La enorme disrupción que el Covid-19 provocó en la cadena de suministro continuará en 2022. Para recuperar algo de la sincronía lograda en los últimos 30 años a nivel global será necesario pensar que se trata de un maratón, más que de un sprint.

Según un informe de IHS Markit, líder mundial en información crítica, análisis y soluciones, los desafíos persistentes generados por la pandemia seguirán presentes hasta bien entrado 2022.

El informe, titulado La gran alteración de la cadena de suministro: por qué continuará en 2022 (The great supply chain disruption: why it continues in 2022), analiza de modo exhaustivo lo que ocurrió –y sigue ocurriendo- en diferentes industrias, arriesga en qué punto de la carrera estamos y cuánto falta para llegar a la tan ansiada meta.

Contexto

Los especialistas evaluaron los principales desafíos a los que se enfrenta la cadena de suministros en el año que acaba de comenzar, como por ejemplo:

  • Retrasos e interrupciones en las entregas a una escala jamás registrada.
  • Los motivos por los que las redes de transporte de contenedores siguen atascadas.
  • Las continuas limitaciones de las distintas “familias” de chips informáticos, y las nuevas limitaciones que afectan a la producción de automóviles y al precio, y la disponibilidad de vehículos nuevos y usados.
  • Las crecientes tensiones en la oferta de petróleo mundial.
  • Cómo se ve afectada la agricultura por la escasez de transporte y de mano de obra, y el impulso de la automatización.
  • El impacto de la escasez endémica de mano de obra y materiales.
  • La creciente importancia de la geopolítica y de los ESG (por su sigla en inglés, Environmental Social and Governance), es decir lo referido a lo medioambiental, social y gobierno corporativo en las cadenas de suministro y las estrategias de las empresas.

Puerto de Long Beach, Los Angeles.

El fantasma de la inflación

“Lo que está pasando en las cadenas de suministro a nivel mundial no sólo es disruptivo, sino histórico”, dijo Daniel Yergin, vicepresidente de IHS Markit y editor del informe, antes de señalar que “la nueva e intensa atención a la inflación aumenta la urgencia de comprender lo que les espera a las cadenas de suministro en 2022”.

En el trabajo se explica que si bien el Covid-19 ha sido un factor importante en el impulso de las perturbaciones -con la actual variante Omicron que crea nuevas incertidumbres-, más allá de la pandemia, existen importantes problemas de capacidad, logística y mano de obra.

“Cada industria está lidiando con su propio conjunto de desafíos y circunstancias que, combinados, conforman la gran interrupción de la cadena de suministro”, comentó Peter Tirschwell, vicepresidente de comercio y marítimo de IHS Markit, y coeditor del informe.

“Sólo adoptando una perspectiva integrada se puede entender realmente el problema y por qué desenredarlo llevará más tiempo del que cualquiera desearía”, agregó Tirschwell.

A continuación, los puntos sobresalientes de los sectores analizados en el trabajo.

Manufactura

Los plazos de entrega se alargaron significativamente en 2021. Enero de 2022 comenzó con muchas empresas que informaron de una producción muy limitada, los costos de los insumos aumentaron más rápido que en cualquier momento de la década anterior a la pandemia, y Omicron causó una nueva incertidumbre, describe Chris Williamson, economista jefe de negocios de IHS Markit.

El especialista explica que la firma lleva 30 años realizando encuestas a los directores de compras, y que en ese período nunca habían visto que los plazos de entrega de los proveedores se alargaran hasta un grado similar al registrado el año pasado.

Según Williamson, al comienzo de 2022, las empresas que informaron que la producción se vio limitada por la escasez fue 3,5 veces superior a la media a largo plazo.

“Como resultado de estas presiones, hemos modificado a la baja nuestra previsión de crecimiento económico mundial y al alza nuestra previsión de inflación. Cuanto más tiempo siga afectando la pandemia a las cadenas de suministro, más débiles serán las perspectivas de crecimiento. A mediados de 2021 preveíamos un crecimiento del PBI mundial del 4,5% para 2022. Ahora se redujo a 4,2%, en gran medida porque la inflación se ha generalizado más de lo previsto”, advierte.

Al mismo tiempo, la encuesta sobre perspectivas empresariales para 2022 que la firma realizó a 12.000 empresas, mostró que las expectativas de beneficios son las más débiles de la pandemia hasta ahora.

Existe un temor generalizado al aumento de precios, a la escasez de suministros, a la resistencia de los clientes a los precios altos y a la incapacidad para trasladar los costos a los clientes tras un año de fuerte subida de precios, lo que perjudica los márgenes de beneficio, añade el informe.

La congestión portuaria sigue ralentizando de forma significativa el movimiento de buques, contenedores y otros activos de transporte, señala el informe de IHS Markit.

