US$3000 millones acumulados en los primeros 5 meses de 2022), por lo que el problema no está en un desequilibrio comercial.

Más aún, en los últimos 3 años, la Argentina acumuló un saldo comercial positivo en la balanza de bienes (exportaciones menos importaciones) de casi US$45.000 millones: es, pues, poco adjudicable a las importaciones (aisladamente) una responsabilidad en la tensión cambiaria, dice el experto.

Elizondo advierte luego que, “siendo nuestra economía un sistema relativamente anormalizado (sobreinterfeerido), nos ocurre que esos dólares que llegan por ventas de bienes tienden a irse por vías que en otros países no son causa de estrés sino parte de sistemas virtuosos: importaciones de bienes, movimiento de capitales, flujos de utilidades de empresas, balanza de servicios, contratos financieros, pagos por contratos por prestaciones intangibles, inversiones o ahorros externos”.

Importaciones según usos económicos, grandes categorías económicas y agregados especiales. Mayo y primeros 5 meses de 2021 y 2022

Primeros en la región

En el documento se explica que en regímenes institucionales y regulativos del comercio exterior en países con funcionamientos normales, las importaciones son reguladas preeminentemente a través de dos vías: por aranceles en frontera o por medidas no arancelarias (que son, en la mayoría de los casos, previsibles y objetivas).

Ocurre que la Argentina tiene la carga arancelaria más alta de la región (algo más de 12%, mientras el promedio mundial está poco por encima de 5% y en descenso).

En nuestro país, el arancel en frontera es mucho más alto que el promedio mundial. Incluso, en promedio, el más alto en el Mercosur.

Elizondo comenta entonces que mientras la Argentina limita importaciones, Brasil está reduciendo aranceles unilateralmente.

Intríngulis argentino

El intríngulis argentino no son las importaciones sino el régimen cambiario: un tipo de cambio oficial descolocado (manifestado en la brecha entre ese oficial y los paralelos), una concentración en el Banco Central para pagos y cobros en el comercio exterior y una inestabilidad macroeconómica distorsiva alientan comportamientos cortoplacistas y reducen la oferta de dólares en el mercado oficial.

“Argentina no carece de dólares, sino que esas divisas circulan fuera del enrarecido sistema oficial por desincentivos en el marco de referencia”, sostiene el documento antes de señalar una “curiosidad adicional” que surge a partir de un análisis reciente de la OCDE.

Se estimó que en el total de exportaciones del mundo (más de 60 economías medidas), el componente importado dentro de esas ventas externas -de los diversos países- ronda 25%.

De todos los casos analizados, la Argentina (con sólo 7%) resultó ser el segundo país con menor porción de importaciones dentro de las exportaciones (sólo Arabia Saudita mostró un índice menor).

Bajo dinamismo exportador

Eso no es casual, ya que la Argentina es uno de los países con menor dinamismo exportador entre países comparables. Apenas generamos 0,3% del total mundial de ventas exteriores de bienes (y en las de servicios el porcentaje de participación es aún menor), mientras que a inicios de siglo generábamos 0,4% y hace 60 años, 0,8% del total mundial.

“Todos coincidimos en que debemos exportar. Y mucho. Y más. Nuestras ventas externas recién llegarán este año a superar su anterior récord histórico (de 2011) alcanzado en el previo ciclo de altos precios internacionales. Mientras, la mayoría de nuestros vecinos ya había logrado durante el reciente año pasado (2021) superar su mejor marca previa. Ello muestra que, si bien esos mejores precios elevan el ingreso de divisas (las exportaciones crecen en lo transcurrido de 2022 un 26% -la mitad de ese movimiento lo explican los mayores precios internacionales-), aún tenemos dificultades para transitar este terreno a la velocidad a la que lo hacen los vecinos”, detallan desde DNI.

La Argentina tiene además un ratio de exportaciones en relación al PBI más bajo que el promedio de la región y parte de las razones de ello es su dificultad en la mejora tecnológica y la elevación de la escala. Exportar más requiere inversión, tecnología, empresas insertas en redes supranacionales de generación de valor: y ello exige dinamismo en ingresos y egresos.

Remedios

El trabajo elaborado por la Consultora DNI concluye que si la presión macroeconómica la produce la escasez de divisas es mejor no enervarnos por las importaciones y, en cambio, dejar de poner límites locales a las exportaciones (como lo hacemos a través de impuestos/retenciones, cupos, brecha cambiaria o sostenimiento de desórdenes macroeconómicos que afectan la evolución empresaria).

Además, dejar de consentir barreras en mercados externos para nuestros productos (al resistirnos a celebrar acuerdos de apertura recíproca con terceros mercados en un mundo en el que el 60% del total del comercio transfronterizo ocurre entre países que tienen vigentes entre si tratados comerciales de apertura acordada).

Elizondo pone la lupa sobre otro punto importante: poner en orden la macroeconomía para poder avanzar hacia un tipo de cambio libre y único, ya que ello permitiría relaciones económicas externas en marcos regulares convencionales.

“El sistema económico funciona en el planeta a través de la interacción internacional: entrada y salida de bienes, servicios, inversiones, financiamiento, conocimiento y datos, migraciones y telemigraciones. Por eso los 25 países mayores exportadores del mundo son también los mayores importadores”, reflexiona Elizondo.


Imagen de portada: Dimitris Vetsikas en Pixabay