Transporte marítimo de contenedores

La congestión portuaria sigue ralentizando de forma significativa el movimiento de buques, contenedores y otros activos de transporte, incluida la capacidad de retirada de chasis, alargando los tiempos de tránsito y obligando a subir mucho las tarifas de transporte, explica Tirschwell.

El vicepresidente de comercio y transporte marítimo de IHS Markit admite que le gustaría poder decir que con el cambio de año se observan signos de mejoría, pero que ello no es así ya que desde que empezó la pandemia, el sistema no tiene tiempo para recuperarse antes de que se produzca el siguiente choque.

“Durante el cierre de 2020, cuando el gasto de los consumidores norteamericanos pasó de forma salvaje de los servicios -viajes, ocio y entretenimiento- a la mejora del hogar, y del comercio físico al comercio electrónico, la cadena de suministro de contenedores se vio sometida a una tensión sin precedentes. El comercio electrónico requiere centros de distribución, y la capacidad de los centros de distribución no estaba preparada para semejante cambio. Es más, hoy sigue sin estar preparada”, dice antes de explicar los motivos.

Según Tirschwell, el comercio electrónico creció en un año lo que estaba previsto que ocurriera en 5 o 7 años.

Además, los programas de estímulo aumentaron el poder adquisitivo. Como resultado, por ejemplo, los volúmenes de contenedores de importación de Estados Unidos en 2021 frente a 2019 aumentaron casi un 20%, una tasa de crecimiento mucho mayor que durante la década anterior al Covid.

“Los transportistas marítimos informan que hay suficientes buques y contenedores para manejar incluso la elevada demanda. El problema es que gran parte de esa capacidad está parada o circula más lentamente. El resultado es que se eliminó entre el 10 y el 15% de la capacidad debido a la congestión”, detalló.

Industria automotriz

La escasez mundial de semiconductores y acero eléctrico continuará en 2022, lo que obligará a los fabricantes de automóviles a limitar la producción y a alejarse de los supuestos de siempre, como los inventarios magros y la fabricación just in time, dijo Matteo Fini, vicepresidente de la Cadena de Suministro y Tecnología de Automoción de IHS Markit.

La pandemia replantea el modelo del just in time. Imagen: Planta de Toyota en Zárate.

“Los problemas de la cadena de suministro en la automoción no tienen precedentes. Si la pregunta es si esto se arregla de inmediato, la respuesta es no”, aseguró de modo contundente.

“La reciente experiencia de esta escasez de insumos está obligando a los fabricantes de automóviles a ir en contra de todo lo que han hecho en los últimos 30 años en lo que respecta a la gestión de la cadena de suministro. Eso significa ir en contra del famoso Toyota Way, que se basaba en el suministro ajustado y en tener el menor inventario posible. Los fabricantes de automóviles se plantean ahora la posibilidad de hacer un inventario de ciertas piezas porque, en términos relativos, cuesta una miseria tener ese inventario en comparación con tener una parada de línea, que puede costar más de 50 millones de dólares por semana a un fabricante de equipos originales”, describió Fini.

Energía

En comparación con hace un año, los precios del crudo, el carbón y el gas natural son sustancialmente más altos, todo ello debido a la fuerte demanda que ha traído consigo la reactivación económica.

Ese aumento está alimentando la inflación y los riesgos geopolíticos que podrían causar nuevas perturbaciones, lo que se cierne sobre el mercado, dijo Jim Burkhard, vicepresidente de Mercados del Petróleo, Energía y Movilidad de IHS Markit.

“La razón de las subidas del gas al contado en Europa y Asia es bastante directa: hemos tenido un fuerte impulso de la demanda”, comentó luego.

Burkhard detalló que la demanda del tercer trimestre de 2021 aumentó alrededor de 9% en todo el mundo.

La demanda se ha visto superada por la capacidad de producción, lo que significa que la oferta es relativamente inflexible a corto plazo. El carbón llegó al máximo, lo que hizo aumentar la demanda de gas, y la única manera de racionar esa oferta es ver estos precios del gas realmente desanclados que hemos visto recientemente, explicó el experto.

Petróleo y gas

Según indicó, el petróleo no ha subido tanto como el gas natural licuado, pero sigue subiendo sustancialmente. Y una de las razones es la fuerte recuperación de la demanda en 2021, como se vio en tantos otros sectores.

“No estamos chocando con la capacidad sobrante en el petróleo como lo hemos hecho con el GNL y el carbón. Sin embargo, la capacidad de producción de crudo es hoy menor -unos 3 millones de barriles diarios- que hace un año”, dijo antes de advertir que si este año no se produce un crecimiento significativo de la oferta procedente de Estados Unidos y otras fuentes ajenas al acuerdo de la OPEP+, la capacidad sobrante podría reducirse aún más, lo que hará que el mercado del petróleo sea más propenso a las crisis.

Agricultura

La escasez de mano de obra en los procesos de alta intensidad de mano de obra, como el envasado de carne, así como las interrupciones en el transporte en contenedores, tienen un gran impacto en la producción agrícola y, al igual que en otros sectores, llevan a reconsiderar los inventarios magros y a poner mayor énfasis en la automatización, señala el trabajo.

“La creciente escasez de mano de obra significa que el poder de negociación se está desplazando aún más de los empleadores a los empleados”, dice Tom Scott, vicepresidente de Consultoría Agroindustrial de IHS Markit.

“Como resultado, si no se ha considerado la automatización como una solución al costo y la disponibilidad de la mano de obra antes de la pandemia, se va tendrá que considerar al salir de ella”, advirtió Scott.

Otra consecuencia es que hay una generación de líderes empresariales se ha centrado en construir cadenas de suministro “justo a tiempo” que, por su naturaleza, han mantenido los inventarios al mínimo.

“Esto no se va a revertir al 100%, pero estamos animando a nuestros clientes a pensar en los niveles de inventario -y más ampliamente en sus cadenas de suministro- y en lo que necesitan en términos de existencias de reserva y otras formas de resistencia para protegerse contra futuras interrupciones de la cadena de suministro”, concluyó.

Mano de obra y materiales

Este año, las empresas se verán obligadas a pagar más por la mano de obra, especialmente a los trabajadores del sector servicios, que eran algunos de los trabajadores peor pagos, los que corrían más peligro de sufrir Covid y los que más dudaban en volver a trabajar, dijo John Anton, director del Servicio de Precios y Compras de IHS Markit.

“Los problemas de oferta de mano de obra están golpeando mientras la demanda de bienes sigue siendo elevada. En EE.UU., el gasto de los consumidores en bienes subió 17% en el cuarto trimestre de 2021 en comparación con el cuarto trimestre de 2019. El gasto en bienes duraderos subió 23%. Incluso en condiciones normales, los empleadores tendrían que contratar a muchos más trabajadores para satisfacer la demanda, y con las ajustadas condiciones del mercado laboral los empleadores están descubriendo que necesitan pagar más para atraer y retener a los trabajadores”, explicó.

Otro aspecto a tener en cuenta en 2022 es la inflación.

“Las tasas de inflación más altas ya no son transitorias, ni se limitan a EE.UU. El aumento de las tasas de inflación en América y Europa aumentará la presión salarial. Los trabajadores buscan un aumento de la base para seguir el ritmo de la inflación, lo que puede llevar a una espiral autoalimentada al alza. Si los trabajadores se anticipan a la inflación, piden aumentos basados en ella, lo que empeora la inflación”, añadió Anton.

Geopolítica

Las decisiones políticas desempeñarán un papel mucho más importante en las cadenas de suministro en 2022, ya que los gobiernos tratan de controlar los recursos estratégicos y asegurar la ventaja competitiva, sostiene el informe.

Hay dos aspectos clave en los desafíos a largo plazo en la resistencia de la cadena de suministro, ambos anclados en última instancia en cambios más sistémicos, dijo Nathalie Wlodarczyk, vicepresidenta de Soluciones de Inteligencia de Riesgos de IHS Markit.

Señaló que por un lado, está el riesgo geopolítico que afecta a las cadenas de suministro, que en realidad es sólo una pequeña parte de los retos y las perturbaciones que vemos hoy en día, que se refieren principalmente a las repercusiones de la pandemia y los desafíos logísticos.

Las inundaciones de julio de 2021, en Europa, costaron US$43.000 millones y mataron a 240 personas.

“Esperamos que las decisiones políticas desempeñen un papel mucho más importante para las cadenas de suministro en el futuro, en particular cuando los gobiernos tomen decisiones sobre los recursos estratégicos y sobre cómo asegurar su ventaja competitiva”, comentó Wlodarczyk.

Riesgo climático

Los minerales estratégicos y los componentes críticos para la transición energética serán probablemente el foco de atención principal, pero también un deseo más amplio de asegurar relaciones comerciales ventajosas de forma más general para apoyar la resiliencia nacional.

Por otra parte, se está prestando mayor atención al riesgo climático y a la responsabilidad en materia de ASG (se refiere a los criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo) en general, señala el informe.

“Hay dos dimensiones: la alteración directa de las cadenas de suministro por el estrés climático y la inestabilidad social y de gobernanza; y la presión reguladora, de los accionistas y de los consumidores para mejorar las credenciales de sostenibilidad y proteger la reputación de las empresas”, distinguió la experta.